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Testimonio del Pasado y Mensaje para el Futuro
(El libro: Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro,
La Razón, La Paz, Diciembre de 1999)

EI suplemento cultural de El País: Cántaro, el día 12 de Febrero, divulgó comentarios del libro Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro de Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach. Nosotros, también ensayamos entender lo que, en nuestra opinión, no son páginas de "memorias" ni de "biografía personal". Pensamos más en una intencionalidad de "testimonio" y de "mensaje" para quienes analizarán las fuerzas que obraron en los grandes acontecimientos del país. Entre ellas, la que de sí mismo relata Don Víctor, el estadista latinoamericano de mayor envergadura del siglo XX.

Dividimos nuestra presentación en dos partes: la primera es extra-texto, como lugar vivencial desde el cual se narra lo "dicho"; y la otra como lectura de las interlíneas del libro, que el escritor del diálogo con el Dr. Paz Estenssoro, el periodista Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach, ha redactado, manteniendo intactas las inflexiones de voz y las pausas del hablante.

Parte I: Don Víctor en San Luis

Los días que son su porvenir

Nos preciamos de tener el honor de ser recibidos en la casa del Dr. Víctor Paz Estenssoro. Pocos de sus amigos e interlocutores son aceptados en San Luis. Don Víctor vive como cualquier ciudadano de Bolivia, sin ostentar lo que la historia del país y las realidades latinoamericanas lo impulsaron a asumir.

Sin embargo, lo que nos motiva a ir, no es precisamente el querer conocer detalles de su actuar político, sino conocer la estatura de la persona que por cuatro periodos ha sido Presidente de Bolivia. Por tanto, la curiosidad que tenemos no es intelectual ni de escritor, sino la de entender y explicarnos los contenidos psicológicos y de pensamiento de una "vocación", que siempre ha estado volcada en los quehaceres públicos de la nación.

Difícil es diagramar los acontecimientos individuales con los colectivos e identificar ambos en una plataforma de destino común, transformando los días de una persona en biografía de "vida nacional".

En las visitas a su casa, lo sorprendemos siempre en lecturas de obras de los libertadores (por afirmación suya, Bolívar y Sucre han sido sus maestros), de los escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Milan Kundera o de biografías de los personajes que se han identificado con la problemática del Tercer Mundo (por ej: Tito, libro de Jasper Ridley y otros autores). Este cuadro de vida lo consideramos válido desde 1990, cuando Don Víctor decidió su retiro de la vida pública para vivir plenamente la domesticidad de su hogar. Tal proyecto estaba de algún modo programado para cuando estuviera el "deber cumplido", se habría vuelto a lo que toda persona quiere recuperar, subsanando las lejanías con visitas cotidianas a la "tía María", que fue siempre su añoranza familiar y de raíces tarijeñas.

En tal sentido, él no se considera "jubilado de la política", sino ciudadano con las obligaciones que le corresponden y con las preocupaciones de un abuelo que mantiene contacto con los hijos y espera consuelo de los nietos. La vida diaria se hace también previsión de decisiones; en charlas con el Padre Maldini, le comentó la pérdida de quinientos dólares en el cultivo de los manzanos y que la entrega de la uva no había sido pagada después de un año.

La vuelta a casa

La casa de San Luis ha sido seguramente su única casa, conceptuada como tal. Las otras residencias, bolivianas y extranjeras, fueron lugares de paso. La de San Luis fue construida en su primera presidencia y no es palacio de ex presidente. Su decisión ha sido siempre la de terminar en el universo agrario. Una parcela con vid, otra con manzanos y otra más con flores y verdes arbustos que rodean a los ambientes familiares: el recibidor para relaciones públicas; la parte privada colocada en un esquema arquitectónico que encierra su estudio, una sala de estar familiar, dormitorios y piezas para el descanso; además de espacios de recreo que bordean a una piscina.

