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PROCESOS MIGRATORIOS Y PROYECCIONES DE FUTURO
EN EL DEPARTAMENTO DE TARIJA

Con la cooperación económica del PIEB (Programa de Investigación Estratégica en Bolivia), se han concluido recientemente dos investigaciones en el Departamento de Tarija; sus autores son:

  • Lic. Liz Pérez: Acopio, sistematización y difusión de información documental sobre procesos migratorios a nivel regional, nacional y transnacional (2000-2005);
  • Lic. Pilar Lizárraga: Perspectivas de integración de la identidad regional desde los proyectos y visiones de los actores del sistema político tradicional y de los grupos subalternos en el Departamento de Tarija (2005-2006).

A primera vista, los dos títulos, más que propósitos comunes, manifiestan una distancia entre ellos. Sin embargo, considerando la mente de los propiciadores de los dos estudios, es posible entrever una complementación. Los procesos migratorios, percibidos en términos de expulsión de un asentamiento humano e integración a otro, y la perspectiva de futuro de una identidad regional pueden entenderse como una relación, directa e indirecta, entre cambios de residencias  (transnacional, nacional y regional) de personas y proyecto de estabilidad en el Departamento de Tarija. Más precisamente, se disolvería la contradicción entre los actores móviles (inmigrantes y emigrantes) y los actores regionales, que niegan o propician una diferente administración territorial (régimen de las autonomías). En la perspectiva de esa complementación, analizaremos las conclusiones de ambos. Diremos asimismo que fueron contemporáneos y se realizaron en los meses inmediatos y durante la campaña de la elecciones presidenciales y prefecturales.

Otras imágenes de la ciudad y departamento de Tarija en anteriores investigaciones del PIEB.

El PIEB, en pocos años, se ha establecido en nuestro medio como entidad académica privada de científicos sociales. Además de trabajos prácticos, se ha preocupado a fin de que los resultados fueran ampliamente divulgados en colecciones, que presuponen diferentes acercamientos a algún problema; son las “Ediciones-investigación”, “Ediciones de bolsillo”, “Ediciones-regionales”, “Cuadernos de resumen”, la revista TINKAZOS y el boletín  NEXOS.

El Departamento de Tarija ha usufructuado de la colaboración PIEB en estudios, que obtuvieron resultados bastante novedosos. Se empezó en el año 2000, se prosiguió en 2002 y más en 2005:

1.Vacaflores, Carlos; Ricardo del Carpio, Rhinda Calla y Jesús Molina. 2003. ENTRE TERRITORIOS POBLADOS Y DESPOBLADOS: TRASHUMANCIA GANADERA EN TARIJA.

2. Mamani, Wálter; Nelly Suárez y Claudia García. 2003. CONTAMINACIÓN DEL AGUA E IMPACTOS POR ACTIVIDAD HIDROCARBURÍFERA EN AGUARAGÜE.

3. Mendoza, Omar; Zedin Manzur, David Cortez, y Aldo Salazar. 2003. LA LUCHA POR LA TIERRA EN EL GRAN CHACO TARIJEÑO.

4. Lea Plaza, Sergio; Ximena Vargas y Adriana Paz. 2003. TARIJA EN LOS IMAGINARIOS URBANOS.

5. Peña, Lourdes; Marlene Hoyos, Janet Mendieta e Isabel López. 2003. INTERCULTURALIDAD ENTRE CHAPACOS, QUECHUAS, AYMARAS Y CAMBAS EN TARIJA.

6. Arce, Eddy; Ramiro Gutiérrez, Iván Gutiérrez y Ramiro Véliz. ESTRATEGIAS DE SOBREVIVENCIA ENTRE LOS TAPIETES DEL GRAN CHACO.

Como se puede constatar, se trata de un programa de investigaciones que hace hincapié en la situación urbana de Tarija punteando, también, situaciones diversificadas en el conjunto del departamento. La ciudad de Tarija ha crecido rápidamente en los últimos diez años por factores exógenos y sin una integración adecuada entre modernización y modernidad. Se trata de un nuevo comienzo de su historia debido al incremento poblacional  por procesos de migración desde sus áreas rurales y de otros departamentos (a subrayar: Potosí, Chuquisaca y tierras chaqueñas). Tal situación ha determinado el aumento de su importancia estratégica en el sur del país. Sin embargo, con el desarrollo urbano departamental han surgido otros problemas: aumento de la región urbana sin efectiva comunicación real, rupturas de solidaridades con el universo de la campiña (la trashumancia), cambios de las relaciones culturales internas (la interculturalidad), que  provoca un imaginario que rechaza lo tradicional y marca una transición que no logra una definición programática nueva: dar sentido al cuantitativo desde lo cualitativo. Roto el esquema de quietud, el malestar se traduce en términos psicológicos, culturales y políticos (no comparables, sin embargo, con los procesos negativos de otros departamentos).

