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Parte VII: Biografías y necrologías de franciscanos (1755-1825)

Dos redacciones del pasado para una contienda política y religiosa presente

Primero página del libro De los Muertos: DP-62.Escribiendo las biografías de los franciscanos, adscritos al Colegio de Propaganda Fide, en el año de 1803, el Padre Antonio Comajuncosa encontraba, aún viviente, a uno de los fundadores del mismo, el Padre Manuel de la Concepción Mingo, que encabeza su manuscrito. La descripción que nos ofrece de él, habla suficientemente de las andanzas apostólicas del grande misionero. Al final, viene la breve mención a su actividad de escritor del Colegio, y a su manuscrito (Mingo M., Historia de las misiones franciscanas entre chiriguanos, Ed. Bernardino del Pace, tomos I y II, Tarija, 1981; segunda edición 1993).

El Padre Antonio participó en las decisiones del Discretorio de 1807, que rechazó definitivamente, la publicación del manuscrito del Padre Mingo, y en la misma sesión, Comajuncosa aceptaba el mandato de terminar su trabajo sobre la historia misional de los frailes de Tarija; además, desde hacía tiempo, él debía conocer muy bien los avatares, sufridos por el Padre Manuel Mingo. Éste, en 1791, había terminado la primera redacción de su historia, que definió “borrador”. En 1795 componía otra copia definitiva, que entregó a los Padres Censores Antonio de la Quadra y Mateo García. En el pedido de publicación, el Padre Mingo hacía presente que los gastos no corrían a cuenta del Convento, lo que hace sospechar que había un acuerdo previo con el Comisario General de Indias, el Padre Antonio Trujillo, mencionado en el mismo escrito, pues había dado anteriormente, indicaciones para relatar situaciones misionales. El Padre Manuel declara su obediencia a ésta.

La referencia justifica una tercera copia, la que fue enviada a Madrid. Resultaría que las redacciones fueron tres: la de 1791; otra, al Comisario General de Indias; y la tercera, de 1795. La respuesta de los Padres Antonio de la Quadra y Mateo García fue negativa, subrayando el mal estilo, las imprecisiones y las páginas superfluas. El Padre Mingo, en 1807, después de haber “cotejado toda esta obra con los reparos que le hicieron los censores” insistía nuevamente en el pedido de aprobación (Libro de actas Discretoriales, págs. 35-36). En el Archivo Franciscano de Tarija, hasta el año de 1936, existía las redacciones de “borrador” y la definitiva de 1795. Esta última fue enviada a La Paz y no volvió al Convento (ver “Introducción y Anexos” en Mingo M., Historia de las misiones franciscanas..., op. cit.). No sabemos si las correcciones aportadas al texto de 1807 exigieron una cuarta copia del manuscrito. El Padre Antonio Comajuncosa dice que “porque (el Padre Mingo) volvió ya casi ciego del todo, sin poder celebrar, leer, ni escribir, se nombró otro Escritor, en el Capítulo Guardianal que se celebró en 30 de septiembre de 1801”. También en el acta discretorial de 1807, se anotaba que estaba presente en situación de “ciego”. Esta última decisión, involucraba nuevamente al Padre Antonio de la Quadra, en su oficio de Comisario Visitador. Como censor, en 1797 redactó su dictamen, terminando de esta manera: “El mismo padre Escritor habrá de confesar, si la mesura sin preocupación, que de tres partes de su historia, la una es superflua; y las otras dos, llenas de fastidio, por la repetición y rudeza de la palabra, ajena de todas las historias, de que están llenas las librerías.” (“Anexos” en Migo M., Historia de las Misiones franciscanas..., op. cit.).

Sin considerar su juicio sobre “repeticiones y rudezas”, lo que define “una tercer parte” del todo “superflua”, si la comparamos con El Manifiesto... del Padre Antonio Comajuncosa, resulta que se trata de dos modelos de escritos diferentes sobre las vicisitudes franciscanas entre los guaraníes: el Padre Mingo mantiene la tradición de la crónica misionera, redactada bajo el lema de los Hechos de los Apóstoles que el “Evangelio había llegado a los gentiles”; y el otro, de estructura de tesis demostrativa de la falsedad de las acusaciones de Viedma, y de lo inadecuado de las ideas de la ilustración, que precedieron las guerras de liberación latinoamericana. Lo “superfluo”, “repeticiones y rudeza” era, a su vez, identificado por el Padre de la Quadra como “noticias curiosas”, que es donde mayormente encontramos connotaciones antropológicas del escrito del Padre Mingo. El Padre Comajuncosa, precisará más la síntesis de las acciones históricas y económicas, dando al conjunto de sus páginas un carácter apologético.