Los libros están en los diferentes ambientes: obras de los grandes literatos y políticos en su estudio; novelas en el espacio privado; y documentación artística en lo que resulta el puente con el mundo exterior, donde un campesino puede ser recibido, así como un fraile del Convento de San Francisco o alguna persona que quiera intercambiar opiniones sobre factibilidad de planes de trabajo. Para todos existe, desde su "vuelta a casa", un implícito compromiso de no ha­blar de política o sobre los actuales per­sonajes de la vida pública. Con Don Víctor (memorables las conversaciones con el Padre Gerardo Maldini sobre el desarrollo de la ciudad de Tarija, la historia de las familias más emprendedoras y los documentos del archivo y bibliotecas conventuales) se habla acerca de los pensadores bolivianos, tiempos históricos diferentes y sobre las razones y circunstancias que los generaron. Por nuestra trayectoria universitaria, hemos pensado siempre que el Dr. Paz Estenssoro debe ser declarado "Maestro de Juventudes". Tal propuesta la puede aceptar porque Don Víctor es fanático del "documento". El se considera a sí mismo "indocumentado" ya que su archivo personal fue destruido por un incendio en el último traslado de La Paz a Tarija en 1989 y porque su residencia fue saqueada en dos oportunidades, en 1946 y en 1964.

Recordaremos siempre las circunstancias y razones por las cuales rompió las normas de su privacidad. Un joven le telefoneó desde mi escritorio para obtener una entrevista con él:

-Ring, ring, ring- sonaba en San Luis.
-¿Con quién hablo?- fue la respuesta.
-Mi nombre es...- se contestó.
-¿En qué puedo servirle?- se repitió desde San Luis.
-Don Víctor, quiero hablar con Usted- replicó el joven.
-Le aviso que no recibo para entrevistas; acaso... si me dice por qué quiere hablar conmigo- insistió el Dr. Paz. -Porque soy joven.

El joven fue recibido y no conocimos el resultado de la conversación por apuros de vuelo. Aquel joven es ahora escritor de un Suplemento Literario de un diario del país.

La fotografía para documentar la vida

Se nos comunica que Don Víctor no recibe a nadie cuando sus hijos y sus nietos están en su casa. Entendemos que su vida de padre y abuelo no se entremezcle con las circunstancias no familiares; parece que tal espíritu de protección se debe a que ellos vuelan y vuelven de diferentes partes del mundo y lo breve se debe vivir intensamente.

Asimismo las conversaciones siempre se prolongan en el living-comedor que es también recibidor. Por tanto, la vida en San Luis sólo se la puede imaginar plenamente desde las fotografías domésticas.

A una solicitud nuestra, Don Víctor accedió a comentar su último álbum que es uno de los diez que posee. El de la guerra del Chaco se quemó en los depósitos del aeropuerto de La Paz y los otros sobrevivieron por estar cobijados en San Luis. La anécdota fotográfica de Don Víctor es la de un Presidente de la República que, en las recepciones oficiales de Estado, se volvía documentalista de sus visitantes. Imagínense al Señor Presidente, huyendo de los edecanes para enfocar su cámara confundido entre los demás fotógrafos. Se entiende cómo una Brownie lo acompañó desde sus trece años. Era un regalo de su padre Domingo Paz Rojas, cuando Don Víctor terminaba sus estudios de secundaria en Oruro. La afición a la fotografía marcó sus an­danzas de exilado y ex presidente, acu­mulando álbumes de países europeos, Estados Unidos, Japón, India, Tailandia y Pakistán. Los álbumes bolivianos son sobre todo de La Paz y Tarija. Los domingos, siendo presidente, gustaba montar a caballo para tomar fotografías del Altiplano y de los Yungas. El volumen que nos ha comentado se refiere a su estadía en San Luis a partir del año 1990. La invitación última es la de programar una tarde para ver las "transparencias" (slides) de su archivo personal, también muy valioso.

Un álbum como lenguaje

El álbum de San Luis-Tarija se compone de 273 tomas fotográficas. Sobre un número de 262 de ellas, aproximadamente el 9 % corresponde a vistas de Tarija y alrededores, el 9 % a San Luis, el 29 % a jardines, flores y plantas, el 8 % a paisajes, y el 45 % a las conformaciones del cielo con centralidad en las nubes.

Las tomas verticales son muy pocas y no cubren más del 5 % de la totalidad. Según nuestra percepción, la verticalidad es propósito de aislar un objeto para retraerlo en su especificidad, mientras que lo horizontal mantiene la visión del cuadro pictórico, donde alrededor de una centralidad se organizan otros elementos; aparece también el enfoque de las cabezas de sus perros, en los que el diferente color de fondo contrasta el negro del uno, con el marrón del otro.

Tal juego de oposiciones no tiene siem­pre la misma importancia; la esenciali­dad de la foto asume casi un aspecto re­alístico, donde el ojo de la cámara pri­vilegia la mutua funcionalidad de los "actores" que entran en las vistas. El álbum en cuanto tal, organizado y diagramado por el autor, lleva en sí mismo una significación, que evidente­mente no es una dramatización fílmica. Por la disposición de los objetos foto­gráficos se conforma tan sólo una na­rración de imágenes, más propiamente resulta una puntualización segmentada, sin embargo continua de un "querer de­cir". Allí no destaca el ojo de la cámara sino la personalidad del Dr. Paz, que lee su vida con intermitencia y la plasma en un conjunto de sistemas de significaciones.

