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Convento Franciscano de Tarija
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PROPUESTA DE ESTUDIO DESDE EL CENTRO ECLESIAL DE DOCUMENTACIÓN, SAN FRANCISCO, TARIJA

1.- Antecedentes

Vista de la Biblioteca Moderna y  Universitaria del CED, Tarija.El convento de San  Francisco de Tarija se fundó en el año de 1606. Por lo reducido del personal, en los primeros ciento cincuenta años, los frailes de Tarija se limitaron al apostolado en la región chapaca y regiones vecinas. La presencia misionera fue asumida por los franciscanos de Potosí y de Chuquisaca (misiones de Tambavera  y Tayaguasu en las cercanía de Salinas, en 1609). El gran cambio se dio con la fundación del Colegio de Propaganda Fide en el año 1755, que institucionalizaba una nueva forma de acción misionera, dependiente de la Congregación de Propaganda Fide en Roma, si bien siempre bajo la normativa del régimen colonial. El resultado era una dimensión espiritual y religiosa que operaba una distinción entre las instancias apostólicas y las civiles. En sí el Colegio de Propaganda Fide, en su espíritu innovador, obedecía a dos campos de acción: dedicación a las “misiones vivas” entre los pueblos originarios y a la renovación de las vivencias cristianas en los territorios cubiertos por la presencia colonial.


Para lanzarse en estos dos horizontes, el Colegio de Propaganda Fide asumía una organización diferente respecto a la organización franciscana común en la Orden, distribuida en provincias  conformadas por más conventos. La provincia franciscana de Bolivia se denominó “San Antonio de los Charcas”, que aglutinaba la cordillera y valles andinos hasta Arequipa en el Perú. El primer Colegio de Propaganda Fide en el cono sur se creó en el convento de Tarija provocando un radical cambio de la labor franciscana en el sudeste de Charcas (Bolivia). La nueva realidad institucional se especificaba en las siguientes características:

  1. Un sistema jurídico interno y externo autónomo;
  2. Reunión de un grupo numeroso de frailes con actividades específicas;
  3. Centro común de acción, que actuaba bajo un único sistema de autoridad sea en las reducciones entre los pueblos originarios como en las zonas urbanas;
  4. La ubicación en la villa de Tarija permitía el sustento diario de la fraternidad local y el funcionamiento del régimen administrativo entre el centro y  los territorios misionales;
  5. El convento de San Francisco de Tarija resultaba espacio de “idas y venidas” de los neófitos chaqueños y de los franciscanos como también un constante centro de comunicaciones entre los dos territorios; además las oficinas conventuales (herrería, carpintería, enfermería, huerta y establos para caballos y mulas) eran aprendizaje e  intercambio de conocimientos  entre lo urbano y lo misional;  
  6. El Colegio, por tanto, aglutinaba los universos culturales de los pueblos originarios y de los mestizos. Debe considerarse la presencia de las escuelas sea en el convento San Francisco como en cada una de las reducciones;
  7. El Colegio de por sí proporcionaba a los frailes una preparación lingüística, administrativa y apostólica para las misiones “entre infieles”;
  8. El convento además conservaba toda documentación del andar de las reducciones chaqueñas, del actuar del P. Prefecto de misiones, de los conversores y de las vicisitudes con las autoridades superiores de la Orden, de la Congregación de Propaganda Fide, de las autoridades centrales y provinciales de la colonia y autoridades de la Iglesia.

El resultado de la labor religiosa, litúrgica, misional e intelectual es la herencia de cuatro siglos de historia conservada en el convento de San Francisco, que ahora conforma, por decisión de las autoridades de la orden franciscana en Bolivia, el Centro Eclesial de Documentación (CED). Por su parte, en las celebraciones del Cuarto Centenario (1606-2006), la fraternidad de San Francisco ha asumido grandes sacrificios económicos para trasformar y poner los ambientes del CED en comunicación directa con la ciudad de Tarija. Así archivo, bibliotecas y museo pueden ser consultados y estudiados sin recurrir a permisos especiales.

2.- El Centro Eclesial de Documentación: herencia documental de cuatro siglos

La ventaja que tiene el convento de San Francisco de Tarija, respecto a otras instituciones franciscanas y eclesiales, es la de contar con documentación continua de todos los quehaceres correspondientes a las huellas de los franciscanos en los territorios del sudeste de Bolivia. La singular situación tiene su fundamento en la decisión del prócer de la independencia, Don Francisco Burdett O’ Connor, que defendió el convento de San Francisco de las leyes, año 1826, de secularización de los conventos, dictadas por el Mariscal José Antonio de Sucre. Lo que no ocurrió con los conventos tarijeños de los Dominicos, Agustinos y de San Juan de Dios (los padres jesuitas fueron expulsados por decreto del rey Carlos tercero en el año de 1767).

