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El diccionario Chiriguano de Fray Pedro León de Santiago
y la obra lingüística de los franciscanos en Tarija

Rasgos biográficos e intelectuales del P. Pedro León de Santiago.

Mapa de las misiones franciscanas del sudeste de Bolivia del P. León de SantiagoEl P. Valentín del Campo, guardián del Convento San Francisco de Tarija, en su escueto informe de defunción, refiere que el P. Pedro León de Santiago murió en la reducción de Abapó el 23 de mayo de 1800 a la edad de 53 años; por tanto, su nacimiento se lo puede ubicar entre los años 1746 y 1747. Nos dice también que nació en Samiano, obispado de Colaorra en España. Asimismo relata que en el año 1777, desde la ciudad de Victoria (parte de la Provincia franciscana de Cantabria) fue al puerto de la Coruña, donde se embarcó para dirigirse al Colegio de Propaganda Fide de Tarija (De los muertos, Archivo Franciscano de Tarija, AFT).

A través de otros manuscritos del AFT, firmados por el P. Antonio Comajuncosa, podemos vislumbrar más rasgos de la biografía del P. León de Santiago, pues el P. Comajuncosa por su actividad de apologeta e historiador ha dejado muchas referencias sobre la vida del mismo. Con él enfrentó las peripecias por mar y por tierra hasta la ciudad del Guadalquivir. Salieron de la Coruña el 28 de Junio de 1777 desembarcando en Montevideo el 28 de Agosto. Allí el P. León fue destinado a una misión exploradora a la Patagonia, razón por la cual llegó a Buenos Aires el 14 de Diciembre de 1778. Prosiguieron hacia el Puerto de la Bahía sin Fondo (hoy Bahía Blanca), el 7 de enero de 1779, desde donde, con otro cuerpo expedicionario, arribó a Río Negro. Volvieron nuevamente a Montevideo y después a Buenos Aires, para tomar rumbo hacia Tarija el 19 de noviembre de ese mismo año, llegando a destino el 9 de febrero de 1780 (Entradas y salidas, títulos y méritos de los religiosos de este Colegio, AFT).

Siempre, según los datos del P. Comajuncosa, el P. León de Santiago fue enviado inmediatamente a la misión de Salinas, próxima al actual pueblo de Entre Ríos, donde permaneció 6 años (Contra el Plan Viedma, 1803, AFT). Comparando los datos de la vida del P. León de Santiago, se colige que llegó a Bolivia a los 33 años de edad cumplidos. El rápido internarse en zona de misiones hace entender que era merecedor de una apreciación muy positiva de los superiores hacia su persona. No era ésta la norma vigente en el Colegio de Propaganda Fide. Los hermanos debían quedarse al menos 2 años en Tarija con la obligación de aprender la lengua general de los guaraníes y su variante de los chiriguanes del actual Chaco boliviano. En contra de tal costumbre, fray León de Santiago fue a la tierra de Salinas, que era reducción ya establecida.

A los 6 años de estadía, por cambio de los padres de Abapó, fue destinado a aquella misión. Para justificar tal decisión debió haber mostrado capacidades de manejo de la lengua de los guaraníes chaqueños, de estar a la altura del gobierno de un conjunto poblacional numeroso y de nivel socio-económico muy relevante y, asimismo, de poder contrarrestar los conflictos inherentes a los nuevos rumbos históricos. Así fue. Los rasgos morales, que el P. Antonio Comajuncosa atribuye a la personalidad del P. León de Santiago, lo definen así: "ánimo constante y apasionado por la verdad..." ya que fue capaz de hacer frente al mismo superintendente de la expedición al Río Negro, que era don Francisco Viedma, futuro gobernador de Cochabamba; y que desde 1788 emprendería una lucha contra los franciscanos de Tarija, para hacer pasar las reduc ciones cercanas a Santa Cruz a la jurisdicción de aquella ciudad (Contra el plan Viedma, op. cit.). El enfrentamiento con Viedma será más duro aún que el recibimiento que le brindó Maruama en 1787 en Zaipurú. El cacique se presentó frente al gobernador "con flechas en la mano... y con espíritu contumaz y rebelde" (Viedma F. de, Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Cruz, Ed. Los amigos del libro, Cochabamba, 1969, pág. 235). Que el P. León de Santiago haya sustentado las razones de Maruama se entiende por la reacción que el mismo Viedma asumió en su relación (Contra el Plan Viedma, op. cit.).