Lo que sorprende es cómo su universo subjetivo se ha trasladado a las fotografías investiéndolas de intencionalidad. Cómo se escribe para "decir" lo que se siente, igualmente, se ofrecen dimensiones figurativas para expresar lo mismo.

Nuestro nivel de reflexión conlleva a considerar el álbum en su integridad como texto de estética de imágenes que, en su continuidad, elabora efectos de sentido para sus interlocutores. Se extiende, por tanto, una lógica que une un objeto particular, intencionalmente enfocado, con las generalizaciones de contextos estructurados en percepción óptica.

Hemos ya enunciado los temas principales de su atención; temas que destacan precisamente un discurso hecho de imágenes, que une cielo, tierra y colores que median entre ambos. Indicativo es lo que, si bien minoritaria en las tomas, atestigua la presencia urbana de Tarija y la de la casa de San Luis, introducida en el álbum.

Según nosotros, tal componente es la firma del autor. La totalidad del álbum encierra, por tanto, un mensaje doméstico desde el terruño chapaco, donde en poco espacio recorre tanto cielo y tanta variedad de suelo. Los destinatarios resultan así ser los hijos y nietos de Don Víctor, también por la dimensión recóndita de las vistas fotográficas, que no son conocidas por los no familiares.

Las nubes: Alegoría del cielo de Tarija

La alegoría es la operación mental que nos permite transformar un objeto material en imagen o forma de pensamiento. Así es que todo el universo cultural no es más que un sistema de significación esparcido en el mundo: lo sensible nos lleva a leernos a nosotros mismos y lo que nos rodea. La dinámica que desarrolla nos hace pasar de lo particular a lo general y viceversa, existencia (que es exigencia de entendernos en plenitud).

Don Víctor representa siempre el cielo desde la descripción que de él nos dan las formaciones de las nubes. Ellas son el punto focal desde el cual se esparcen las sensaciones de inquietud, esplendor y esperanza de vida o de paz, tormenta y huracán.

Evidentemente desde las nubes se determina el calor que vivimos como amanecer, como luz de las diferentes horas del día, como atardecer y ocaso. El procedimiento de la connotación de tales sentimientos, contrasta con la perspectiva del fondo, que se da a las flores y plantas, las que se relacionan funcionalmente con el cielo (flores y cielo como discurso sobre las estaciones) en oposición de colores o para determinar perfiles que resaltan formas de ser.
Tales manejos de máquina fotográfica no pueden ser ocasionales. El operador debe detenerse en expectativa de realización de varios elementos atmosféricos para construir un lenguaje de cielo y tierra. Creemos que para ambos tenemos una explicación en el interés que el Dr. Paz tuvo y tiene por la física. Si las circunstancias vividas lo hubieran permitido, su decisión juvenil hubiera sido la de dedicarse a tal ciencia. La afirmación que Tarija tiene un cielo excepcional, la explica Don Víctor por la topografía y por los agentes atmosféricos: "Cuando los vientos vienen desde el Atlántico y chocan con el Chijmuri, producen combinaciones de luces y nubes. Otras fuentes de evaporación son las lagunas de Taxara, el Pilaya y el Bermejo. En la Tarija de antaño se decía: cuando por los relámpagos el Bermejo y el Pilaya se saludan, agua segura".

En los límites de lo posible, hemos observado una faceta doméstica de la vida de Don Víctor, donde la ternura de un padre quiere dejar huellas para quienes son destinatarios directos del álbum fotográfico de Tarija y de la casa de San Luis. Otro matiz de su vida privada es el escuchar música clásica con sus familiares: sonidos e imágenes transformados en un mismo lenguaje de comunicación. El sentir de los unos y de las otras se mueven en el mismo pentagrama, que es la vida.

Parte II: Las interlíneas de un documento

Génesis de un documento

Desde la primera conversación con Don Víctor, que fue en San Luis en diciembre de 1993, le manifestamos que se presentaba la oportunidad de que se redactaran sus memorias. La respuesta, como es su carácter, fue clara: "soy indocumentado". Luego quisimos obviar tal dificultad insistiendo en que hablara con jóvenes escritores y que les ofreciera a ellos una guía sobre el caminar del país en el siglo 1900-2000, incluyendo el aporte de su actividad política. La nueva negativa cerró en el silencio el argumento.

