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Tiempos y biografía de un misionero franciscano. Padre Gerardo Maldini: franciscano para Bolivia

P. Gerardo Maldini recibiendo condecortación del H. Consejo Municipal de TarijaLos primeros 50 años de nuestro siglo fueron marcados por grandes conflictos bélicos, que prosiguieron después en la contraposición que fue denominada la "guerra fría" entre el bloque occidental y el bloque comunista. En tal cuadro también virtudes y defaillences de la vida religiosa han seguido los pasos de tal división. Por tanto, caracteres fuertes, actitudes decididas, voluntades de reconstrucción e iniciativas de comenzar otros hori zontes de acción han sido proyectos de vida individual e institucional.

Será el Concilio Vaticano II el que cerrará posturas apologéticas e introducirá al universo cristiano en la multisectorialidad de la actividad de la Iglesia en su trayectoria de fidelidad a la tradición (otra cosa es el tradicionalismo) y afán de proyecciones futuras. Raíces y destino de Fe se amalgamaron en dimensiones de oración, espiritualidad, intelectualidad y ecumenismo.

Lo que venimos diciendo es necesario para aclarar biografías que han logrado su ancianidad al terminar el presente siglo. Refiriéndonos al P. Gerardo Maldini, diremos que nació en la vertiente de colinas que desde el centro bajan hacia el sur de Italia. La ciudad de Florencia está a sus pies; así por su posición geográfica y por el espíritu artístico que siempre la ha animado, desde 1920 al 50, fue cuna de densos y variados movimientos intelectuales que unieron escritores, poe tas, pintores y adictos al nuevo arte que era el periodismo. De esta manera, se entiende la relación de globalidad que colorea universalmente a la ciudad y detrás de ella a toda la región de Toscana.

El P. Gerardo Maldini nació el 10 de Enero de 1922 en Castel de'Aiano, pueblo de la comarca de Bologna que es ciudad capital de la región de Emilia-Romagna. Su ingreso al Seminario Seráfico de los franciscanos de Toscana a los doce años de edad se debió a la amistad que los frailes mantenían con su familia. La joven edad se explica por el terruño popular del catolicismo de la península y por la imposibilidad de proseguir estudios superiores en el mundo rural.

El lema de los seminarios era el de preparar buenos sacerdotes o buenos laicos. Gerardo siguió el primero y fue franciscano, en el año 1938, en el Convento de Fucecchio. Pasó sucesivamente a Lucca, donde la tradición misionera hacia China y Bolivia estaba muy enraizada desde 1835. El 6 de abril de 1946 fue ordenado sacerdote en Pescia. Su llegada a Bolivia se realizó un año después el 8 de septiembre de 1947.

2. De la guerra del Chaco a los procesos de modernización en el Sur de Bolivia.

Etapas históricas, sin embargo, estaban en sucesión dramática entre Bolivia e Italia. La guerra del Chaco terminaba en 1935 cuando la guerra europea estaba cerca y concluía en 1945. Las fechas tan cercanas justifican el desguarnecimiento de los franciscanos en los conventos de Potosí, Tarija y parroquias del Chaco. Seguramente la formación en los seminarios de los franciscanos de Florencia insistía en la valentía de la reconstrucción moral, educativa y religiosa. El todo cayó en terreno fértil en cuanto al P. Gerardo.

Su primer destino fueron las Escuelas de Cristo, dispersas en el altiplano y valles potosinos. Su gloriosa historia desde 1907 no iba al paso con la importancia que habían adquirido en las comunidades campesinas. La organización de ellas seguía sustentada por un régimen totalmente privado que unía comunidades indigenales y patrones de haciendas. Tal unión, sin embargo, no prefiguraba un mismo futuro en las y en las grietas aparecieron los conflictos.

En tales circunstancias, la labor de los franciscanos P. Landini y P. Maldini fue ejemplar en previsiones futuras y recomendaciones presentes, atenuando las agresividades. Lo que no se pudo detener era el volumen de la historia que va por dimensiones colectivas. La matanza de Culpina en 1949 era el resultado de lo antiguo que chocaba con lo nuevo. El P. Gerardo siempre estuvo dispuesto a curar heridas, pero no ha callar verdades; y la educación lo había puesto allí donde cualquier norma pedagógica debía tener horizontes de ciudadanía boliviana.

