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Modernización y modernidad: un desafío cultura

Desde largos años.

Está muy en boga editar hoy en día semblanzas regionales. Ediciones de lujo han embellecido Oruro, Potosí, La Paz, Santa Cruz y Tarija. El marco interpretativo de ellas va siempre hacia apreciaciones de orden artístico en el esfuerzo de ligar lo primordial de nuestras tierras con un concepto de encuentro/desencuentro con el universo hispánico. La trama de tal proceso ha sido abundantemente clarificado por Teresa Gisbert y José de Mesa.

La labor de estos autores tiene valor de obra imperecedera. Son 40 años de investigaciones relatando orígenes, configurando planos arquitectónicos, comparando realizaciones artísticas y finalmente dando un soporte documental a toda una historiación de la espiritualidad de Bolivia.

También la cinematografía y la música se han ocupado de aclarar antagonismos que, a pesar de la dura realidad, han vislumbrado raíces comunes de destino. Asimismo la poesía y la literatura ya tratan problemas de convivencia que no se enmarcan en raíces de raza o de diferenciación social sino en la fatiga de sentir la vida y llevar adelante proyectos de realizaciones personales.

En la parte documental histórica tenemos las ediciones de Alberto Vázquez que ha publicado en soberbia edición Obras Completas de Humberto y José Vázquez Machicado; y posteriormente la Biblioteca Peruana de René Moreno. En todos estos casos hay que admirar sacrificios y dedicación personales unidos a la acción de mecenas.

Emergencia de una contracultura.

El proceso de modernización actual de Bolivia es normalmente relatado en términos empresariales. La cita de las actividades mencionadas se configura al contrario como avance y conciencia cultural. A ellas sin embargo, no les atribuye envergadura de apropiación de un espacio de identidad que posibilite el pasar de una situación de mera modernización a la de sentir una dimensión de modernidad, "ser" y "obrar". La mentalidad "consumista" retrata a las obras artísticas como piezas del pasado. La soledad de los autores es que viven consciente o inconscientemente en un marco vivencial desgarrado y su lucha es poner un "sentir" que revitalice la trayectoria del país. Más allá de un aporte estético todos los artistas han asumido aspectos de intelectualidad que además de sentir, proponen una dimensión de porvenir común. El silencio queda siempre en la parte de los políticos y de los cientistas que no logran una escritura coherente con sus decisiones.

En la pintura y escultura de Núñez del Prado, Gonzalo Ribero, Gil Imaná, Solón Romero, Carrasco (y cuántos otros más) han delineado lo incognito ancestral y han traducido una manera de ser de los Andes y del Oriente. Si bien implantados en ciudad, los artistas quedan siempre en la periferia de la modernización urbana.

Su pensamiento desglosa figuras que contrastan con el imaginario social, como acusa contrafiguraciones arquitectónicas y comunicacionales de los hábitats. Los artistas operan en talleres ignorados, cuya suerte, sin embargo, ha sido el aprecio internacional. Ellos, arrastrados por una globalización económica relatan textos de diversidad y de contestación.

Contradicción entre periferias.

La periferia territorial del país está buscando otras coordenadas de presencia no más ligadas a la ciudad de La Paz, sino a los gobiernos departamentales. La emergencia de Santa Cruz está conformada por sus tres regiones: Ñuflo de Chávez, Chiquitos y, en tono menor, el Chaco. La reconstrucción de los templos de las misiones jesuíticas y el eco de la música barroca que dan una significación especial al conjunto arquitectónico mencionado, permite visualizar un marco de periferia que intelectualmente no es ya tal. Más bien son tales características regionales las que colorean el sentido de la cruceñidad.

El Chaco emerge en tono menor por sus divisiones civiles y políticas que separan sus zonas para Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. Allí persiste todavía la conquista territorial colonial consumada en la República y mantenida en la actualidad por las incongruencias económicas (Camiri, capital petrolera que no es capital departamental). Finalmente la falta de coordinación económica, civil y política demuestra ampliamente la destrucción de un "sujeto colectivo"
Sin embargo algunas problemáticas similares se encuentran en las mismas regiones de Ñuflo de Chávez y Chiquitos, donde las grandes distancias hacia y desde Santa Cruz no permiten hechos de gubernabilidad. Cualquier acción de reforzar a las Alcaldías está bloqueada por la dispersión y dependencia respecto a otro censo de decisiones. Lo que los últimos arios ha sido reclamado como constitución de centros intermedios entre ciudades y campo vale también por una red de ciudades autónomas que canalicen la restructuración del territorio en términos civiles. Por tanto la conceptualización departamental, que mantiene todavía en su interior subdivisiones de orden cultural, debe asumir regiones autónomas bajo la conducción departamental presidida por la autoridad de un Prefecto.

Gritos en la selva.

Cuando una representatividad de Estado no concordaba con la nación (o naciones) surgió una corriente intelectual que se dio a estudios lingüísticos la percepción de tal necesidad nacía también de una tensión más pertinente hacia la religiosidad popular. La iglesia católica por tanto, manifestó su sentir con el pueblo. El estudio de las lenguas nativas se hizo preocupación preponderante desde Cochabamba que es de universo quechua. Albó, Joaquín Herrero y Federico Sánchez de Lozada iniciaron allí; en La Paz (con participación de la Embajada de Francia) se imprimía el primer diccionario aymara del jesuita Bretonio. Surgieron otras publicaciones en ediciones precarias en Mojos y Charagua realizadas por los padres jesuitas con el intento de marcar el inicio de vida apostólica.