El P. Antonio Comajuncosa relata el asunto en estos términos "...contra el genio fuerte de aquel religioso" decidió "defraudarle de todos aquellos elogios que en su plan de gobierno atribuye al P. fray Narciso Vesga Otéo" (compañero del P. León de Santiago en la misión). Por sus características de trabajo es definido, siempre por el P. Antonio Comajuncosa, "...dotado de todas las habilidades..." y "...no hubo oficios que no apren diese. Fabricó un reloj de fierro, preparó sastres, zapateros, carpinteros, herreros, albañiles, lomilleros y otros oficios mecánicos que sirven de gran utilidad para todos" (Comajuncosa A., Manifiesto histórico...-1810-, Ed. Offset Franciscana, 1993, pág. 137)

Seguramente el P. León de Santiago también tuvo carácter y don de gentes. Por consentimiento general de los franciscanos presentes en las reducciones chaqueñas, el P. Antonio Comajuncosa lo nombró Vice Prefecto de Misiones y Presidente de las mismas, con letras del 8 de febrero de 1799 (Comajuncosa A., Cartas a los padres conversores, 1794 a 1801, AFT). Por lo que respecta a su capacidad lingüística dice: "Se ocupó por muchos años en estudiar a fondo, aprender y averiguar la mejor propiedad del idioma Chiriguano". Tal carta circular es del 1799. Se presume que el Diccionario Breve Chiriguane existía ya, en su forma manuscrita. En razón de tales éxitos, se le encargó la redacción de un catecismo en la lengua castellana y autóctona.

2. Sus fatigas en Abapó

Familia guaraní de CuevoA las tantas y variadas "capacidades", que se atribuyen al P. León de Santiago, dos nos parecen sobresalientes en su actividad: una dimensión artística y su labor cultural. La llegada a Abapó debió darse a fines del año 1785, año en el que el Colegio de Propaganda Fide de Tarija (Mingo de la Concepción MI., Historia de las misiones franciscanas de Tarija, Tomo 1, Ed. Universitaria, Tarija, 1881, pág. 214) decidió hacer un "devoto, grande y famoso templo". A tal capacidad arquitectónica, que se le reconocía, se daban otras razones para su presencia en Abapó.

No hay que olvidar que el asentamiento de los guaraníes en el Chaco obedecía a la lógica de instalación de diferentes grupos migratorios desde el Sur del Brasil y el Paraguay. Tales diferenciaciones anotaban también las particularidades de integración con los grupos originarios arawak, denominados chanés por la mayoría de los cronistas. Otra diferencia se originaba por la ubicación de su inserción en la lógica territorial. Los grupos más próximos a la ciudad de Tarija y Santa Cruz fueron los que anotaron más hechos de sublevaciones contra la Colonia. Así se reconocen tres grandes subdivisiones regionales, que eran la del Pilcomayo, la de Cuevo y la de las reducciones del Norte.

En razón de la fundación de Abapó, se especifica (Comajunco­ sa A., Manifiesto histórico..., op. cit., pág. 132) que en Azero había una población en su mayoría chanesa y en Abapó una mayoría guaraní; y que, en contra de la resistencia de los primeros, los segundos invitaron a fray Francisco del Pilar para que diera inicio a la misión, que fue inaugurada el 30 de noviembre de 1771. Sin embargo los de tierra adentro (Masavi, lgmiri, Tacurú, Zaipurú y Tapuitá) no estaban conformes; pues ellos eran de tradición "profética" más profunda. Los "profetas" eran personajes que insistían en el "ethos migratorio" y rechazaban cualquier contacto con los blancos. En aquellas regiones surgió un "dios" que desde 1778 -1779 se lanzó contra la corriente de los neófitos. La misión tuvo que sobrellevar también los gastos de la defensa y, por tanto, un empobrecimiento general, además de la dispersión de sus feligreses.

Para reiniciar nuevos rumbos, se pensó en el consolida miento de Abapó con renovación del personal misionero. Entre éstos estaba el P. León de Santiago. Comenzó con la construcción del nuevo templo (a pesar que existía el antiguo), que duró dos años y cinco meses y fue estrenado el 25 de Diciembre de 1787. Se dispuso también que "dicho pueblo de Abapó tuviese una bella y sobresaliente plaza y así se hizo, la cual es de 110 varas en cuadro y en ella hay muchas casas que la hermosean"(Mingo de la Concepción MI., Las misiones franciscanas..., op. cit., pág. 217). Los comentarios sobre los resultados artísticos expresaban que era un templo digno de la ciudad de Chuquisaca y similar a los templos del Perú (Viedma F. de, Descripción..., op. cit., pág. 231; Mingo de la Concepción MI., Las misiones..., op. cit., pág. 214; Comajuncosa A., Manifiesto histórico..., op. cit., págs 133-141). Los hechos de Maruama en contra del gobernador en los años 1787 explicitan más una reacción al sistema colo­nial y no una reacción a la corrien­te misionera. Evidentemente los resultados de la nueva configura­ ción de Abapó indicaban una apropiación de tales éxitos por los mismos indígenas.