El P. Gerardo vencía las razones contrapuestas a través de su sabiduría popular, a la vez italiana (las contraposiciones fascistas entre hegemonía de Estado y movimientos agrícolas) y bolivianas, donde la paciencia combina con la picardía. Así resulto que el P. Maldini fuera alcalde de Vitichi por un día tan sólo: la noche para cerrar la cárcel y salvar a los presos y, al amanecer para decir “ahora todo está arreglado, vuelvan a sus casas”. Al atardecer retornaba a su convento.

El cuadro general era el de la revolución agraria de 1952, donde una dimensión territorial lograba armonía con todos sus habitantes; es decir “Estado” y “Nación” cobraban vigencia en la dinámica de una nueva Bolivia. Parte de esta etapa fue la nueva organización de la Escuelas de Cristo (llegaron al número de 150), donde un ministro de educación de tendencias “comunistas” (apreciación del mismo P. Gerardo) resolvió que el que el sueldo de los maestros pasara a cargo del Estado, quedando los gastos de funcionamiento de la infraestructura cultural a cargo de los franciscanos de Potosí. Fue un arreglo que las circunstancias justificaban plenamente: derechos de ciudadanía para los indígenas y participación caritativa allá donde los problemas eran más agudos.

3. Padre Gerardo: la estructura del superior

P. Gerardo Maldini junto al Dr. Victor Paz Estensoro y el Dr. Eduardo TrigoQue el P. Gerardo fuera hombre de gobierno se puede entender por la articulación que dio a la presencia franciscana en el Sur de Bolivia y a su capacidad de establecer un centro operativo para ella en Tarija. Lo que en cierta forma ocultaban sus proyectos en tal sentido era su bonhomía y la capacidad de ser eficaz en las circunstancias que le exigía la obediencia religiosa. Valga relatar lo que fue su receña milagrosa frente a los altibajos de su salud. Antes de su nueva llegada a Tarija en 1954 los médicos de Florencia le diagnosticaron dos años de vida. Desahuciado, Maldini se fue a Lourdes. Se bañó en la fuente de agua, que surge a los pies de la estatua de la Virgen, y percibió que Ella le dijo que habría de vivir siempre maltrecho, pero por muchos años más. Con tal dictamen volvió a Bolivia manteniendo la postura que los futuros años los habría de pasar bajo la protección de la Virgen. Toda su vida fue un escaparse de los médicos (habría vivido muchos años) y recurrir a ellos (por la cuestión de maltrecho).

Aprovechó de ambos aspectos porque su bonhomía no era tan sólo sonrisa sino alegría de compartir con los demás y por esto la tradición culinaria del Convento debe mucho a los gustos de comidas regionales de Bologna y Florencia. Finalmente hay que reconocer que los equilibrios son fáciles en situaciones normales y que lo difícil es pactar con los problemas.

El P. Maldini vino a Tarija como director del Colegio Antoniano, fue profesor de filosofía en el mismo y participó de la dirección sindical del magisterio. Arduo calibrar una situación de autoridad y a la vez ponerse en posición contraria (si ella subsiste); es que el P. Gerardo siempre actuaba con granu salís; el caso era necesario romper optimismos latinoamericanos que habrían podido confundirse con el Stalinismo imperial. No creemos que fuera tan sólo política de trabajo sino más precisamente lo que una persona, formada con sabor a pueblo, percibía según el dicho "pobre pero honrado". Asimismo su línea pedagógica era complementar varios aspectos de la vida: jóvenes para que fueran tales; franciscanos como Iglesia; superior religioso para indicar horizontes de vida; y educador como quien construye escuelas, pero sin abandonar la formación más amplia de los adultos, puesta en revistas y periódicos.

4. Superior en la frontera del Chaco por catorce años.

Finalmente, por su forma de pensar y obrar, el P. Gerardo fue elegido superior de los franciscanos de Bolivia del Sur. Entiendan los lectores que siempre existió una línea cálida entre Florencia y Tarija; y, por tanto una cierta combinación de ideas y estrategias. Según la reglamentación franciscana, un superior es elegido por indicaciones que se reciben de las bases y que expresan un cierto aprecio hacia una persona. La elección del P. Gerardo a Superior se impuso cuando los jóvenes hermanos de la experiencia chaqueña y de la segunda guerra europea lograron una mayoría y todos se pusieron en proyecto de reconstrucción. El P. Gerardo fue su líder. Colegio Antoniano, imprenta, Escuelas de Cristo y parroquias del Chaco se combinaron en una única estrategia. Maldini fue a vivir en los territorios más alejados, que eran la periferia de Bolivia. Los padres misioneros chaqueños vivían en el vacío más absoluto. Templos, escuelas misionales y parroquias quedaron destrozados, y los padres vivían en pequeños tugurios, que a la vez servían para la nucleación religiosa.

