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Centro Eclesial de Documentación

Convento Franciscano de Tarija

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PENSAMIENTOS PARA UNA HORA FELIZ. Por Javier Humberto Gonzales.

Fray Lorenzo (Giuseppe) Calzavarini G. ofmSentir en un "adiós"

Me imagino al P. Lorenzo feliz, acogido por Jesús en su Reino, lo imagino consolado en el regazo de Nuestra Señora de los Ángeles en el cielo de Dios, por su intuición solidaria con la necesidad del pobre, por esa lógica profundamente humana capas de hacerlo humilde con los carentes, discreto y paternal con el que cargaba remordimientos y culpas humanas, una luz para los cultos y entendidos, un hombre de Dios como sacerdote, un hermano y padre en su Comunidad Franciscana.

Lo imagino en ese encuentro de paz con San Francisco, con el sayal seráfico purificado de tantas andanzas apostólicas, fatigas, desvelos, incomprensiones y, finalmente acrisolado por el último dolor de la vida. Lo imagino, reunido con los humildes y meritorios franciscanos que sembraron de Dios el suelo boliviano y más aún, este rinconcito tarijeño, lo imagino ya en la eternidad con esa mirada diáfana, palabra limpia, sonrisa abierta, sincera, con ese decir grabe de su voz en la verdad, con su modo tan sacerdotal, un cristiano cabal.

Su comprensión de la historia fue un percibir emotivo del hombre en sus afanes y dolores cotidianos, fue ese pasear por la memoria del tiempo con el corazón, con infinito esfuerzo racional, con el evangelio saturado en su pensamiento por mitigar los dolores de la historia en el hombre; con palabras comprimidas de mensaje al develar en cada pedazo de historia manantiales de misterios, en fin fue como investigador, un restaurador de la ciencia del saber histórico en Tarija.

Siempre al estrechar la mano para partir hay un gusto a nostalgia, en la última mirada un dolor de promesa incierta, pero partir es vestir de desamparo para los que quedamos. Con la bendición de haber caminado y aprendido la vida al lado de un gran sacerdote y amigo como el Padre Lorenzo Calzavarini, vaya este personal homenaje de gratitud a un franciscano y "chapaco" de pura cepa que lloramos tantos, a un franciscano más que floreció en Tarija y que hoy llora la hora tan sentida de su partida.