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EXPOSICION PICTORICA DE MIMMO ROSELLI
(Museo Nacional de Arte, La Paz, 14 de Febrero-14 de Marzo de 2001)

“Conversando con el autor”

La Pinacoteca de Arte Religioso Moderno del convento de San Francisco de Tarija cobija un cuadro singular en su imagen y forma de escritura artística. Su título es “Caminos a la Fe” y el autor es Mimmo Roselli. La tela recorrió los caminos de Florencia al Chaco y del Chaco a Tarija sin ser objeto de mercado. Quien me la donó, en realidad, quiso salvarla de los inconvenientes de las circunstancias de vida de un fraile siempre peregrino en nuestras tierras, y ofrecerle un lugar estable de contemplación.

Un cuadro ha sido y es siempre “interpretación” e “invención” del universo personal y colectivo. La creación artística moderna, sin embargo, obedece menos a la intencionalidad de la representación y más al esfuerzo de búsqueda de sentido. En la estrecha dimensión de la tela, se extiende tiempo y espacio de una biografía interior, donde los elementos pictóricos son extensiones directas de símbolos y donde el “decir” se disuelve en el “sentir”.

El signo, que dibuja la tela, es ya metáfora que propone el significado del conjunto. Escritura y significaciones, pegadas a la vida no son figura en el cuadro sino prolongación de provocaciones del cuadro mismo. Allí hasta los espacios, no ocupados por la grafía, marcan  líneas que tienen sentido. Por tanto, la representación no es para deleite estético (si bien lo hay) sino para pensar y reconocerse en la estructura pictórica de la obra. Lo difícil es ponerse en el suplemento de infinito y de universalidad (toda palabra es parte de un lenguaje), en el cual el autor se mueve.

Lo más gratificante, después de haber admirado una representación estética, es desde luego dialogar con su autor. Esto ha pasado hace pocos días, cuando Mimmo Roselli ha convivido con nosotros en el convento de San Francisco. Desde 1985 hace “viajes” a Bolivia por sus compromisos de voluntariado con los guaraníes del Chaco. Su última venida se debió a la consolidación de una red de laboratorios, donados por Italia y ubicados en las instituciones de salud, que desde Abapó se desplazan hasta Entre Ríos y Yacuiba. La situación ha permitido que él pueda “decir” sus sentires desde Bolivia, lo que ha sido transformado en una  exposición pictórica en el Museo Nacional de Arte en La Paz,  denominada “Viajes a Bolivia”.

La noche de Blaise Pascal: 23 de Noviembre de 1654

Los “Caminos a la Fe” es un cuadro donde, desde un fondo de movimientos de fuerzas imperceptibles en el espacio blanco, se superponen líneas ennegrecidas hasta una dimensión de fuego: dos olas de color rojo se acercan dejando un espacio abierto que, en su separación, delinean claramente un contexto de diálogo. Desde el frío de abajo se llega a la dimensión cálida de arriba, que es el cruce (idealmente el centro del cuadro) entre verticalidad y horizontalidad. Las dos, en su recorrido, plasman una densidad psicológica y espiritual que sube a los colores fuertes, pasando por niveles diferentes: incertidumbre, búsqueda y encuentro.

La inspiración artística, a lo menos desde su fuerza inconsciente, parece mantener referencia  con la “noche pascaliana”. El filósofo francés, más allá de sus descubrimientos matemáticos y geométricos, apaga su espíritu en la adhesión a la Fe católica. La redacción de la recepción del “infinito de Dios”, está dramáticamente atestiguada en el Memorial, escrito por sus propias manos:

“Lunes 23 de Noviembre, día de San Clemente papa
y mártir, y de otros santos del martirologio.
Vigilia de San Crisóstomo mártir y de otros.
Desde las diez horas y media de la noche, hasta
Alrededor de las doce y media.
Fuego.
`Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob`, y
no de los filósofos y de los sabios.
Certeza, certeza, sentimiento, alegría y paz.
Dios de Jesucristo.”

Mimmo no se complace en la secuencia de mis comparaciones. Sin embargo, del discurso pictórico pasamos a conversaciones desde la “memoria” de nuestros años juveniles en Florencia. Ambos hemos nacidos en otras tierras. Yo italiano más norteño y él romano. A los 10 años, en 1962, se instaló en la ciudad de su elección, de la cual ha asumido perfectamente el calor y la variante del habla. La anotación mental, que hago de su relato, es la raíz de apego a la cultura popular, que en el 68 generó lideres inolvidables en el campo religioso y político. Los dos afirmamos que el renacimiento de Florencia tuvo orígenes intelectuales en el sentir del pueblo y que desde los “subterráneos de la historia” han nacido las innovaciones estéticas de su pintura y literatura. Blaise Pascal, por ser tan disímil con el siglo del iluminismo, es más cercano a nosotros por su adhesión a la dimensión existencial del transcurrir de los días. El “suplemento del alma”, que él realizó con la aceptación de la Fe, para nosotros es “búsqueda” en un mundo, que se ha construido técnicamente despojando al hombre de su destino sobrenatural.

Nueva estética

Por la voluntad de esclarecer los orígenes, el arte moderno es sobre todo un grito. Para devolver símbolos a un “hombre desnudo”, que no tiene la comprensión de sí, la operación de su reconstrucción empieza desde el “silencio”. Y el “silencio”, como plenitud de vida, es asumir la esencialidad que descarta lo superfluo y vuelve a los signos, que diagraman lo más simple de las exigencias del vivir.

Tal propuesta está entre nosotros, ¿cómo reconocerla? y ¿el universo estético será también factor político?. Las implicaciones de la moral con él, como afirma Mimmo Roselli, lo pone en tal condición. Así el artista, como cualquier intelectual, está condenado a la aventura de Robinsón Crusoe, que no encontrará hoy una selva virgen; sin embargo, queda la fatiga de seguir cultivando flores y manjares de vida.

Más allá de las definiciones de indigenismo y popular, es posible todavía tejer el hilo de las líneas cálidas, que cercan el mundo con dones de la gratuidad. El mérito es que nuestro artista se mueve entre distancias extremas y logra una simplificación de ellas. Los cuadros expuestos en La Paz han surgido de su experiencia en Ipitacito, que es comunidad guaraní del Chaco. Con jóvenes comunarios ha pintado un mural en la fachada del templo. Afirmamos que la escritura pictórica es siempre capaz de explicar lo común de la vida. Y los símbolos, si bien creación de historias tan distantes, unen las diversidades en similitudes.

La exposición de La Paz ha tenido como resultado un catálogo especial. Además de los comentarios de artistas y la biografía del autor, el texto, escrito en castellano e italiano, tiene la misma cobertura  que la parte figurativa. Un espacio de escritura de relato, que combina con la escritura pictórica. Es desafío de una nueva intelectualidad.

Lorenzo Calzavarini
Director Centro Eclesial de Documentación

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