mapa base del departamento de Tarija

Desde las zonas lejanas (Gran Chaco), tres ensayos recorren una diferente historia de la contemplada en los manuales escolares. Los tapietes son tristemente redactados por los investigadores en su emergencia de adquirir ciudadanía; “los sin tierra” en dramáticas intentonas de apropiación de tierras y la situación ecológica, alrededor del Pilcomayo, con contaminación de aguas no prevista en su magnitud. La conclusión es una imagen general del Departamento de Tarija sumido en profundos cambios, que han desarticulado las relaciones tradicionales entre las “regiones” que lo componen y un distanciamiento con su periferia territorial, que se debate entre un universo de referencia de acción, favorecido por la carretera Yacuiba-Santa Cruz, y de pertenencia (Tarija). Las conclusiones de los estudios-PIEB, además de ser editadas en libros, fueron ampliamente divulgadas por CÁNTARO, suplemento cultural del periódico EL PAÍS, cuyo director es Carlos Ávila Claure, distinguido intelectual tarijeño.

Las divergencias entre norte-sur y este-oeste.

El Estado en nuestro medio se ha movido sobre todo en acciones que más que al respeto del voto, han reclamado la adhesión popular para sí. Igualmente, todos los regímenes militares han realizado en la oportunidad pactos militares-campesinos. El resultado ha sido el de entorpecer la visión política ligándola a las oportunidades de poder, que se crean ensanchando privilegios del momento. Forzosamente, una triste línea de centralismo se ha venido endureciendo como espacio de control de algunos puntos del sistema nacional. La presencia del Estado, por lo tanto, no defendía una dimensión colectiva de búsqueda del bien común sino proyectos para actores esparcidos en los departamentos. Se pasaba de la lógica de país a la de partido (o partidos). Los aspectos de gobernabilidad eran vistos sólo como funciones del Estado que no aglutinaban los intereses de los ciudadanos. La realidad de la “democracia pactada” expandía una imagen disconforme entre puritanismo (amigos de las leyes) y corrupción (grupo restringido de opciones), donde una burocracia exacerbaba las relaciones asimétricas entre cúspide y bases sociales. 

Problemas que se formulaban desde una década, tomaron consistencia de oposición en espacios  políticos y no integrados al poder. Se trató de una insurgencia, que culminó en los hechos dramáticos de los meses de febrero y octubre 2003. Los temas debatidos eran los tradicionales de Bolivia: tierras, hidrocarburos, marítimos, ecológicos, de socavones y nacionalizaciones. La denominación que les otorgó la prensa y los ideólogos del Movimiento Al Socialismo (MAS) fue de “movimientos sociales”. La nueva nomenclatura, de hecho, fue útil para deslegitimar la totalidad del sistema político. A la forzosa renuncia del Presidente Sánchez de Lozada, siguió la de Carlos Mesa Gisbert y, después, la programada institucionalmente de Eduardo Rodríguez. La novedad era que las próximas elecciones  generales incluían la formula  para presidente y prefectos.

Mapa de Tarija: División Política-Administrativa

Se trataba de un secuencia de hechos puntuales y transversales, que manifestaban la incapacidad de la toma de decisiones una vez mostrada la ilegitimidad de la verticalidad. Fue apremiante dar con un proceso de verosimilitud de soluciones, que terminó en la votación para establecer gobiernos autonómicos en la departamentos, previstos en la separación de voto para el presidente de la República y para los prefectos departamentales. Los conflictos se aplacaron en vista de los nuevos espacios de gobernabilidad, que tenían su base en los departamentos. La quietud psicológica nacía de la perspectiva de un concepto de “nación”, que enaltecía otra dimensión de “patria común”. La verticalidad se definía como régimen del pasado, que se identificaba con el “verticalismo del Estado” y la transversalidad como apropiación de decisiones más cercanas.