Nosotros ubicamos las razones de la decisión de escribir el Diccionario Breve Chiriguane como un hecho cultural y religioso, que fue propósito guía de todos los escritos del P. León de Santiago: el Catecismo que incluía la redacción de las verdades cristianas y pláticas para la explicación de los momentos sacramentales. Otro manuscrito se titula: Que los chiriguanes tienen ventajosas proporciones respecto de otras muchas naciones bárbaras para recibir el Evangelio (AFT), que se coloreaba hasta de espíritu polémico: los chiriguanes, según el P. León de Santiago, tenían el mejor espíritu para recibir el Santo Evangelio. Las características de las borracheras, poligamia, canibalismo eran prejuicios inventados por la Colonia. Por el contrario eran trabajadores, fieles a las normas matrimoniales de la monogamia y solidarios entre sí.

Así definidos, él termina la primera parte del escrito invitando "Al que piensa dedicarse a la lengua" a pasar al estudio del diccionario. Sigue inmediatamente el título de "Argumento y Prólogo a la Lengua Chiriguane".

Tal librito ha sido definido en el pensamiento del Convento San Francisco como "Elogio del chiriguane" y está anotado en el archivo como manuscrito separado. Según nosotros, correspondía a un propósito de "introducción" al diccionario; pero escrito posteriormente. Así se explica la falta de encabezamiento y que la parte gramatical de la lengua chiriguane esté al final del manuscrito. A nuestro parecer el esfuerzo lingüístico del P. León de Santiago lleva una connotación de afán cultural a fin de que se estableciera un habla homogénea entre los diferentes grupos del Chaco, si bien de extracción común que era la lengua guaraní; y para lograr este fin los padres misioneros eran percibidos como sus agentes y propulsores.

La intención de que el diccionario estuviera destinado a ser publicado se arguye porque existía también un mapa geográfico con anotaciones de meridianos y paralelos, firmado por el P. León. Este llevaba el año de 1794 y la advertencia para su uso es: "a escala de 25 leguas, 20 C.N. grados. Para saber la distancia no hay más que doblar las leguas que da el compás y se errará poco". De tal mapa se conserva copia foto gráfica de 1897, hecha por encargo del P. Doroteo Giannecchini; está incluida en el álbum fotográfico de Vincenzo Mascio que se conserva en el AFT. El P. Antonio Comajuncosa en Entradas y sali­ das..., (op. cit., pág. 34) anota que, por orden del Comisario General de Indias fray Manuel de Trujillo, el P. Bernardo Cano debió "caminar e incorporarse con el P. fray León de Santiago que se hallaba en Abapó a efecto de tomar las medidas y observaciones necesarias, y levantar un mapa de los terrenos de nuestras misiones con exactitud posible". El P. León fue el ejecutor de las indicaciones del P. Cano. No hay que olvidar que el manuscrito de las misiones franciscanas del P. Manuel Mingo de la Concepción concluía en el año 1795, escrito en obsequio a los dictámenes de aquel mismo Comisario General, representante de la Orden Franciscana en la Corte de Madrid.

3. Vicisitudes en torno al Diccionario

El manuscrito del P. León de Santiago lleva el título de Diccionario Breve Chiriguane. La denominación de chiriguane hace entender que el autor adoptó la no menclatura lingüística propia de los guaraníes, que definían a los guaraníes del Chaco como los "parientes de la región fría". Se trata de una palabra compuesta por chiri, voz quechua que significa "frío", y por guaná, voz guaraní que indica "pariente" (Mendoza G., nota 1, pág. 264, en Arzans de Orsúa y Vela B., Historia de la Villa Imperial de Potosí, Ed. de Lewis Hanke y Gunnar Mendoza, Tomo III, Providence, 1965).

Finalmente todos los autores definen al habla chiriguane como variante de la lengua general del Guaraní y como tal, sin embargo, conllevaba diferencias por un desarrollo cultural propio y por su inserción en el contexto chaqueño. Al darse una completa similitud entre las dos, los padres franciscanos disponían del diccionario del Jesuita P. Antonio Montoya (Tesoro de la lengua Guaraní, Ed. Juan Sánchez, Madrid, 1693), libro que existía y existe todavía en la biblioteca antigua del convento San Francisco. Evidentemente lo que interesaba destacar de la variante lingüística chiriguane era las circunstancias de vida y, por tanto, las características etnológicas: los chiriguanes (otra vez es chiriguanes según la tradición guaraní) vivían en situación multiétnica en la audiencia de Charcas y los del Paraguay en configuración cultural más homogénea. Por tal razón valió la pena fijar modalidades de comunicación lingüística y, al mismo tiempo, afirmar que las "naciones" del Chaco eran merecedoras de ciudadanía allá donde la historia las había llevado.