Hemos insistido en las vicisitudes del manuscrito del Padre Mingo y en sus diferencias con el Padre Comajuncosa para visualizar la novedad intelectual e ideológica de los franciscanos de Tarija en los años, que fueron término e inicio de otra época histórica. Podemos hasta definirlo como un cambio generacional de las “partidas” de frailes, que llegaron desde España después de 1787, y que se insertaron en Charcas en la etapa conclusiva de las reformas borbónicas.

Es esclarecedor observar, además, que la firma del Padre Mingo no aparece en ninguno de los documentos del legajo, que el Colegio envió a Virrey en Buenos Aires. Si bien el origen de los varios escritos cubría el universo reduccional, algo habría podido aportar el testigo, sobre su inicio y desarrollo. La insistencia en su situación de “ciego” más que definir su situación física, parece justificar su aislamiento en el quehacer de los frailes.
En su petición de aprobación, el Padre Manuel Mingo hacía presente a los censores, que prefería la devolución de su manuscrito al sepulcro del archivo. Incomprensión y ceguera fueron destino de oscuridad de sus últimos años terrenales.

Biografías rotas

Página del libro De los Muertos: DP-62.El libro de biografías de 1803, lleva la escritura del Padre Antonio Comajuncosa, hasta el año 1814. Su esquema de presentación sigue invariado para cada fraile. Comienza con datos de nacimiento y de recepción de los sacramentos con que se inician en la vida cristiana; siguen los años de entrada y formación franciscana, hasta el sacerdocio; después se indican las licencias para el ejercicio del mismo; en secuencia de fechas, se enumeran las actividades apostólicas, y para pocos, se concluye con las circunstancias de defunción.

La pluma que rellenó la mayoría de los vacíos fue la del Padre Benito Izquierdo. Las necrologías, que juntamos en nuestra edición a las biografías, tienen la composición caligráfica más variada, donde a veces, la firma del superior no corresponde a la escritura del texto. Ellas son brevísimas, aclarando tan sólo las virtudes cristianas y religiosas del finado. Relatando los últimos momentos de vida, se subraya el morir en “comunión con la Santa Iglesia”; o bien, se anota la recepción de los sacramentos por los enfermos, como afirmación de sentimientos de fe. La interpretación de esto va a la expresión de San Pablo, 2 Tim 4.7: Bonum certamen certavi, cursum consummavi, fidem servavi (He combatido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe).

Un sentimiento de extrañeza y deseos de bien, se expresaban para los franciscanos, que sufrieron la muerte en circunstancias desconocidas. La añoranza sobrevendrá en todos los casos de desafiliación en las circunstancias de “dispersión” a causa de las guerras de la independencia latinoamericana. Las más numerosas se darán por las correrías de Warnes, en la región de Santa Cruz; sin embargo, otras desafiliaciones se realizaron entre los años 1810 y 1813 y, anteriormente a éstas, cuando la conducción de las reducciones se había debilitado por la polémica con el Gobernador Viedma. El malestar y la incertidumbre aceleró el pedido de vuelta a las Provincias de España e incorporación a las Provincias del continente; por lo cual, el gobierno colonial prohibió conceder licencias de salidas hasta que no llegaran substitutos.

Lo inevitable llegó también en el Sur de Charcas con las tropas realistas. Los padres fueron hechos prisioneros y conducidos a Chiquitos; otros, a Tucumán; algunos, escondidos en Potosí; y los más previsores se encaminaron hacia Moquegua. El Documento 30 de la PARTE VI, escrito por el Padre Alejandro Corrado (El Colegio franciscano de Tarija y sus misiones, Tarija, 1990, págs 279-300), aclara los afanes de aquellos años. Él definió “Última catástrofe” a la dispersión de los religiosos y a la destrucción de las misiones. En la nota 1 (Tomo II, pág. 19), adjunta lo que la historia oral había mantenido vivo entre los neófitos: “Algunos que presenciaron la captura de los misioneros, nos han asegurado, que ella conmovió profundamente a todos los indígenas. Al salir presos de sus misiones, los Padres eran acompañados por el lúgubre clamoreo de las campanas, por los alaridos de las cuñas, y por las lágrimas de todo el pueblo que los seguía a larga distancia”.

