sello
logo CED
Centro Eclesial de Documentación
Convento Franciscano de Tarija
sello
Inicio | Centro Eclesial de Documentación | Artículos | Ebooks | Artículos Cántaro
Documento sin título
 

PREMIO DE LA CULTURA “OCTAVIO CAMPERO ECHAZU”
Dr. Carlos Avila Claure

1. Invitado a delinear los rasgos de la personalidad del Dr. Carlos Avila Claure, me atendré a un procedimiento de pensamiento clásico. El término “persona” para los griegos equivalía a la “máscara” que los actores llevaban en el juego teatral. Sin embargo, comedias y tragedias griegas concebían al teatro no desde la ficción sino desde la vida misma, por tanto, la máscara correspondía al rol social, en el que el individuo, que no puede existir en situación amorfa, adquiría rasgos psicológicos, artísticos de trabajador y político en la ciudad de los hombres.
En otros términos correspondía a la tradición bíblica de “dar nombre”, que era el constitutivo del momento de creación: Dios crea, dando nombre.

2. La vida ciudadana de don Carlos empieza recibiendo un nombre, el 25 de julio 1927 en la calle Virginio Lema, donde sus recuerdos van siempre a los padres, al patio, al espacio del hogar y a la cercanía de la plaza. Afectos y tradición de ciudadanía establecen por él, una vocación artística y pedagógica.
Por eso estudia en el Colegio Nacional San Luis, pasa a especializarse en Literatura y Filosofía en la Normal de Sucre y Derecho en la Universidad Juan Misael Saracho de Tarija. Asumiendo compromisos afectivos, que constituyen su hogar, se desbordan en acción pedagógica de maestro, de responsabilidades académicas en la universidad y políticas en la ciudad.

3. El premio Octavio Campero Echazú como poeta tarijeño, corresponde perfectamente a las raíces subjetivas de la “persona” de Don Carlos Avila Claure y seguramente, él dio colores a la máscara que ha llevado en la vida social.
Los años desde 1927, son años de poesía, de guerra, de cambios. Tres pilares artísticos se imponen en Tarija: Octavio Campero Echazú, Octavio O`Connor d’Arlach y Oscar Alfaro. La unión entre ellos ha sido la música. El contrapunto es género de invitación y respuesta que asume melodía, según la intensidad de los deseos. Sin embargo, la música que se hace tradición y entra en los cánones artísticos, nunca es confusión, grito o disonancia. Ahora, hablo de Carlitos: vida sencilla, padre ejemplar, hombre de justicia civil y de añoranza de mundos mejores para todos, en su actuar como responsable de la comuna, desde la Alcaldía y el Concejo Municipal.

4. En esta complejidad en la vida suya y nuestra, lo suyo ha dejado huellas que se recordarán en el futuro de Tarija y son raíces que no pueden traicionarse. Las huellas son huellas de arte, de escritor, de poeta y cronólogo de las vicisitudes de Tarija.
Como escritor de prosa ha surgido parte de su libro Voz Entrañable que refleja el amor al terruño chapaco. Son pinceladas breves sobre el territorio y rostros de personas. Los poemas que integran el mismo libro son relámpagos que anuncian o relatan acontecimientos vividos. Su prosa, por ser secuencia de hechos, debe ser lineal, gramatical y sintácticamente. ¿No será nuestra vida un lenguaje al que debemos obedecer e insertarnos como actores? La máscara ahí cubre toda la dimensión de la persona, en sus movimientos y lógica de pensamiento. La poesía, como relámpago, es luz que cae en la vida: la hace ver y la esclarece. Por eso la poesía de Carlos es añoranza, porque es memoria de lo vivido.

5. Lo que desborda de esa escritura personal se ha transformado en escritura colectiva, reflejada en “Cántaro”. El formato de este Suplemento Cultural en su denominación de Cántaro, es precisamente, el recuento de los tantos relatos de la vida de Tarija.
Carlos Avila Claure, ahí recoge las crónicas que desde las raíces han conformado el destino actual de Tarija. Como escritura de cronólogo, todos los rasgos de la vida están presentes: sociología, antropología, poesía, literatura, biografías antiguas y modernas, música, fotografía, historia, desarrollo de instituciones.
El diagrama de la vida en el pensamiento del Dr. Carlos Avila es dimensión de espíritu, confrontado siempre con la realidad, desde ambos surge la dimensión de deseo que es la máscara en la que la persona encuentra su verdad.
El agradecimiento que, personalmente quiero manifestar a Carlitos, es por haberme permitido encajar en tal programa; de no ser así, no habría podido encontrarme en Cántaro, ni en su amistad.
Al periódico El País, en la persona del Sr. Jaime Borda, va el honor de haber retranscrito en Cántaro, que ha llegado al número 200, los Anales de la ciudad, y son ya historia de Tarija. Los autores son muchos, pero el pensamiento que los complementa es el de Carlos Avila.
En el Centenario del nacimiento de Octavio Campero Echazú, esta tarde, es tarde de encuentro, donde la poesía no puede marcar ocasos de espiritualidad, de reflexión sobre la realidad y nuestra capacidad de desear mundos mejores.

Tarija, 21 de noviembre 2000

P. Lorenzo Calzavarini

logo centro eclesial de documentación
Centro Eclesial de Documentación
e-mail: ced@franciscanosdetarija.com
teléfono/fax: 00591-4-6644909
Tarija-Bolivia