El diccionario del P. León no tuvo la publicación que merecía. Tal desavenencia puede explicarse, quizá más allá de la odisea que sufrió el manuscrito del P. Mingo, que fue rechazado por los censores del Convento de San Francisco. Entre grandes personajes, (que habían vivido la historia chaqueña), cada cual justificaba perspectivas e interpretaciones personales y en tales motivos la explicación de la negativa; y además puede añadirse las razones de la pobreza generalizada y obligaciones misioneras a las cuales debía hacer frente el Colegio de Propaganda Fide. El manuscrito del P. Mingo en la actualidad goza de una opinión muy positiva entre los cientistas por los aspectos antropológicos que enfoca. Sin embargo el P. Comajuncosa con su Manifiesto, ya citado, retranscribió como historiador las mismas vicisitudes, basándose siempre en Mingo de la Concepción. Y no logró publicar su obra por los avatares de las guerras de la independencia. Fue precisamente en una de éstas que se destruyó el conjunto de la reducción de Abapó: "los cañaverales y algodonales arrasados; los ganados consumidos. De algunas campanas se hicieron pailas: las piezas del hermoso reloj convertidas en lanzas, sus pesas en balas" (Corrado A., El Colegio Franciscano y sus Misiones, Ed. Quaracchi, Florencia, 1884, pág. 290). También los P. franciscanos fueron alejados de sus misiones y dispersos en varias naciones. En tal tragedia se salvaron sólo los escritos del P. León de Santiago y pudieron llegar al convento de Tarija, que quedaba como punto de referencia para los Padres que pasaron a la Argentina y Chile.

A partir de 1835 los franciscanos, que abrieron el Colegio de Propaganda Fide, ya no eran sólo de origen español, más bien en su mayoría italianos. A ellos una fatiga más los introducía en su apostolado: el aprendizaje del castellano y del chiriguane. Así se consolidó una doble etapa de formación: la primera en Tarija que incluía castellano y chiriguane y sucesivamente la práctica del chiriguane en zona de misiones. En tal sentido el P. Corrado, en su descripción de la biblioteca conventual de San Francisco, indica que 2000 tomos (en general duplicados) andaban en las residencias del Chaco. Seguramente el manuscrito del P. León retornó al Chaco y, en 1854, estuvo certificado en Caiza, que era la puerta de entrada al río Pilcomayo. La escritura de la fecha parece responder al P. José Giannelli, quien más que los otros lo necesitaba por ser el primero en 1845 en llegar al Pilcomayo e introducirse después hasta Tarairí. El mismo anotó, arriba de la fecha de 1854, el comentario: "Es un primor"; y por tal razón el manuscrito seguramente terminó en su alforja.

El P. Doroteo afirma haber leído el Diccionario Breve Chiriguane y que luego fue devorado por las llamas en el incendio de la misión (Giannecchini D., Historia Natural, Etnografía, Geografía, Lingüística del Chaco Boliviano, Ed. CED-FIS, Tarija, 1996, pág. 222). El hecho que dio crédito a tal percance es que el P. Alejandro Corrado y el mismo Giannecchini emprendieron la antigua fatiga del P. León sin poder apoyarse en su catecismo y su diccionario. Alrededor de 1863 el P. Gianelli, el P. Corrado y el P. Giannecchini moraban entre Caiza, Tarairí, y San Antonio de la Peña. Seguramente las preocupaciones más im portantes de ellos se aglutinaban alrededor de la lengua chiriguane para la evangelización. El único manuscrito completo en tal sentido era el Diccionario Breve Chiriguane. Quien más lo detuvo fue el P. Giannelli y, por afirmación de Giannecchini, se sabe que fue consultado por el P. Corrado para su tratado: Reglas elementales de la lengua chiriguana, editado por él mismo (Ed. San Paolino, Lucca, 1896). El manuscrito original del P. Corrado lleva la fecha de conclusión del 8 de diciembre de 1860.

