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Centro Eclesial de Documentación

Convento Franciscano de Tarija

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GIUSEPPE CALZAVARINI, EL PADRE LORENZO (1939-2012). Por Roberto Laserna

Fray Lorenzo (Giuseppe) Calzavarini G. ofm" sin embargo y sin duda lo que no hay es regreso".Mario Benedetti

El noble franciscano ahora sonríe a los hermanos que se le anticiparon, sobre todo al Padre Maldini, a quien siempre recordaba. Inolvidable sonrisa la suya, su voz grave que todavía me llega, desde la última vez que lo vi, en la clínica Belga de Cochabamba, los primeros días de diciembre, del pasado año. No sólo eran sus riñones los que lo mortificaban. Le habría dado uno de los míos, si hubiese sido posible. Lo atacó una rara enfermedad, conocida como Amiloidosis Primaria. Esa tarde me despedí, con un peso enorme en el alma. Era el adiós, lo percibí en su mirada. Mientras caminaba, recordé cómo lo conocí. Era el director del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades, de la UMSS. Nunca olvidaré esa mañana soleada, cuando subí las gradas del edificio multiacadémico e ingresé al Instituto. Si mal no recuerdo, eran los primeros días de marzo de 1987. Revisaba las pruebas de imprenta del primer volumen de mi Nueva Historia de la Literatura Boliviana, dedicado a las letras aborígenes: aimara, quechua, callawaya y tupiguaraní. Tarea difícil la que me había impuesto Werner Guttentag, cinco años antes. Lorenzo me dio el impulso que precisaba para seguir adelante y emprender con los siguientes volúmenes. Cuando trabajaba con los periodos Colonial y Republicano, todo me resultó más fácil, por sus consejos y las obras que me prestó, abriéndome las puertas de la Biblioteca Franciscana y de su parroquia, en San Carlos.

¿Quién era Fray Lorenzo Calzavarini? Antes que sacerdote era un amigo de verdad. Un amigo sabio y bondadoso. Sencillo como todos los hombres de gran corazón. Había nacido en un hermoso pueblito, llamado Canaro, en Rovigo (Italia), el 27 de noviembre de 1939. Año en el que los nazis avanzaban, sembrando el terror en Europa. Me contó algunas experiencias de su niñez, bajo el régimen de Mussolini. Pronto se trasladó a Florencia, ingresando a la casa de estudios de la Orden Franciscana, hasta 1962. En 1958 había realizado los primeros votos en dicha Orden. Recibió la Orden Sacerdotal en 1966. Pero él no estaba conforme con lo que tenía. Sabía que debía prepararse mejor para servir a los demás. Así que al año siguiente se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología, en la Universidad Pontificia Antoniana; ese 1967, también se matriculó en la Universidad de Lovaina (Bélgica), licenciándose en Sociología, en 1971; dos años después obtendría un diplomado en Semiótica y Lingüística en el Centro Internacional de Ricerca, en Urbino (Italia). Ese mismo año, o sea el 1973, obtendría el Doctorado en Sociología, en un Curso Especial de la Escuela Norteamericana de la Universidad de Urbino.

No era suficiente, pero el noble franciscano se hallaba dispuesto a cumplir la misión que se había impuesto. Eligió el país más pobre de Sud América. Bolivia aparecía como uno de los más necesitados de ayuda en la región. Así que llegó a Tarija el 22 de julio de 1973. De agosto a diciembre fue docente del Seminario "Ideología y países en vías de desarrollo", en la Universidad Tomás Frías de Potosí. Viajó por las misiones franciscanas del sur. Conoció de cerca a la nación chiriguana. Experiencia que nos transmitiría con su libro Nación Chiriguana: Grandeza y Ocaso, publicado por la Editorial "Los Amigos del Libro", en Cochabamba, en 1980. Pronto saldrían otros libros suyos, sobre todo sus guiones para televisión Moxox y Beni (1984); El Carnaval de Oruro: una alegoría altiplánica (1984). El tiempo que estuvo en Cochabamba (1984-1992), trabajando en la Universidad Mayor de San Simón, fue un verdadero sembrador de conocimientos y sabiduría, dictando cátedra en las Facultades de Economía, Sociología y Humanidades. Su mayor logro, para beneficio de la Universidad y la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, fue la creación del Instituto de Investigaciones. Había que salir de la Universidad medieval, que sólo reproducía conocimientos. Era necesario producir ciencia y cultura; entonces salió la revista "Runayay", financiada por él mismo. Con este idéntico desprendimiento procuró interesar a la Universidad Católica Boliviana, en Cochabamba, para crear otro Instituto de Investigaciones. Intención que no prosperó, por falta de visión de sus autoridades.

Su retorno a Tarija (1993) se concretó, al sentir que había cumplido su cometido en Cochabamba. Tarija siempre estuvo en su corazón. Sus obras nos testimonian el amor que sintió por esa parte de Bolivia. Organizó y dirigió el Centro Eclesial de Documentación de la Orden Franciscana en esa ciudad. De 1994 a 1996 fue catedrático de las asignaturas de Sociología y Antropología en la Carrera de Psicología, en la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho; asignaturas que también dictó en la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Privada de San Bernardo, siempre en Tarija. Fue Director del Instituto Superior de Estudios Bolivianos (ISEB), en la Universidad Juan Misael Saracho. De ahí que también fue su voluntad que sus restos reposaran en esa dulce tierra chapaca, cuando falleció en Cochabamba, el 9 de febrero del 2012.