El privilegio del Centro Eclesial de Documentación (CED) es el de ofrecer una documentación directa para el conocimiento de las vicisitudes del sudeste de Bolivia. Evidentemente otra documentación colateral existe en la Biblioteca y Archivo Nacionales de Sucre, como en los ministerios de La Paz. Más documentación puede ser consultada en Sevilla, Madrid y Propaganda Fide en Roma. Sin embargo, podemos afirmar que la documentación del archivo de San Francisco de Tarija puede ser considerada como la más representativa de las vicisitudes históricas, religiosas, poblacionales, de interculturalidad y organizacionales del territorio central y chaqueño. Resultan más espacios de investigación:

  1. Las bibliotecas: son tres que se definen la antigua, la moderna y la universitaria. La biblioteca antigua recoge libros a partir del 1500. Sus contenidos van desde teología, filosofía, derecho, medicina y patrística. La biblioteca moderna ha sido creada cuando en el ambiente de la antigua no había más espacio libre. El “grueso” de los libros está conformado por ediciones bolivianas de historia, literatura y antropología. La biblioteca universitaria reúne la característica de libros de ciencias sociales bolivianas, más la “gaceta” del Estado a partir del año de 1880 a 1919 y otras.
  2. El archivo: se contemplan dos catalogaciones: la del Archivo antiguo, con documentos desde 1606 al 1950. Éste incluye dos reparticiones: “Archivo antiguo- Corvera”, terminado en el año 1916, y la Complementación-Corvera, que reúne los documentos no conocidos por el P. Pedro Corvera y otros entrados posteriormente. Los documentos después de los años 1951 a 2001 se llamarán Archivo nuevo (no catalogado).
  3. Obras de arte (pinturas y ornamentos litúrgicos) y enseres conventuales. Éstos son visibles en el museo “Fray Francisco Miguel Marí”. Su exposición está organizada en unidades separadas: ex procura misional, ex enfermería y el gran salón “P. Gerardo Maldini”. Los dos últimos ambientes exponen la pinacoteca colonial y la pinacoteca de arte religioso moderno.
  4. Arqueología: la hemos denominado P. Anselmo Andreotti, que es el donante de la casi totalidad de las piezas en exposición que él recogió en Omereque. Su particularidad es el  haber surgido del subsuelo de un pueblo, plantado a la orilla del río Mizque, una selección  representativa de la arqueología de Bolivia. La razón fundamental la encontramos en la presencia de la continuidad de aguas para el comercio que bajaba desde los Andes y sus valles hacia su prosecución por el río Grande a los territorios orientales

Otra particularidad del conjunto documental, artístico archivístico y bibliotecario, es la complementariedad en el tiempo de sus realizaciones, lo que nos permite una visión de múltiples reflexiones. Sorprenderá la cantidad de los documentos artísticos (pinturas y esculturas). Una posible explicación está en que la primera arquitectura del templo (hasta el año 1865) era de una sola nave y, por tanto, con espacios dedicados a aspectos devocionales; no secundaria también la presencia del retablo con esculturas y pinturas. Se puede suponer, asimismo, que existiera una “fabrica” de crucifijos, iniciada por fray Francisco Miguel Marí (1780), que es indicado en los escritos conventuales como “gran carpintero”; sin embargo se lo nombra también como arquitecto del complejo de San Felipe Neri de Sucre y de la cúpula del templo San Francisco de Salta.  

3.- Propuesta de estudios desde el CED

Los autores clásicos definieron a la historia como “maestra de vida”. El sentido profundo de la expresión no es la repetición sino el conocimiento que debemos tener de nuestro pasado para enfrentar decisiones en el presente para el futuro. Por tanto, las preguntas a la historia se hacen para encontrar “quién nos cobijó y educó”. Un archivo nos ofrece ese campo de circunstancias que, relacionadas entre sí, nos permiten el reconocimiento del rostro que es el nuestro. Eso implica, sin embargo, un paso anterior que es la “interpretación” de los documentos, que no será posible sin un “análisis”, comparativo y en sucesión, de los documentos. “Circunstancias” y “decisiones” nos dan la significación de una etapa de la historia. Sin embargo, en el caso de bibliotecas, archivos y dimensiones artísticas, toda interpretación está ligada a una teoría de las ciencias humanas por lo cual esa misma queda válida hasta que no se ha demostrado lo contrario (lindo desafío frente a tantos pormenores).

