sello
logo CED
Centro Eclesial de Documentación
Convento Franciscano de Tarija
sello
Inicio | Centro Eclesial de Documentación | Artículos | Ebooks | Artículos Cántaro
Documento sin título
 

Inventariación y catalogación de las obras
artísticas del convento San Francisco

Arquitectura y estética conventual.

Descifrar crónicas conventuales ha sido lo más precioso que hemos experimentado. No se trata tan sólo de lo que el escritor ha matizado en su relación anual, sino de analizar los documentos "de diario" desde los cuales materializa la lectura de los acontecimientos. En las diferencias se encuentra la personalidad del cronólogo: quien sustenta una redacción literaria, quien pregona particularidades minuciosas y finalmente quien va a lo periodístico, que es retratar las múltiples causas de los hechos. Tales variedades se dan también en la transcripción de la vida de un claustro, definido la "Ciudadela del Espíritu", que está en Tarija y es el Convento San Francisco. ¿Podemos encontrar también allí, pasiones ocultas, partidismos ideológicos y lecturas conflictivas de los quehaceres cotidianos?. Es una realidad. Lo que, sin embargo, resulta canalizador de las diferencias ha sido siempre la búsqueda de un núcleo de unidad, de donde pudieran amalgamarse intentos de solidaridad, a pesar de las diversidades.

El Convento no es un conjunto de muros silenciosos. Como dimensión religiosa se mantiene firme en la obediencia de la palabra sagrada, de la normatividad de un "fundador" (en nuestro caso San Francisco de Asís) y en la particularidad de compromisos de vida en un contexto específico, física e históricamente. Todo eso define al Convento en su arquitectura global, celdas y oficinas; y más allá, su espiritualidad y ascetismo. La unidad del conjunto se visualiza en la intelectualidad y dimensión artística, que sustentan cada día a las personas que conforman la institución conventual y que deben congeniar proyectos de vida personal y colectiva.

Por eso la dimensión de vida comunitaria necesita un "refuerzo ideológico" en las partes que gestionan la funcionalidad arquitectónica y que se refieren a momentos de privacidad, a reuniones, a estudio y a acciones litúrgicas. Según el inventario de 1962 del Padre Nazario Neri (Archivo Franciscano Tarija), las obras artísticas se agrupaban en el Coro, la Capilla Mortuoria, los Corredores, la Sala de Lectura, el Comedor, la Biblioteca, el Cuarto Guardianal y la Enfermería. El Templo desde la refacción de 1865, ha sido ampliado y embellecido con las Capillas laterales que existen todavía. Así encontramos que las transcripciones teológicas que se extendían en el lugar de la oración litúrgica, que era el Coro, en el Cuarto Guardianal estaba el cuadro de la Virgen del Buen Consejo, en la Sala de Lectura, la transcripción de los Acontecimientos de la Salvación y las imágenes de los Santos Franciscanos en la Biblioteca, como unidad entre lo intelectual, teológico y ascético.

El Museo: “Fray Francisco Miguel Marí”, después de 60 años de restauraciones

Debido a la nueva estructuración urbana, el antiguo convento cesó de vivir integralmente en 1936. Su orientación arquitectónica principal iba de sur a norte. En la calle La Madrid estaba la fachada diagramada con el templo con su atrio, la portería, la imprenta y los almacenes. En la planta alta el salón Antoniano y la Botica. Desde la portería se entraba al claustro de los naranjos y el claustro de la magnolia. Prosiguiendo hacia el norte se encontraban otros dos claustros: el uno abierto sobre la huerta que llegaba hasta la calle Bolívar y el otro de quehaceres conventuales (entre ellos la bodega) que llegaba hasta la actual calle Colón. El colegio Antoniano tenía su entrada principal en la calle Suipacha, así mientras que las calles La Madrid y Bolívar eran límites sur y norte, las calles Santa Bárbara (hoy Daniel Campos) y la Suipacha, eran límites oeste y este. Por la calle Suipacha, en tiempos más lejanos, el convento llegaba hasta la actual plaza Sucre, denominada entonces San Francisco.

La apertura de la calle Ingavi rompió el conjunto obligando a cerrar el claustro abierto, con la construcción que da al palacio de justicia y su entrada principal sobre la  calle Ingavi. La ampliación del colegio Antoniano fomentaba una estrecha relación con el convento, por lo cual la puerta principal de colegio fue trasladada a la calle Colón. En tal intervención arquitectónica, los pilares de la estética conventual se han mantenido con los ambientes de la antigua biblioteca, comedor, enfermería y templo. En las nuevas construcciones se ha sostenido también la antigua lógica espacial: reposición de los dos claustros (ahora reunido en uno solo), creación de las oficinas parroquiales en la calle La Madrid, el Seminario (actualmente imprenta) que dividen el claustro parroquial del claustro del comedor y el claustro de la bodega y el comedor de los pobres que dan a la calle Colón. Por necesidad de funcionalidad interna, el claustro con celdas, comedor, enfermería nueva y templo ha sido embellecido con corredores de arcos, así se ha devuelto la fisonomía clásica de ornamentación conventual. En el piso superior están la biblioteca Antigua, Archivo y biblioteca Moderna.