Fue una sorpresa el número del 15 de agosto de 1998 de Cántaro, que publicaba las primeras páginas de sus Conversaciones. Un llamado telefónico a Eduardo Trigo confirmó la disposición de Don Víctor a seguir conversando. En ese momento, pensamos en posibles explicaciones acerca de la decisión positiva. El Dr. Trigo había escrito en Presencia un artículo: "El Dr. Paz Estenssoro y los Franciscanos en Tarija"; como posteriormente en Cántaro otro acerca de los viajes del ex Presidente por el Asia; y el proyecto de un tercer artículo sobre la creación del ingenio azucarero de Bermejo (tan importante para la revitalización del departamento de Tarija), que Don Víctor aprobó en su segunda presidencia, definió la exigencia de dar cronología apropiada a otros relatos de su vida. Por la evidente aceptación de la forma de escritura del periodista, las Conversaciones empezaron. Por nuestra parte subrayamos que esta decisión de continuar las publicaciones es también una prueba de cariño de Don Víctor hacia su ciudad natal. Hasta el 24 de julio de 1999, las Conversaciones… están en 25 números del “Suplemento Cultural” del periódico El País (Tarija). El documento adquiere entonces su primera característica: la de estar pensado y redactado en artículos para periódico, donde brevedad, claridad y cierre del relato son esenciales. La oportunidad permitía conservar  en tiempos abiertos (si embargo, no indefinidamente); por tanto, algunos temas están subdivididos en más números del "Suplemento", sin romper la unidad del argumento.

La dinámica de las ediciones de Cántaro ha incluido más autores: los presentes en el coloquio, el responsable del "Suplemento": Don Carlos Ávila Claure y el diagramador Ariel Camacho. Los números han sido ejemplares en todos sus aspectos: escritura, extensión, lenguaje e ilustraciones fotográficas.

La edición del libro Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro (Ed. Comunicaciones La Razón, La Paz, Diciembre, 1999) es la recopilación de los artículos de Cántaro. El resultado responde a una nueva forma de libro, que llamamos libro-entrevista, en el que personajes de amplia trayectoria pública expresan su manera de leer la realidad propia y colectiva. En tales circunstancias cobra mucha vigencia la firma del periodista; y, si bien el relator tiene el derecho de declarar la edición aprobada o no, el libro mantiene su autonomía de ir por el mundo. En el caso del libro de Eduardo Trigo, al contrario, lo que resalta es la figura civil y política de Don Víctor Paz Estenssoro. Las formas de las preguntas señalan solamente el avance coloquial de los contenidos. Al periodista le reconocemos el mérito de no haberse permitido interpretaciones subjetivas y el haberse considerado "redactor", no tan sólo de lo "dicho" sino del lenguaje mismo de Don Víctor.

En las aproximadamente 168 páginas del libro se mantiene la claridad conceptual de los acontecimientos, tiempos históricos, retratos de personajes, evaluaciones y apreciaciones económicas y políticas. Además de la gran preparación científica del Dr. Paz, se percibe la capacidad de su memoria en cuanto a recordar, interpretar y precisar; asimismo un hábito de conversación con periodistas y agilidad al relatar. En esta última perspectiva, se podría convalidar la hipótesis que la "historia oral", dictada al Prof. James Wilkie, fuera el inicio de la lectura y redacción de sus quehaceres personales y públicos (Págs. 137 y 146).

Las notas del pentagrama de la vida

Solamente dos personas de hondas raíces familiares tarijeñas y de fuertes sentimientos patrióticos podían entrar en coloquio, presuponiendo muchos "no-dichos" y que éstos fueran intercalados como si hubieran sido realmente expresados. Tal labor, casi imposible para el periodista, ha sido vencida por el mutuo respeto de intelectualidad y por el lenguaje llano y coherente del texto, revisado y discutido siempre entre ambos. Sobre todo, a tales momentos de redacción, atribuimos una cierta oficialización del libro de parte de Don Víctor.

El título Conversaciones con Don Víctor Paz Estenssoro define plenamente la elaboración de cada página. Se trataba de incluir notas personales, sabiendo que el objetivo no era transcribir una biografía individual del relator, ni reproducir una secuencia de intencionalidades; lo que se ha pretendido es construir una trayectoria de vida que, propia de su tiempo en sus decisiones, supo proyectar circunstancias, favorables o desfavorables, hacia un porvenir mejor.

