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COLECCIÓN ARQUEOLÓGICA "P. ANSELMO ANDREOTTI"

Por intereses culturales y más para compartir los proyectos de la comunidad de Omereque, el P. Anselmo Andreotti, (franciscano, nacido el 17-6-25 en Rabbi, Trento) se preocupó de formar la colección arqueológica, donada después al Centro Eclesial de Documentación. Por eso, el 80 por ciento de las piezas son originarias del subsuelo de Omereque. El haber encontrado una selección tan diversificada y amplia de Bolivia, se debe a las características territoriales de la misma comunidad. Trazada en una línea de aguas (río Omereque, río Mizque y río Grande) era punto de comercio para las poblaciones de los valles centrales, desde Chuquisaca, Potosí y Cochabamba. La presencia de alfarería, más alejada de la región, se debió siempre a las razones de los mercados, que se interconectaban por la especialización de los productos agrícolas y manufacturados de los varios ecosistemas. La influencia del sistema andino que reunía “pisos ecológicos” altos, intermedios y bajos (con especializaciones de cultivos de papas -y chuño-, hortalizas y frutales) reforzó un ordenamiento poblacional, simple y repetitivo.

Todavía es posible encontrar esa lógica de intercambios en las fiestas religiosas actuales, que son momentos de comercio y de encuentros. Desde las particularidades de los ecosistemas restringidos (el ayllu) se pasa a articulaciones más generales, que conectaban altiplano, valles y zonas bajas. La unidad en la diversidad fue situación dinámica para el crecimiento de las realidades de los pueblos originarios de Charcas y, posteriormente de Bolivia.

La lógica de las indicadas relaciones empezaba desde lo alto e intermedio. Hombres y animales, asentados en una parcela de tierra, usufructuaban de una agricultura intensiva y rotativa. Eso resultaba difícil en la situación de las regiones bajas. La pobreza de la capa de humus y la debilidad ecológica generada por la humedad, impulsaban grandes espacios para alternar los cultivos y equilibrar la distribución entre grupos humanos y el conjunto de flora y fauna. Se entiende el cómo y el porqué la civilización tihuanacota, asentada en el lago Titicaca, resultara coordinadora de las demás civilizaciones. Así, podemos hablar también de intercambios culturales y zonas de mutuas influencias, pensando que la especialización artística y técnica se daba en el punto más acumulativo de los intercambios.

El inicio del uso artístico y cultural se vislumbra en los alrededores del lago Titicaca, si bien compartido con otros centros. Definimos tal momento como de época formativa tihuanacota (años 300 A.C. hasta el 400). La preeminencia de los objetos corresponde a las flechas para cazar y armas para la defensa. Tenemos testimonios orureños y tarijeños (Taxara). Se pasa a las representaciones de las deidades, de instrumentos de labranza, de conservación y consumo de las comidas. Persistente la figura de la Pachamama esparcida en varios ecosistemas. La secuencia de la Amazonia, en su parte más densa de selva, por las circunstancias de vida, ofrece menos especialización de alfarería. La colección no dispone de una contrapartida de vestigios de las zonas orientales, correspondientes a los tiempos tihuanacotas y ubicados en los territorios del Beni, que mostrarían un punto de confluencias de las poblaciones arawak desde el norte y de su distribución posterior. El control del agua, canalizada alrededor de terraplenes, permitía la persistencia de zonas secas en contra de las inundaciones. Tenían gran manejo de los ciclos de cultivo, de la defensa de los agentes naturales y conocimientos de las técnicas agrícolas. Se esparcieron en todos los territorios orientales hasta las últimas estribaciones andinas de Tarija. Estas poblaciones fueron avasalladas por los guaraníes (1500) y conformaron el ramo de los tapietes de los mismos.

Conformación de Tihuanacu en ciudad-Estado, desde los años 400-900. Se muestra una exuberancia de diversidad de formas y perfección técnica en la alfarería. Se utilizan también figuras en metales. Tihuanacu expansivo (900-1100); se define así cuando la influencia de la ciudad-estado llega, desde el norte de Perú hacia Chile y Argentina (Tucumán).

Conformación de los reinos collas. La desaparición imprevista de Tihuanacu hace pensar en una inundación, provocada por el lago Titicaca. Que Tihuanacu fue civilización no violenta se deduce porque su herencia fue conservada y se consolidó en confederación de Reinos Collas, que aglutinaron el territorio anterior. En ella se prolongaron las convivencias artístico-culturales de Mocojoya (500-1000), Omereque policromo (600-1000), Yampara (hasta la llegada de los incas), uruquilla, lapaya-inca, yura y tomatas (Tarija). La cultura incaica (1450) apareció tardíamente, manteniendo su influencia más densa en el altiplano paceño, potosino y cochabambino. Los incas, de lengua quechua, sometieron a las culturas aymaras, cuyo idioma era “lengua general” de Bolivia hasta la conquista hispana. En los mismos años de los incas, desde las planicies paraguayas, se acercaron los guaraníes, que ocuparon los territorios desde el Chaco hasta Tarija.

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