La confusión y la incertidumbre de los tiempos ponen disconformidad en las fuentes. En la “Tabla” o índice del libro 1803, el Padre Comajuncosa anotó hasta el hermano Fray Diego de la Santísima Trinidad Argerich, marcando el número de 88 frailes. El Padre Benito Izquierdo registró seis nombres más: los Religiosos Bernardo Gómez del Castillo, Donato García, José Royo, Joaquín Cortés, Antonio Insa y Juan García, dejando al último sin noticia alguna. Con éstos, el número señalado de Padres, era de 94. En el mismo libro 1803, en el momento republicano se pusieron algunas notas para los Padres Buenaventura Grecchi, Buenaventura Carles, Manuel Palet y Angélico Lucarini, llegando a la suma total de 98 religiosos. Nuestra presente edición, de los tomos coloniales, dejará en silencio a los llegados con el Padre Herrero, a partir de 1834, y los anotaremos en las Biografías de los franciscanos, entre 1834 y 1936.

Cuadros de religiosos franciscanos, presentados en esta edición

Con el deseo de facilitar a nuestros lectores, hemos pensado llenar las listas de los nombres, ampliándolas con más datos. Sin embargo, hacemos presente que, cotejando los escritos del padre Manuel Mingo y del Padre Antonio Comajuncosa, más nombres estuvieron presentes en la historia de los franciscanos que, desde Tarija, esparcieron su labor misionera (Ver: Introducción General), lo que hace más incierta una enumeración de los hermanos, adscritos desde 1755 a 1846 al Colegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de los Ángeles. Los cuadros, correspondientes al presente tomo, son:

- Cuadro de los Religiosos señalados en el libro de 1803 y en el libro De los Muertos (Biografías y Necrologías de 1762-1846).
- Cuadro de sólo necrologías (De los Muertos).

Cuadro de los Religiosos señalados en el libro de 1803 y en el libro De los Muertos  
 (Biografías y Necrologías de 1762-1846)  
Nombre Nombre
1  Padre Manuel de La Concepción y Mingo  48  Padre Manuel Ruiz Calzada  
2  Padre Juan Cobos Redondo  49  Padre Domingo Andrés  
3  Fray Toribio Quiroga  50  Padre Buenaventura José González  
4  Padre Manuel Concha  51  Padre Miguel Antonio Arze  
5  Fray Francisco de Los Ángeles y Campos  52  Padre Manuel Antonio Ruiz  
6  Padre Antonio Comajuncosa  53  Fray Fernando Garay  
7  Padre Francisco Mendiola  54  Padre Diego González Márquez  
8  Padre Joaquín Beltrán  55  Fray Gonzalo Melendes  
9  Padre Juan Rodríguez  56  Fray José Borgas  
10  Fray Francisco Miguel Marí  57  Padre Narciso Llamedo  
11  Fray Josef de La Madrid  58  Padre Manuel Romo  
12  Fray Miguel Josef de Arizmendi  59  Padre Francisco María Flamant  
13  Padre Martín Ortiz  60  Padre Magín Matas  
14  Fray Martín Romero  61  Padre Ángel Villamarín  
15  Padre Francisco García  62  Padre Julián Díez Canseco  
16  Padre Fernando Cano  63  Fray José Sánchez  
17  Padre Nicolás Álvaro  64  Fray Francisco Pascual de las Mercedes  
18  Padre Antonio Pérez  65  Padre Francisco Félix Matheos y Monroy  
19  Padre Francisco Rodríguez  66  Padre Luis Puig y Barjau  
20  Fray Josef Oliver  67  Padre Francisco de Arangüiz  
21  Padre Valentín del Campo  68  Padre Juan Antonio Ibarreche  
22  Padre Angel Aguado  69  Padre Felipe Echenagusia  
23  Padre Ignacio Antonio Corchón  70  Fray Dionisio López del Hierro  
24  Padre Joséf Antonio Rodríguez  71  Padre Lorenzo Ramo  
25  Padre Manuel Saturio Ruiz   72  Padre Manuel Benito Rodríguez Puga  
26  Padre Félix Guarás   73  Padre Juan Manuel Mosquera  
27  Padre Bernardo Durán   74  Padre Gonzalo Santiago de Porras  
28  Padre Manuel Ruiz Galdeano   75  Padre Marcos Alexo Fernández  
29  Padre Estevan Primo de Ayala   76 Padre Antonio Ramón y Fernández Astorga 
30  Padre Agustín González Alonso   77 Padre Juan José María del Patrocinio y Matraja
31  Padre Sebastián Cuenca   78  Padre Juan Antonio de la Quadra  
32  Fray Antonio Martínez   79  Padre Josef María de Jesús y Hoyos  
33  Fray Sebastián Ríos   80 Padre Pedro Josef Arechabala
34  Fray Manuel Dávila   81  Padre Andrés Figueroa Arequipa
35  Padre Jerónimo Rodríguez   82  Padre Josef María Arzabe   
36  Padre Pedro Regalado Rodríguez   83  Padre Fernando de San Antonio y Cabornero  
37  Padre Josef Blanco   84  Padre León Gallego
38  Padre Pedro Lino Zabala   85  Padre Francisco Cortés
39  Padre Benito Izquierdo   86  Padre Antonio Boria Vich  
40  Padre Andrés Caro   87  Fray Domingo Gómez
41  Padre Buenaventura Villanueva   88  Fray Diego de la Santísima Trinidad Argerich
42  Padre Antonio Concellón   89  Padre Bernardo Gómez del Castillo
43  Padre Miguel Alonso   90  Padre Donato García  
44  Padre Juan Antonio Ramos   91  Joseph Royo  
45  Padre Manuel Herreras   92  Padre Fray Juaquín Cortés  
46  Fray Ramón Marcos   93  Padre Fray Antonio Insa  
47  Padre Pablo Joven   94  Padre Fray Juan García  