Se empezó arreglando huertas, aljibes y lugares para reuniones; luego se pasó a la restauración de los templos. La educación popular fue el objetivo global. Por esto religiosos y laicos empezaron su presencia decidida en Cuevo, Camiri y Villamontes. La percepción no fue inexacta, por la agrupación de las comunidades poblacionales, que se aglutinaban alrededor de centros civiles, religiosos y territoriales.

La reconstrucción fue sobre todo eclesial. El P. Gerardo abrió nuevamente el seminario franciscano de Tarija. Son indicaciones que, obedeciendo al Concilio Vaticano II, se centralizaban en la Iglesia local, pasando de las instituciones misioneras a la actitud misionera que es inherente a cada cristiano. El éxito de tal cambio puede justificarse en que el P. Maldini tuvo cargos por parte de los superiores de la orden franciscana de ser "visitador general" de varias entidades esparcidas en el continente latinoamericano.

5. El Padre Gerardo Maldini y la modernidad

Cualquier lector se dará cuenta que quien suscribe esta biografía no fue plenamente solidario con sus obje tivos de acción. El concilio Vaticano II había formado otra generación de franciscanos en Italia y Bolivia. No nos arrepentimos, ni del énfasis juvenil ni de las largas discusiones. Con los años no vino la serenidad de las relaciones personales; pero sí una mutua comprensión y colaboración.

Grandes cambios se han producido en la organización civil de Bolivia y de la orden franciscana. El P. Maldini, librado a su destino chapaco, ha visto siempre a la patria boliviana "por partes", como decir que, si hacemos lo nuestro, los otros harán lo suyo. En tal sentido su estrategia debilitaba siempre la línea nacional, reforzando la local. No entendía que muchos problemas lugareños son creados por los mismos vecinos y no por un andar interno comunitario.

Volviendo a Tarija, en 1986 él percibió que la apertura nacional era importante y que era necesario intervenir en ella a través de la opinión pública. Lo intelectual, sin embargo, no quedaba próximo a un hombre de acción, pero su legitimación era clara: sin historia no hay memoria colectiva. Fue el esfuerzo de sus últimos doce años de vida. Se ligó amorosamente a la parte documental encerrada en el Convento de Tarija que le explicaba vicisitudes de la ciudad, sus alrededores y zonas chaqueñas. Editar manuscri tos y complementarlos con crónicas conventuales y memorias personales era su pasión. Sus etapas están inconclusas pero ya fundamentadas en los caminos regios de lo que es diferencia entre modernización y modernidad en la actualidad. Para su memoria imperecedera quedan sus ediciones y el renombre que ha dado al archivo y biblioteca conventuales. Según él, Tarija era el territorio central de un problema universal.

Infartos, diabetes y riñones no le permitieron alimentar esperanzas de llegar al IV Centenario de festejos del Convento, que se realizará el año 2006. Sonriendo, él se había atribuido la retranscripción de las biografías de los padres que habían pasado por Ta rija. El de Tarija era para él, el mejor Convento del mundo porque tenía lo maravilloso de la vida franciscana y lo inadecuado. En la línea de lo bueno el Convento San Francisco era el núcleo de la ciudad, el templo su corazón, la biblioteca y archivo su memoria. Su última intervención pública fue tratar de impedir que el Colegio Antoniano (ahora La Salle) abandonara su ubicación y su objetivo de educación popular. Lo logró, pues el Honorable Con­ cejo Municipal de Tarija emitió la ordenanza municipal que garantizó la petición del P. Maldini, así se conservó una trayectoria de vida civil y religiosa y se impidió la desarticulación de la ciudad.

Más allá de nuestras apreciaciones, ponderamos el reconocimiento que el Estado Boliviano, la Honorable Alcaldía y el Honorable Concejo Municipal y el pueblo de Tarija han otorgado a su obra. El P. Gerardo Maldini murió el 3 de junio a Hrs. 4:15 de la mañana hablando del deber de pagar al carpintero la última ventana del archivo conventual. Que de Dios goce.

Tarija, 17 de junio de 1998.

 

P. Lorenzo Calzavarini

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