Por lo que nos ocupa es prioritario adquirir una base de informaciones y en ese sentido proponemos una serie de estudios a partir de las bibliotecas, archivo y obras artísticas del Centro Eclesial de Documentación. Nuestros interlocutores serán las personas que quieran asumir una dimensión profunda de bolivianidad partiendo de la documentación que nos da una historiación complementaria del sudeste de país. Unimos varios aspectos, si bien prioritario es el histórico, porque la institucionalidad religiosa está ligada a vicisitudes del universo grande. Más, una característica del actuar misionero, como ha sido realizado por los franciscanos en las regiones indicadas, está vinculada a las circunstancias del “formarse de la nacionalidad boliviana”.         
Proponemos por razones de disciplina científica presentar prioritariamente el contexto definido por los actores “civiles”, que generaron un campo de residencia para la institucionalidad religiosa. En un segundo momento, cómo esta última se ha substancializado en el correr de los años y finalmente el resultado que ha surgido como práctica y doctrina en la dimensión religiosa boliviana. Lo psicólogos insinúan un concepto de “personalidad de base”. Más allá de esto, está un conjunto de universos menos teóricos y más visibles que es la tradición, que expresa, a su vez, contenidos socio-culturales y actitudes formales e informales.

Evidentemente ese propósito requiere tiempos largos de entendimiento. Así es que  proponemos una secuencia de estudios en los tres niveles indicados (actores civiles, actores religiosos y la tradición institucional, que se formó como instancia popular entre las dos) para personas que cultivan su formación humana y espiritual, universitarios y para quienes trabajan intelectualmente en la Gobernación de Tarija. La biblioteca antigua nos ofrece además un curriculum del pensamiento como ha venido conformándose en Tarija. La propuesta en ese caso es la de estudiar los libros según el tiempo de su edición. A pesar de la intencionalidad religiosa de la formación de la biblioteca, otras ciencias le quedan insertadas.

El archivo requiere otra manera de acercamiento. Él es el acervo de la documentación que nos muestra el “día tras día” de la vida urbana y de las zonas chaqueñas. La particular institucionalidad del misionar franciscano en los dos territorios nos da relaciones agrícolas, económicas, de contactos inter e intra étnicas de los pueblos originarios y cómo éstos formaban un conjunto en la red reduccional, enlazada con la ciudad de Tarija. Surge así el consolidarse de los varios elementos del sistema de autoridad departamental y local, los movimientos migratorios internos y hacia otros países, los índices demográficos, la división territorial en unidades administrativas, el peso de un poder “condicionante y ausente” a partir de la constitución de Bolivia, y finalmente las premisas del nacimiento de los grandes cambios, que han dictado el pasar de la Institución “Prefectura” a la de “Gobernación”.

Lo que percibimos como dinámica de separación entre un “antes” y un “después” no es precisamente tal. Más resultan ser malestares por las inadecuadas prácticas reales. Aún esos malestares ocurren en todas las épocas históricas de los países; y la labor para hacerlos soportables es dar un sentido de coherencia de manera conjunta a los universos de la política, educación, bienestar y seguridad de solvencias de los problemas básicos de los ciudadanos. Tiempo y espacio, que son los “nuestros”, deben aglutinarse en su instancia última, en la intelectualidad, que  es interpretación del pasado y prefiguración del destino. Las instancias poéticas y religiosas son determinantes para mostrar la fuerza de esa interioridad. Nada más fructífero, en ese sentido, que el reconocer un imaginario de tradición religiosa popular y escuchar las voces de nuestros poetas (nos limitamos a los nombres de Tomás O’ Connor d’Arlach, Oscar Alfaro, Octavio Campero Echazú, Edmundo Torrejón Cardoso, Manuel León Jaramillo, Roberto Echazú Navajas), que en la sensibilidad de sus palabras nos hicieron añorar días pasados y días mejores. Para sintetizar proponemos momentos de estudios para “encontrarnos a nosotros mismos” en la diversidad de las situaciones actuales: nuestra identidad para sugerir una estrategia de decisiones (esto es la política) para convivir como ciudadanos de esta Gobernación, de Bolivia y en el mundo.

4.- Timeo lectorem unius libri

Otro dicho de los autores clásicos es “temo al lector de un solo libro”. Se entiende inmediatamente la peligrosidad. Fabricar una idea fija y con ella deambular en todos los campos del saber. Normalmente eso se lo define como autoritarismo ideológico mientras que en su núcleo expresa una profunda ignorancia encubierta. Si bien con sus características propias, una biblioteca es un conjunto de saberes que reverbera la fatiga de adquirir ciencia y sus múltiples complementariedades.