Los cuadros artísticos que señalaban las partes principales de la estructura arquitectónica se encontraron luego sin connotación de funcionalidad, quedando también sin protección (se dieron casos de robos). Se debe a la iniciativa del padre Gerardo Maldini, la creación del museo Fray Francisco Miguel Marí (1978-1980) en lo que era la antigua enfermaría. Le puso ese nombre por ser el del arquitecto que modelo íntegramente el antiguo convento y sus obras artísticas en los años 1756 a 1767. La creación del museo ha mantenido intactos los ambientes originales que obedecían a una atención muy esmerada en esos momentos al "enfermo". Los cuartos no son celdas, son amplios y con ventanas externas e internas, éstas se abren al corredor que mantiene visibilidad hacia un Oratorio con Altar y Retablo. Seguramente el arquitecto Fray Marí fue ayudado en la diagramación de tales ambientes por el Hermano Fray Josep Constans, denominado "gran cirujano", en la memoria de su defunción el 18 de abril de 1767 (De los Muertos 1762 - 1886, Archivo Franciscano Tarija).

El libro del Padre Gerardo Maldini, Los Franciscanos en Tarija... y más allá (Ed. Luis de Fuentes, Tarija, 1988) anota las varias etapas que, con su habitual bonhomía, califica de sacrificio y esfuerzos. Su agradecimiento lo lleva a nombrar a las personas que ayudaron a hacer revivir el Convento y sus obras. Son Isaac Attié, José Strocco, Moisés Navajas, Mercedes Paz de Navajas, Carlos Blacud y el ex Presidente Víctor Paz Estenssoro. También a los profesores del colegio Antoniano reconoce el esfuerzo de haber prestigiado al establecimiento que, con el Nacional San Luis, representa lo más noble de la Educación pública de Tarija en esos tiempos; y el colegio de la Tercera Orden Franciscana, el coraje de haber asumido las dificultades pedagógicas de lo que era la periferia de la ciudad.
La Catalogación de las obras artísticas.

Los catálogos han sido entregados al Convento San Francisco el día 21 de agosto del presente año. Ha sido una labor de 5 meses. En la primera misión llegaron de La Paz Lourdes Vallejos catalogadora, Freddy Maidana catalogador y Carlos Rúa, jefe de restauración del Viceministerio de Cultura. En la segunda vinieron el señor Rúa y el arquitecto Freddy Riveros; éste para la consolidación del conjunto arquitectónico, problemas de humedad y restauración del techo.

Las fichas están subdivididas en tres categorías: n° 1 pinturas (95 piezas), n° 2 esculturas, platería, retablos y muebles (110 piezas) y n° 3 tejidos, cristalería, talabartería y utensilios (54 piezas). Resulta un total de 259 piezas con fotografías. Lo que puede interesar a un artista es la inventariación y catalogación que corresponden a las pinturas. Nosotros le damos igual valor a retablos y esculturas, lo mismo que a artesanía. Evidentemente a los retablos no ha sido puesta la autoría de Fray Francisco Miguel Marí. La indicación de autor anónimo, va entendida como obra sin firma. Sin embargo, sabemos que los altares "a lo romano" son del Hermano arquitecto, así como los crucifijos más antiguos y los confesionarios del templo. Resulta que, a pesar de ser anotado como carpintero, el Hermano Marí ha sido también constructor de la cúpula de la iglesia de San Francisco de Salta y de la Iglesia y claustro de San Felipe de Chuquisaca.

Las donaciones de cristalería proceden de la familia Navajas; los muebles son todos conventuales y de tradición misionera, común al Convento y a las reducciones del Chaco. Sobresale, evidentemente, el conjunto de los cuadros que son de arte religioso franciscano. Si bien anónimos son visibles las escuelas potosina, cuzqueña, del Collao y flamenca. Los estilos son barroco, manierista y popular. Van del siglo XVI al XX lo que hace que la pinacoteca antigua del Convento de San Francisco sea una de las más importantes de Bolivia. Las imágenes se refieren a María Santísima, a los misterios de la fe, a los Santos Franciscanos y a actitudes de proyectos de perfección de vida personal y comunitaria. Para una historiografía artística será necesario cotejar los inventarios conventuales, anotados desde el año 1684 hasta nuestros días.

Manteniendo la tradición artística conventual, en el Centro Eclesial de Documentación (C.E.D.) ha sido iniciada una pinacoteca de arte religioso moderno (no catalogada). Más de 40 obras de arte, entre cuadros y esculturas, manifiestan las relaciones entre fe y representaciones artísticas actuales. Los autores son: Gonzalo Ribero, Jaime Calisaya, Ermenegildo Franzoi, Pablo Viracocha, Mimmo Rosselli y René Subelza. Las esculturas reúnen los raros trabajos de la poeta Doña Yolanda Bedregal (Yolanda de Bolivia) y del italiano Guido Pinzani. Los artistas señalados (con excepción de algunos) han obsequiado sus obras. Preciosas donaciones de arte antiguo y moderno nos han venido de Neva Estenssoro Araoz, Padre José Rossi, Rodrigo Oliva Castrillo y Padre Francisco Focardi.

Por las imágenes, que embellecen los ambientes del Centro Eclesial de Documentación, ni el frío de las profundas horas de la noche invernal inhibe pensar en riberas de cálida comunicación entre universos subjetivos, diferentes y unidos por los misterios de la fe. Al contrario, los cuadros antiguos, por las razones expuestas, están ubicados en el "Museo Fray Francisco Miguel Marí" y yacen solitarios en muros uniformes y aislados de la vida conventual. En el vacío de la "memoria" son víctimas de su propia grandeza. La mirada del ladrón y la indiferencia son igualmente ofensivas. ¿Podrá revivir un cuadro sin redimir antes a una ciudad desatenta?

Tarija, 26 de agosto del 2000

P. Lorenzo Calzavarini

logo centro eclesial de documentación
Centro Eclesial de Documentación
e-mail: ced@franciscanosdetarija.com
teléfono/fax: 00591-4-6644909
Tarija-Bolivia