Cuadro de sólo necrologías (De los Muertos)

Nombre Nombre
1  Padre Balthasar de San Tadeo   24  Padre Mariano de La Purísima Concepción
2  Padre Tomás de La Cruz   25  Padre Juan Moreno  
3  Donado Juan Pantoja   26  Padre Juan Barrientos Inojosa  
4  Donado Juan Bautista Aparicio   27  Donado Agustín Pisano  
5  Padre Fray Bartolomé Gallego   28  Fray Francisco Arpide  
6  Padre Miguel Peña   29  Donado Miguel Ciriza  
7  Fray Josep Constans   30  Padre Francisco Coll  
8  Fray Antonio de Jesús y Echalar   31  Padre Alexo Forcadel  
9  Donado Tiburcio Zabala   32  Padre Gabriel Blay  
10  Padre Francisco Escribano   33  Fray Antonio Ferrer  
11  Padre José López   34  Padre Juan Ferrer  
12  Padre Christóbal Luengo   35  Padre Francisco Merino  
13  Padre Juan Delgado   36  Fray Pedro del Castillo  
14  Fray Domingo de Los Santos   37  Ignacio Tubáu  
15  Padre Manuel de Sola   38  Padre Pedro León de Santiago  
16 Padre Jacinto Ruiz de la Bastida  39  Padre Antonio Cifre  
17 Fray Magín Blanquet  40  Padre Josep Simón  
18 Padre Juan Pizarro  41  Fray Francisco del Pilar  
19 Padre Francisco Ricarte  42  Padre Mateo García  
20 Padre Gerónimo Guillén  43  Padre Manuel Antonio Ruíz  
21 Donado Miguel Prada 44  Padre Francisco Caballero  
22  Padre Manuel Parra 45 Padre Manuel María Domínguez
23  Padre Manuel Gil    

El total de los Religiosos anotados resulta ser de 139. En las estadísticas de nuestra Introducción anotamos 143, porque llegamos hasta 1848, año en que empieza el segundo libro de Biografías; a éstas, juntamos las de 1891, las que formarán parte de los tomos correspondientes al momento republicano. Las presentes Biografías catalogan a los iniciadores de la obra franciscana misional, y a ellas los futuros biógrafos se referirán siempre con mucha veneración.

 

P. Lorenzo Calzavarini
Director del CED

 

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