No se puede negar que tal afán no fuera éxito del Concilio Vaticano II que sobre todo con el Documento de la Renovación Li­túrgica, puso realce al aspecto de la oración colectiva con las len­guas del lugar. Evidentemente se rompía también un concepto de universalismo católico diagrama- do en formas que se preocupaban de la unidad de la Fe, sin pensar en la necesaria unidad en la diversidad.

Bajo este intento las iglesias locales tomaron conciencia de ha­cer revivir la Fe popular enmarcándoles en el amplio aspecto entre lenguas y culturas.

Con este impulso se impone hablar de la acción de los francis­canos en los Vicariatos, espacios especiales de acción indígena, li­mitada en áreas específicas. Es de conocimiento de toda persona eclesial que la herencia misionera franciscana se transformó en entidades locales y que todo el orien­te, desde Pando al Chaco, fueron acciones prioritarias de los Cole­gios de Propaganda Fide de La Paz, Sucre, Tarata y Tarija. Así es' que en los últimos años se han fundado centros de estudios socio-culturales y religiosos que tienen su residencia en Tarija (Centro Eclesial de Documentación), en el área chiquitana (Centro de Estu­dios Chiquitanos) y en San Antonio de Lomería y en Camiri (Teko Guaraní).

El Centro Eclesial de Documentación (CED) tiene como director al P. Lorenzo Calzavarini. Su trayectoria académica lo ha llevado a conectarse con la tradición conventual de las ediciones en Tarija. El P. Gerardo Maldini allí había editado, en 15 años, todas las obras históricas de las reducciones franciscanas chaqueñas. Lo que quedaba era la parte lingüística, catequética y cultural a las cuales debía ampliarse un concepto de etnohistoria y teología del sur y el este de Bolivia.

El Centro de Estudios Chiquitanos está encabezado por el P. Jesús Galeote que integra su ac­ción de médico con lo eclesial y la animación sociocultural. Las ediciones a su cargo hacen hincapié en la Gramática y Moderna Chiquitana y Vocabulario Básico. El texto está en su segunda reimpresión. Por la actividad de su director se ha pasado luego a libritos de educación informal, religiosa y sanitaria; todos escritos en chiquitano y castellano.

El Centro del Teko Guaraní tiene ya una configuración intelectual muy precisa. La periferización de la región lo silenció por largo tiempo. Su preocupación ahora es establecer una corriente cultural en un territorio muy sacrificado. La Guerra del Chaco y la no realización de la Reforma Agraria dejaron a la Entidad Guaraní en situación de casi desaparecer como cultura. El Teko Guaraní desde 1985 ha desarrollado formas de revitalización en salud, redistribución de tierras (compradas a haciendas para la reconstrucción comunitaria), labor radial y linguística.
Lo más necesario: escolaridad y educación.

Aparentemente los textos escolares parecen rechazar en su afán de preparar curriculums científicos el aspecto educación (preparar ciudadanos). Uniendo los dos aspectos, el Teko Guaraní ha preparado textos escolares para 4to.; Sto.; 6to. y 7mo. de Básico e Intermedio. Son joyas de acción científica y pedagógica. Fundamental resulta haber recuperado los referentes psicológicos, simbólicos y operativos de la mente del niño.

Algunos títulos: Juguemos con los números (matemáticas), Juguemos con las palabras (lenguaje), reconstruyen en parte las teorías de Piaget en toda su complejidad (aplicaciones inusitadas), al contrario estos textos son también un espacio para adultos. Siempre la añoranza es "saber inconcluso" que lleva a la curiosidad; y por tal motivo padres y niños pueden preparase juntos bajo la guía del libro.

Tomando en consideración los de Estudios Sociales se especifica un sujeto de niño latinoamericano y más precisamente guaraní. Diagramación, dibujos, cuadros explicativos, proceder por incentivación de preguntas logran dinámica y un éxito de "apreciación de sí en el niño". Por su profundidad ancestral la Ciencia se hace capacidad de diferentes lógicas mentales y prácticas, en las que el cosmos, la vida, las personas y las relaciones colectivas logran sentido. Nunca la historia guaraní en el Chaco estuvo programada como porvenir de sí mismo, de nación sociocultural y Patria Boliviana.

La última fatiga del Teko Guaraní es la edición del Diccionario Guaraní-Castellano y Castellano-Guaraní del P. Pedro León de Santiago. Los editores son el P. Iván Nasini y el Sr. Elio Ortiz García, miembros de la Institución. Se trata del primer diccionario guaraní en Bolivia escrito en 1971. En la base estudios históricos, de desarrollo lingüístico, antropológico y psicológico.

El Diccionario Guaraní-Castellano y Castellano-Guaraní puede adquirirse en el Centro Eclesial de Documentación, que es su coeditor. Nuevamente Tarija y el Chaco a través de afanes culturales reasumen lazos antiguos.

Tarija, 22 de enero de 1999

P. Lorenzo Calzavarini
Director del CED.

 

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