Sorprenderá al lector que en el libro no hay silencio respecto a los objetivos propuestos; y que, para hacer presente lo "no-dicho", las notas biográficas están redactadas como un cuadro pictórico, coloreado de ocasiones y aspiraciones que adquieren dimensión de historicidad, de acuerdo con la filosofía personal de Don Víctor, por la que los hechos no son realmente acontecimientos hasta que adquieren valor de significación, y que los segundos son resultado de los primeros. Lo imprevisible está pensado, a su vez, como trámite de otra coordinación, donde todas las respuestas se hacen posibles. En tal sentido, el obrar cívico, en cuanto norma de relaciones humanas, se vuelve requisito anterior a la actitud política y paso necesario hacia ella.

Las Conversaciones... se inician con una descripción de la ciudad de Tarija: un cuadro familiar de escolaridad y de afectos. Magistrales las pinceladas que retratan a profesores, amigos y enemigos de los juegos infantiles. Tarija es el telón de fondo de años juveniles, llenos de valores, de pulcritud humana, de severas costumbres y de valentía para enfrentar la vida. Sin embargo, por su encierro, la belleza agreste mantenía oculto el peligro de una recesión en el porvenir. Desde lo "cálido" local, pasa a las relaciones del "frío" de la incertidumbre de la supervivencia familiar y de la necesidad de culminar su preparación profesional. Oruro, por el auge de los minerales, resplandecía de riqueza, sobre todo por la contraposición con la miseria. Allí termina su primera “migración temporal", va luego a la ciudad de La Paz para conseguir el título universitario y darse a la búsqueda de un trabajo que encontrará en los ministerios de gobierno, en los que conocerá las variables administrativas y económicas de la conducción del Estado. Sobreviene la guerra del Chaco, en la que participa como supervisor de adquisiciones para el ejército y luego como combatiente de primera línea. Guerra y postguerra forman una sola unidad de lucha hasta el año 1952. La conexión de las reflexiones es la de un joven profesional que descubre la disconformidad del Estado respecto a la Nación, entre su vigencia y la Bolivia real y, sobre todo, la descalificación del trabajo que pesa sobre las mayorías. La postguerra es un esfuerzo de recuperar a éstas en una típica visión de revolución francesa, para dar a las personas un rostro de ciudadanía. Es la etapa donde el administrador descubre su vocación política, contemporizando en las circunstancias que se presentan, sin retroceder en lo que es ya un planteamiento de muchos: hacer nacer la otra Bolivia. Es el proyecto de una legislación del Estado que da nacimiento a un nuevo partido: el Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Los años desde 1937 a 1952 son tiempos de transición, Don Víctor será leal a los regímenes sociales militares, siempre que marquen pasos hacia la modernización del país. Las resoluciones contrarias son castigadas con el exilio, suyo y de sus compañeros (siempre nombrados en las Conversaciones). Son momentos de claridad política en los que no es posible asumir una psicología de destierro. En cada país del exilio se entrega al trabajo y recoge rostros de procesos de innovación latinoamericana. Entre las diferencias, él rechaza actuaciones de caudillo solitario, apoyándose más en las instancias de las novedades que el país desea y necesita. La victoria electoral y la oposición dramática a ella, por parte de las fuerzas feudales tradicionales, tendrá un resultado positivo, precisamente por tal apoyo; y la revolución boliviana será más radical que las otras del continente y más encauzada en normas de régimen democrático, donde la relación entre pueblo y gobernabilidad de la nación se da por la legitimidad del Estado. Lo obvio de ahora fue revolucionario entonces: decreto sobre la constitución de los poderes públicos, reforma educativa, voto universal y reforma agraria. La distancia entre lo antiguo y lo del momento fue la nacionalización de las minas, con la cual se liberaba al Estado de los grupos de presión económica tradicionales (rosca minera y latifundistas).

La filigrana del optimismo termina con el inicio de golpes y contragolpes militares, que marcan un evidente retroceso respecto a la concepción de Estado de 1952 y que reciben formas de apoyo político. Asistimos así al desmembramiento del mismo M.N. R. las desbandadas se dan cuando el lenguaje político no corresponde a una comprensión real del país y al conjunto de los procesos de cambios innovadores. Don Víctor persiste en la conducción del sector histórico de su partido, lo que le ofrece la posibilidad de contrataciones entre partes. El análisis de la sucesión de los acontecimientos está connotado muy negativamente en lo que toca a los aspectos administrativos y económicos está connotado muy negativamente en lo que toca a los aspectos administrativos y económicos, entendiendo los primeros como acción y presencia estructural del Estado en la Nación y los económicos en lo que respecta al bienestar de los ciudadanos. Más allá de las unas y las otras, las razones de la acción pueden cubrirse de validez "aparente".