El P. Doroteo fue al Pilcomayo en el año de 1861. El catecismo del P. Corrado será editado (siempre por el P. Gíannecchini) en 1871 (Ed. Pedro España, Sucre). Este último, desde 1885 se dedicará a elaborar su diccionario, incorporado después en la edición de los padres Romano S. y H. Cattunar (Diccionario chiriguano-español y español-chiriguano, Tarija, 1916). Se puede suponer que el Diccionario Breve Chiriguane del P. León siguió la ruta del P. Giannelli, quien en 1863 fundara la Misión de San Antonio de la Peña en la orilla sur del río Pilcomayo, quedándose el manuscrito allí. La existencia de aquella reducción fue siempre muy incierta por los continuos ataques de noctenes y tobas, por lo que se pudo consolidar a su vez la idea de la pérdida del documento. El incendio ¿ habrá sido en Tarairí o San Antonio de la Peña?. Los editores del diccionario del P. Giannecchini no hacen mención a la obra del P. León de Santiago, a pesar que en el catálogo, preparado por el P. Pedro Corvera de 1916, la anotase entre los documentos presentes en el AFT. ¿Desconocimiento o negligencia?. Lo que hace ver es que ellos quisieron ampliar el borrador del P. Giannecchini y que su elaboración del diccionario fue preparada en el Chaco. La introducción del mismo está firmada por el P. Cattunar en fecha 25 de diciembre de 1916 en Tarija. Tal fecha parece ser simbólica y corresponder a una dedicatoria a la Navidad. Puede disculpar una negligencia la expresión igualmente significativa de "a medida que nuestros misioneros se iban internando en los bosques poblados por chiriguanos, mayor era su empeño en poseer con perfección el idioma hablado por éstos. De ello dan testimonio las numerosas colecciones de frasarios (fraseologías), vocabularios y apuntes que paciente y concienzudamente hicieron de dicho idioma, y que se conservan en nuestro archivo...". Repetimos que entre entendidos no se recurre a principios de autoridad; y más aún fue la preparación de un diccionario de "uso" sin otorgarle valor académico.

Resumiendo, nos parece que el diccionario fue dado por desaparecido a partir del año 1863. Su retorno al convento de San Francisco junto con el catecismo se dio cuando las misiones de San Francisco Solano y San Antonio de la Peña pasaron a régimen "secularizado". De dichas misiones, el mismo P. Corvera, representante del Colegio de Propaganda Fide en la entrega de los bienes al Estado boliviano, llevó tan sólo libros y entre ellos los manuscritos del P. Pedro León de Santiago (Diccionario y Catecismo).

Conclusiones: El más alto testimonio de solidaridad.

El último diccionario Chiriguano-Español: etimológico, filológico, etnográfico, histórico, (AFT) lo debemos al P. Nazario Neri que, después de una larga permanencia en el Chaco, terminaba en San Lorenzo la transcripción de sus cartillas el 18 de febrero de 1963. El manuscrito no lleva firma; la autoría sin embargo está certificada por el actual bibliotecario, el P. Gerardo Maldini, quien dialogó con el P. Nazario Neri.

Era, sin embargo, la costumbre de los escritores del Convento de San Francisco no poner indicios de "propiedad", excepto en casos en los que era necesario indicar "responsabilidades"; por tanto, las autorías son normalmente confirmadas por los bibliotecarios. Otra forma en que los escritores franciscanos escondían los nombres de los autores era la expresión "nuestros misioneros", con la relativa referencia de encontrarse el manuscrito en el archivo conventual. Evidentemente tal praxis conlleva dificultades que están resueltas por informaciones de otros documentos y más todavía por el reconocimiento de la caligrafía.

El diccionario, que fue la base de ulteriores elaboraciones, es el del P. Doroteo Giannecchini. El del P. Nazario Neri queda como el último esfuerzo. Por la zona de trabajo misionero del convento de San Francisco, todos los documentos se redactaron en chiriguane del Pilcomayo, que es diferente por algunas connotaciones fonéticas y sintácticas del Norte Chaqueño. Así la influencia del diccionario del P. León de Santiago ha sido relativa.

Parece que los autores franciscanos eran bastante pesimistas sobre el porvenir de la "nación" de los chiriguanaes, asumiendo que los rápidos cambios sociales convertirian su lengua en una variante castellana-guaraní. En las "Advertencias", Romano S. y H. Cattunar hacen presente que la lengua chiriguane es perfecta en su estructura, allá donde se vive en "puro salvajismo, la misma que se va perdiendo en el trato con gente civilizada". Redactar diccionarios ha sido dar testimonio de la más alta solidaridad.

Centro Eclesial de Documentación, Tarija, 31 de marzo de 1998.

Fray Lorenzo Calzavarini
Director del CED

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