Sin embargo, los resultados electivos dieron una victoria de 54% al MAS a nivel nacional, pero con resultados diversificados en los distintos departamentos. Los occidentales, sin embargo, mantenían su adhesión al régimen centralizado y los departamentos de nueva vitalidad proclamaron el “sí”. La características geográficas de los departamento de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando no son parte del conjunto central andino; están distribuidos en las estribaciones últimas del mismo, hasta ser límites del sistema montañoso e inicio de la llanura pre-amazónica. Históricamente además, son territorios humanos que han sido olvidados por el centralismo estatal y que fueron integrados por procedimientos de anexiones. Más bien las incongruencias internas de éstos tienen sus orígenes en el centralismo, que corrompía las élites locales o trasladaba las centrales a la periferia. No es desproporcionada, también, una reflexión: en las zonas, denominadas “media luna”, operó el sistema reduccional de los jesuitas y franciscanos que, más allá de los dictámenes gubernamentales, mantuvieron las configuraciones sociales y culturales de los pueblos originarios. La Guerra del Chaco creó una integración simbólica entre las partes del territorio nacional, que a razón del centralismo tradicional, no logró construir una unidad diferenciada. Y así siguió después, si bien con movimientos de rápida modernización de contextos de vida. Tales procesos ensancharon la presencia estatal en el departamento de Santa Cruz, que formó un polo de desarrollo agrícola. A esto se unió la intensa actividad eclesial, que daba vida al universo rural en las regiones de Chiquitos y Ñuflo de Chávez, (centros sociales, culturales que culminaron en  la restauración de los templos misioneros). Además, las redes camineras y de vías férreas, nacionales e internacionales, favorecieron a Santa Cruz en la concentración y exportación de bienes en forma tal que no era sólo un emporio boliviano sino también brasilero y argentino.            

Un país en movimiento: más allá del sí y del no a las autonomías        

Como hemos indicado al comienzo de nuestro escrito, los dos estudios mantienen una relación entre sí: las migraciones (Liz Pérez) y composición social y política del Departamento de Tarija (Pilar Lizárraga). Nuestra lectura considerará a ambos ligándolos a los resultados de las votaciones  del “sí” y del “no” respecto a las autonomías. A partir de los datos de la Lic. Liz Pérez, asumimos que el movimiento de personas, que van de un departamento a otro, crea una situación de psicología social especial, que devino en una contradicción: la victoria del MAS se ha dado en un porcentaje muy alto a nivel nacional pero no pasó lo mismo en la elecciones prefecturales. Sucesivamente, en las votaciones autonómicas departamentales resultó una similar proporcionalidad de opciones: el sí ganó en los departamentos donde anteriormente habían sido elegidos prefectos no en sintonía con el MAS. El referente MAS lo asumimos por el hecho de que habiendo ese partido conducido una campaña a favor del no, en la victoria del sí quedaba incluido un aporte de adeptos del MAS. Esas diferentes opciones entre lo nacional y lo departamental nos llevan a analizar las motivaciones del voto no en términos directamente políticos sino en sus dimensiones psico-sociales; diríamos que los estamentos “pobres” de los departamentos “expulsores” votaron por el “no” mientras que los mismos estamentos votaron por el “sí” en los departamentos “receptores”.

Nuestra interpretación se basa en estudios sobre migrantes, donde la decisión del cambio de residencia es respuesta a condiciones de existencia necesitadas y deseo de mejorar su proyecto de vida. Así se explica el fuerte porcentajes de los migrantes jóvenes, con la concatenación de otras edades. Sin embargo, lo que nos interesa calificar es el voto de éstos. Los migrantes en su inserción en las nuevas circunstancias de vida operan con lafinalidad de ahondar sus éxitos. Por tanto, su acción será la de asumir sacrificios para obtener prestigio en su ambiente de vida. Serán innovadores y, al mismo tiempo, incansables en mostrarlo. Asumen el habla local, los costumbres más típicas de la región y las  perspectivas políticas de más rápida realización. Concibiéndose por sus experiencias más ciudadanos de Bolivia, trasladan también connotaciones de sus lugares de origen: “ser cambas más que los cambas y ser más bolivianos que todos”.