Lo que se debe además considerar como positivo es la apertura del ex Presidente a la acción continental latinoamericana, de Europa, de Asia y de Estados Unidos. La claridad de las relaciones debía también convocar a lealtades recíprocas en el plan económico y contra las sorpresas de golpes militares. En la opinión del Dr. Paz, el "poder político, por su propia naturaleza, encierra factores de fuerza y, a la vez, de fragilidad" (Pág. 135). Se suceden, todavía, tentativas militares que fracasan por su propio peso y por la oposición popular. El Presidente Siles, que aglutinaba en su victoria electoral fuerzas populares y universitarias, heredará una crítica economía y el desmembramiento de las bases sociales del Estado. La alternativa será guiada por el Dr. Paz y en el parlamento se decide el "acortamiento del período presidencial en un año y la convocatoria a elecciones generales" (Pág. 153). Por transacciones en el parlamento, el Dr. Paz es reelegido por cuarta vez Presidente de la república, con previo acuerdo de solucionar la situación económica y administrativa del país. El resultado fue el decreto 21060 que, según la expresión del mismo ex Presidente, era la medida "necesaria", pero "inusitada" respecto a su programa de 1952.

Lo dicho, dicho está: testimonio y mensaje del libro

En rápida comunicación telefónica con unos amigos, hemos recibido opiniones sobre Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro, no muy variadas, en cuanto a reconocer la personalidad del ex Presidente, en las páginas de Eduardo Trigo. Algunas subrayan los aspectos innovadores de la revolución del 52, otras insisten en su capacidad de haber sido un buen administrador del Estado y otras, que se ha redactado las "crónicas" de las vicisitudes que el país ha vivido en el siglo XX.

También nosotros nos atenemos a esta última definición. Y en ella, subrayamos que cualquier escritura sobre el acontecer de los días mantiene latentes dos propósitos: dar un testimonio y ofrecer un mensaje a los que vendrán. El testimonio, en el libro indicado, modula tres niveles: lo popular, lo heroico y lo dramático de Bolivia. Evidentemente las melodías han sido disonantes cuando los tres han estado en el mismo pentagrama; y los esfuerzos del ex Presidente han sido los de identificar en cada momento hitórico el alcance de las voces.

La comprensión general de  Don Víctor es que se ha desarrollado una sinfonía, a veces, desafiante. Su propuesta interclasista de 1952 era un concepto globalizador, que debía aglutinar lo nuevo respecto a lo antiguo de la nación. En tal sentido, la democracia parlamentaria necesita siempre más voces, y son los ciudadanos quienes establecen la composición del coro.

El mensaje que deja a los que vendrán es una visón de patria desgarrada: la imposibilidad de dominar el territorio con tan poca población, lo abigarrado de la situación urbana, que sigue con contradicciones dramáticas de los muchos respecto a los pocos; las intromisiones de estamentos (ejemplo: los militares), que sobrepasan sus atribuciones institucionales y los conceptos de orden sociológico y económico, que no interpretan la realidad del país, de sus partes y sus fuerzas sociales. Por esto, las figuras presidenciales democráticas son tipificadas normalmente como víctimas: Villarroel (Págs. 67-68) por fuerzas de oposición internas y externas, Don Víctor mismo entre la legitimidad y los dictámenes militares, coordinados desde afuera y en contexto de militarización continental (Pág. 135), Wálter Guevara (Pág. 145), Lydia Gueiler (Pág. 147) y Hernán Siles (Pág. 153).

Conclusiones

El libro de Eduardo Trigo desarrolla también una secuencia fotográfica que es parte del archivo personal de Don Víctor y que ofrece visiones del escrito. La diagramación del texto ha documentado figuras de alcances y tragedias a nivel latinoamericano y mundial. En tales coordenadas hay que leer sufrimientos y logros de Bolivia, la cual, además, no tiene aspectos de oposiciones de legitimidad entre pueblo y Estado, como otros países del continente. Esto debido a los mecanismos innovadores encauzados por Don Víctor y otros; entre éstos, seguramente él fue la mente programática.

Tarija, 28 de febrero del 2000.

Dr. Lorenzo Calzavarini
Director Centro Eclesial de Documentación

 

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