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ENCYCLICAS O CARTAS CIRCULARES
DEL P. FRAYANTONIO COMAJUNCOSA (1794-1801)

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/ 5r / ADVERTENCIA

Quando en 23 de agosto de 1794 se celebró el Capítulo en el Colegio de Propag and a Fide de Tarija para la elección de Comisario Prefecto de sus Misiones, P adre Fr ay Antonio Comajuncosa se hallava de conventual en el Hospicio de Moquegua (entonces intitulado de N ues tra S eñ ora de Loreto) el cual estava enteram en te sugeto al colegio de Tarija, el qual le provehía de Religiosos hasta q u e fue ya eregido Colegio formal con nominación de Guardián, y Discritos, y entera separación, é independencia de aquel. Tuvo dicho Padre la noticia de su elección en d ic ho Hospicio en 23 de Octubre del mismo año, y se puso en camino para su Colegio en 9 de Noviembre; por cuyo motivo expidió la primera Circular desde la Ciudad de La Plata, en q u e se hallava de tránsito. Llegó al Colegio por Enero de 1795 y desde allí hizo las diligencias de escrivir al Il ustrísi mo S eñ or Arzobispo de la Plata, al Il ustrísi mo S eñ or Obispo de Córdoba de Tucumán, y al V enerabl e Cabildo de S an ta Cruz (entonces sede vacante) p ar a obtener la liciencia q u e previene el Breve Pontificio, y Decreto de la Sagr ad a Congregación p ar a administrar el Sacram en to de la Confirmación, y porq u e tardaron mucho tiempo en responderle, huvo de detenerse en d ic ho Colegio hasta el mes de Agosto, en q u e salió emprendiendo la Visita general, y por esta tardanza, agitado de sus buenos deseos, escrivió la segunda Circular.

En el principio de esta Prefectura tenía el Colegio de Tarija baxo su cargo la dirección de diez y nueve Misiones, ó Reducciones, conviene á saber, de la Asunción de N ues tra Señora del Piray; de N ues tra S eñ ora del Pilar de Florida; de / 5v / N ues tra S eñ ora del Carmen de Cabeza; de la Santísima Trinidad de Abapó; de San Rafael Arcángel de Mazavi; de N ues tra S eñ ora de Guadalupe de Igmirí; del Patrocinio de S an José de Tacurú; de San Antonio de Padua de Saypurú; de San Buenaventura de Tacuaramboti; de San Francisco Solano de Ibirapucuti; de San Gerónymo de Pirití; de S an Diego de Obaig; de N ues tra S eñ ora de la Concepción de Parapiti (que se proveió de Sacerdote el mismo año); de San Pedro de Alcántara de Tayarenda; de N ues tra S eñ ora de la Candelaria de Iti; de N ues tro P adre S an Francisco de Azero; de N ues tra S eñ ora del Rosario de las Salinas; del Arcángel S an Miguel de Itau, y de N ues tra S eñ ora de las Angustias de Centa. Desde entonzes se fundaron la de N uestro P adre S anto Domingo de Tapuitá, en q u e se dixo la primera Misa en 6 de Diciembre de 1795 y la del Apóstol S an Pablo de la Tapera, en q u e se celebró la primera Misa el día 28 de Mayo de 1798.

En el Mes de Marzo de 1796 se conmovieron los Indios desde Tapuytá h as ta Parapiti, queriendo arrojar el yugo de la Ley Christiana; pero los sosegaron prontam en te, aunque ellos no perdieron las esperanzas de lograr su intento. Lográronlo en el Mes de Noviembre de 1799 en q u e mancomunados con los Bárbaros robaron, quemaron, y destruyeron enteram en te los Pueblos de Parapiti, Oubaig, Pirití, Ibirapucuti, Tacuaremboti, Tapuytá, y pretendieron hacer lo mismo en Zaypurú; pero se les resistió, y por medio de una entrada q u e hicieron los Milicianos de Santa Cruz, y Valle-grande, se amedrentaron, y se restauraron dichas Misiones el año inmediato de 1800, excepto la de Tapuitá, que no se tuvo por conveniente el restaurarla. Así quedaron las Misiones hasta la conclusion del Séptenio. Deo gratias.


/ 6r / ENCYCLICA PRIMERA

En que da noticia de su elección, y de sus primeras ideas, exortando a los PP adres Conversores la paciencia, y tolerancia.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observancia de N uestro P adre S an Francisco, Predicador Apostólico, y Comisario Prefecto de Misiones: A los muy amados Padres Conversores residentes en las Reducciones pertenecientes al Colegio de Propaganda Fide N ues tra S eñ ora de los Ángeles de Tarija salud, y paz en N ues tro S eñ or Jesu Christo.

Carísimos Padres, y Compañeros míos: aquel espíritu, que nos une en el trabajo de la Conversión de los Infieles á la Fe de N ues tro Divino Redentor, y en la conservación, y fomento de los Neófitos en la observancia de la Fe y Ley que profesaron, no permite dilación alguna al expedito curso de esta Carta, que dirijo á VV uestras RR everencias para q u e noticiosos de mi Oficio, y de los pensamientos que me acompañan, dispongan sus corazones para cooperar a la gracia q u e nos conduxo, y colocó en aquel soberano ministerio, de que fueron dignos los Santos Apóstoles, y muchos Santos y Apostólicos Religiosos de n ues tra Seráfica Orden.