La invitación al estudio de la biblioteca del convento de San Francisco es de algo que se constituyó en Tarija y como tal  representa un núcleo generador de conocimientos. Especificando los contenidos y momentos de su entrada de los libros en la biblioteca (su año de edición) encontramos el curriculum del formarse del universo científico e intelectual. Según las muestras del año  de 1987 y de 1999, contenidos y años de edición son:

4.1.- Bibliotecas antigua y moderna: número de obras según año y lugares de edición,      1987

4.2.- Bibliotecas antigua y moderna: número de obras según disciplina, 1987

4.3.- Biblioteca universitaria: número de obras según disciplina, 1999

4.4.- Biblioteca universitaria: número de obras según lugares de edición

En la edición de la antología de documentos del archivo franciscano: Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, (Ed. P. Lorenzo Calzavarini, Santa Cruz, 2006) hemos titulado las partes de los siete tomos según la siguiente división temática de lo peculiar franciscano:
                         
4.5.- Secuencia de “partes” y cantidades de documentos incluidos: Audiencia de Charcas, 1606-1825, Tomos I-III

4.6.- Secuencia de “partes” y cantidades de documentos incluidos: época republicana 1826-1936 (Tomos IV-VII)

5.- Programa de estudio y formación
 
La actividad que el CED ha desarrollado desde su creación (1994) ha sido sobre todo de editar documentos del archivo conventual; desde el año 2007 ha sido tiempo de catalogaciones de las bibliotecas y archivo. Al momento estamos en correcciones. A pesar de no haber terminado esa revisión, podemos iniciar un programa de estudio. Subrayamos la facilidad de trabajar con elementos presentes en el CED, lo que permitirá a los interesados una pronta actitud positiva.  Como tal el CED deberá seguir en su trabajo de ediciones, lo que incluye un tiempo previo de investigaciones. Además las grandes crónicas misioneras han sido publicadas y nos abren a una visión de conjunto.

 Las páginas anteriores de por sí visualizan temas que pueden ser tocados de forma particular o en conexión con otros. En ese caso el campo de estudio podrá ser “por tiempos históricos” o por la secuencia temática. Tomando en consideración los doce meses del año, podemos lanzarnos en la oferta de cuatro seminarios. El concepto de “seminario”, por sus tiempos intermitentes, nos parece el más adecuado a razón que el CED debe mantenerse firme en la investigación y ediciones. Los seminarios permiten también un número cerrado de interesados; evidentemente por la repetición de los seminarios nadie puede pensar de ser excluido. Algunos temas y la amplitud de los mismos a nivel nacional exigen también la presencia de estudiosos no ligados al conocimiento del archivo franciscano de Tarija.
Un listado de temas transversales puede ser:

  1. Conformación territorial y administrativa de los territorios del sudeste de Bolivia (momento colonial, republicano y siglo XX);
  2. Pueblos originarios chaqueños: dimensión antropológica e histórica;
  3. Proceso misionero y sistema reduccional: confrontación de éste con el sistema civil;
  4. Relaciones inter e intra étnicas en las “naciones” chaqueñas;
  5. Historiación eclesial boliviana y del universo misionero franciscano;
  6. Relaciones entre Fe y creencias católicas en las zonas chaqueñas y tarijeñas;
  7. Biografías de misioneros chaqueños;
  8. Cuatro grandes crónicas: Manuel Mingo de la Concepción, Antonio Comajuncosa, Alejandro María Corrado y Doroteo Giannecchini;
  9. Lingüísticas guaraní: libros de rezos, catecismo y diccionarios;
  10. Secularización de las misiones (1906) y consecuencias para los pueblos originarios en el siglo XX;
  11. La predicación franciscana “entre fieles” y formación de la religiosidad popular chapaca, (“Sermones” y “Manual de misioneros” de 1804);
  12. Estudios sobre libros de la biblioteca franciscana: pensamientos y ciencia.

Conclusiones

Por diálogos iniciados con la Universidad Católica boliviana “San Pablo”, se abriría la posibilidad de un convenio entre la misma y el CED. En caso de un resultado positivo algunos seminarios o cursos deberán conformarse a exigencias académicas. En línea de principio se optaría por cuatro seminarios anuales:

  1. Historia civil sudeste,
  2. Historia religiosa;
  3. Conformación de tradiciones entre la dimensión originaria, civil y religiosa (tradiciones populares);
  4. Introducción a los métodos de investigación.

Los contenidos de estos seminarios serán presentados en un calendario anual, que se organizarán en “módulos” complementarios de temáticas especificas. Una alternativa a esta programación sería la organización de un curso sistemático de “teología católica” con duración de tres años. En este último caso los seminarios serían reducidos a dos, y el de “introducción a la investigación” sería materia del curso teológico.

Tarija, 15 de junio, 2010.

 

Lorenzo Calzavarini ofm
Director del C.E.D
 

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