Hemos mantenido persistentemente la referencia “camba”, por resultar el Departamento de Santa Cruz, polo del conflicto en opiniones sobre el concepto de la  nacionalidad boliviana y de las novedades que se proponen en términos de las autonomías. La exacerbación viene de que los definidos “movimientos sociales” tuvieron sus éxitos en La Paz, sede del gobierno. Podemos pensar que fueron dramáticos resultados del sistema político y administrativo vigente del país. Al contrario, sus reclamos de justicia social, reivindicaciones económicas y culturales se expresaron a favor del centralismo de Estado, manifestando así un proyecto que quiere conservar el mismo sistema estructural, ubicándole poniéndole dentro un reajuste de acciones y actores. De hecho, los eslogan proclamados buscaban reinvertir la lógica piramidal sin novedad de país y donde la coherencia global es una generalización de los problemas de las configuraciones de Altiplano y Valles centrales. Allí también, la diacronía (aspectos históricos) destroza toda análisis sincrónico del pasado y del presente, dejando al descubierto la sola oposición entre vencidos y vencedores. Así es que toda comprensión de situaciones de cambios y de justas razones quedan con la legitimidad de los tiempos antiguos.      

Migración neta según departamento
Población total, censos 1976, 1992 y 2001

         Elaboración de Liz Pérez: fuentes: Censos de población y vivienda 1976, 1992 y2001. CODEPO 2004.

Colisión de destinos en el Departamento de Tarija.

El estudio de Liz Pérez remarca un fenómeno nuevo en las migraciones. Hace treinta años, se hablaba, sobre todo, de los movimientos poblacionales desde el universo rural a las ciudades capitales de los departamentos. Luego, se puso atención a las migraciones hacia los países vecinos (Hinojosa A., IDAS Y VENIDAS: CAMPESINOS TARIJEÑOS EN EL NORTE ARGENTINO, Ed. PIEB, La PAZ, 2000) y finalmente a las idas transnacionales (Liz Pérez ACOPIO, SISTEMATIZACIÓN Y DIFUSIÓN..., op. cit.). Los iniciales países de destinos fueron Estados Unidos y Argentina y sucesivamente Estados Unidos, Brasil y Europa (España e Italia). Las reflexiones connotan diferentes etapas de esa tragedia de Bolivia. El traslado de campesinos desde el campo a las ciudades, las imposibilidad de la grandes ciudades de soportar más fuerzas de trabajo proletario en sus periferias y ahora la tristeza que se genera y expande a toda Latinoamérica. Dos irresoluciones pesan: los problemas de las tupidas urbanizaciones de La Paz, El Alto, y Santa Cruz. La conclusión es un malestar existencial en ésas y en su campiña. Las urbanizaciones requieren de grandes inversiones de capitales y el campo de grandes medios técnicos y arreglo de formas de tenencias de la tierra. Por razones disímiles, el uno resulta más difícil que el otro en cuanto a viabilidad de soluciones. Asimismo se dan dos tragedias paralelas: las incertidumbre de los emigrantes que esparcen una humillación boliviana en el continente y en Europa, y el empobrecimiento poblacional en la organización del territorio departamental y a nivel de país. Podría resultar verídica la perspectiva de no disponer a largo plazo de actores sociales que sustenten la infraestructura social y laboral. La multitud que golpea a las puertas de las instituciones estatales y de alta profesionalidad más que solución es reserva para más emigraciones.      

El problema en Tarija no se expresa en aspectos dramáticos por ser, a la vez, departamento expulsor y receptor, con saldo positivo. Pero la conformación de los actuales caminos migratorios ofrece otra lectura terminal: el aquí es preparación para un más allá. La etiología situacional está generada por la inclusión en los grandes procesos del mercado internacional, donde rige la norma de la exclusión y de la inclusión.

Podemos presuponer que el puntal de la solución es una política de “retención” de las personas favoreciendo la escolaridad diversificada (correspondiente al mundo del trabajo), consolidación de los asentamientos humanos, cooperación a las familias e incentivos que favorezcan un mayor volumen demográfico.

Origen de los emigrantes internacionales
(Tarija 2000 -2005)

                               Elaboración Liz Pérez: fuentes: Oficina Regional de Migraciones Tarija 2000-2005

 La dificultad reside en el mantenimiento de la distribución poblacional histórica, que no une las diferentes lógicas de la comunicación (caminera, económica, administrativa, salud, escolaridad) y de pertenencia a un centro de iniciativas locales. Más que esa coordinación, el sistema andino aplicado en el pasado, miraba a la diferencia, aglutinando unidades grandes y de producción diversificada. El “alto”, (3000-4000 metros) correspondía a la producción de las papas, el “mediano” 1500-2500) a las hortalizas y lo “bajo” (500-1500) a las frutas. Un claro ejemplo de esto es la provincia Avilés, que liga Yunchará a Concepción y (en perspectiva) Bermejo (Provincia Arce). La misma sucesión se establece en la Provincia Méndez, que incluye siempre la lógica de tierras medianas, El Puente, tierras altas, Iscayachi, y San Lorenzo, tierras bajas, por la abundancia de agua y, por tanto, de gran diversidad productiva. El concepto de “magna comunidad”, que busca reunir una continuidad de cultivos es más preciso pero sin lazos jurídicos firmes.
En términos globales, las grandes extensiones chaqueñas sufrieron una distribución territorial, sustentada por la misma concepción, permitiendo así grandes vacíos poblacionales. Las fincas, asumieron tal sistema y por eso fueron (aun son) inmensas e inutilizadas. La parcelación de la reforma del 1952 fue el mal contrario: parcela, sin entidad económica. La consecuencia ha sido el mantenimiento de una agricultura de subsistencia y sin especialización de productos, descoordinación caminera y la devaluación de los asentamientos humanos y la complementariedad entre ellos. Según los datos de Liz Pérez, en los espacios de más descoordinación territorial, reside más pobreza, resultado de la falta de una economía especializada (poner en el mercado es diferente a ponerse en el mercado).

Indicadores de la migración entre secciones municipales en el periodo 1996-2001
Población de 5 y mas años de edad

Elaboración Liz Pérez: fuentes: Censos de población y vivienda 1976, 1992 y2001. CODEPO 2004.

Sin esos parámetros de nueva realidad territorial, lo antiguo sigue también en las organizaciones políticas. La demostración ofrecida por el estudio de Pilar Lizárraga insiste en la identidad. Inicia declarando la “compleja identidad regional” para relatar una contradicción territorial sobre la base de los éxitos (y no) de desarrollo. Las irregularidades institucionales repiten los modos de producción encajando el todo regional en las contraposiciones entre sistema dominante, clases subalternas y la persistente perspectiva política inadecuada. Varios temas se entrecruzan por la doble perspectiva asumida: en algunos capítulos el estudio se extiende en un análisis sincrónico y en otros sincrónico. Los temas que mejor le competen son descripciones de temáticas actuales, donde lenguaje y problemática asumen coordinación con la situación general del país.

Conclusiones.

A nuestros lectores aconsejamos la lectura del libro: LEYES PARA TARIJA 1826-1997, con introducción a cargo del  diputado y después senador  Arturo Liebers Baldivieso. La invitación se refiere a reflexionar sobre formación administrativa del Departamento de Tarija. Deben considerarse fechas y atribuciones otorgadas por el poder central a las entidades actualmente con jerarquía social y política. Se establece la centralidad de las entidades, que circundan la ciudad de Tarija. La expansión y la diversificación interna de cada una de ellas sobrevino en sucesión de tiempos, que dieron una problemática social especifica. Nuestro tiempo, posiblemente deberá ser más radical en sus decisiones. A nuestros lectores queda claro además nuestra adhesión a una nueva nomenclatura del territorio nacional y dentro de ella lo que corresponde al departamento de Tarija. Para tal proyecto indicamos lo que se subraya en la comunidad de Tarija, que debemos llegar a una unión de regiones: el multiplicarlas corresponde a una obligación administrativa que integre territorio, habitantes, consistencia económica y capacidad de gestión. Dicho claramente, contra el centralismo administrativo estatal está el reconocimiento de sistemas ecológicos, declarados centros gubernamentales integrados y autosuficientes para las satisfacción de las necesidades de la población. ¿Los llamaremos ciudad o centro regional?  Esto es el primer paso, después vendrán otros.

Los estudios de Liz Pérez y Pilar Lizárraga, y los anteriores del PIEB sobre la ciudad y dimensiones departamentales, son fundamentales para un inicio de nuevo universo mental a partir de la necesidad de encontrar espacios de consenso. La indicación de los hidrocarburos, enfrentada por Pilar Lizárraga como dilema de confrontaciones, en Liz Pérez resultan ser lugares de mayor inmigración, departamental y fuera del departamento de Tarija. Demasiada movilidad está acorralando los pozos petroleros. ¿No estará allí la vanidad e impotencia de muchas palabrotas?

29 de julio, 2006.

Lorenzo Calzavarini
Director del Centro Eclesial de Documentación

  

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