En veinte y tres de Agosto se celebró el Capítulo, en que fui electo Comisario Prefecto de Misiones; pero no recibí la Carta Capitular hasta el día 23 de Octubre; y por no perder tiempo, á principios de Noviembre me puse en camino / 6v / para esta Ciudad en derechura, y las muchas aguas, y contratiempos no me permitieron llegar a ella hasta el día 13 del presente: y aunque mi animo es de caminar quanto antes para Tarija, no se si podré lograrlo en estos días por quanto los Ríos van creciendo, y quizás me lo impedirán, pero haré todo el esfuerzo posible para emprender el viaje para aquel Colegio, á fin de tratar lo q u e fuere conducente para mi govierno.

Sea como fuere yo emprenderé la Visita de las Reducciones luego q u e se pase la Pascua de Resurrección: confieso ingenuamente que tendré grande consuelo al ver la bella conducta, el zelo, la caridad, y la paciencia, con que VV uestras RR everencias llenan el Ministerio Apostólico en la respectiva grey de Jesu Christo q u e tienen á su cargo; y ojalá hallase falsificadas, ó quiméricas las noticias que este S eñ or Presidente de Charcas, y otros Señores me han comunicado de algunos Religiosos; o ya que fuesen verdaderas, reconociese en los culpados aquel arrepentimiento propio de los corazones rectos, y aquella enmienda inseparable del corazón arrepentido! Tengo por miseria humana la cayda, y la juzgo acreedora de la paternal compasión, quando en él que caió se reconocen luces de su desgracia, y deseos de levantarse para caminar con más seguridad: esta miseria, esta flaqueza, y esta propensión á caer y errar, connatural á la naturaleza corrompida por el pecado en q u e nacimos; es un motivo q u e se nos representa continuam en te á la vista para q u e conozcamos nuestra infelicidad, y conociéndola nos humillemos, y nos sujetemos á la corrección, y con esta nos renovemos, y bolvamos al primer estado, de donde caymos.

/ 7r / Yo estoy persuadido, que VV uestras RR everencias están enteramente desnudos de aquel espíritu de error, que hace presuntuosos, sobervios, indomables, temosos, y defensores de sus propias flaquezas; y que tiene muy bien entendida aquella sentencia, q u e el justo debe justificarse más, y el santo debe santificarse más; y por lo mismo, siempre q u e se verificase haverse cometido algún desorden, no dudo que hecha reminiscencia del exceso, ó defecto, se habrá seguido el arrepentimiento, y del arrepentimiento se habrá seguido, ó fácilmente se seguirá la humilde sujeción a la corrección, de la corrección la enmienda, y de esta el consuelo de todos los q u e tuvieron noticias funestas del mal proceder de alguno q u e dio a conocer q u e era hombre.

Pero si, hechas todas las averiguaciones, encuentro q u e los desordenes, excesos, defectos, ó malos procedimientos son invenciones quiméricas, ó imposturas falsas, ó flaquezas, que no tienen de horroroso y criminal sino lo q u e maquinó la malicia, la enbidia, ú otra pasión; sabré acordarme que soy Padre y defensor de VV uestras RR everencias y pondré todo mi empeño para que su honor y fama quede en su debido restablecimiento, pues no hago, ni haré reputación alguna de mi descanso, ni dejaré en ocio mi valimiento; para defender a unos Hermanos, que son mis verdaderos Compañeros en los trabajos, y tareas dignas de la mayor estimación.

Tengo alguna noticia, aunque muy superficial, de los recursos q u e mis Herm ano s los RR everendos PP adres Procuradores han hecho á estos, y otros tribunales, para q u e se socorriese a los Conversores con la Limosna anual de dos cientos pesos, que el Rey n ues tro S eñ or acostumbró dar antes de ahora. Conozco q u e las indigencias inevitables de los q u e se han hallado, y se ha- / 7v / llan en las Reducciones nuevas, les han obligado á exhibir unas producciones las más sensibles, y unas proposiciones, que sonaron muy mal en los oydos de los que tal vez ignoran la fuerza violenta de una necesidad extremada, la qual, llegando á los términos de la desconfianza, perturba, altera, y hace que el q u e la padece se olvide de la prudencia, y moderación, de la paciencia, y aun de la bella crianza en q u e fue educado. Pero yo, q u e no ignoro lo q u e se padece en las Reducciones, donde los PP adres Conversores se ven precisados á abrir las manos para dar, y á tenerlas siempre cerradas por no haver cosa q u e recibir, por q u e todos les piden, y nadie les dá, no puedo dexar de escusar los excesos, q u e se notaron en sus violentas producciones. Más sin embargo de esto; yo no desconfío de la buena Religiosidad, en q u e están criados, que dando lugar á la reflexión, y dexándose llevar de aquel espíritu q u e animava a los Santos Varones de n ues tro Apostólico Instituto para padecer hambre, desnudez, y persecución por las salud de sus Hermanos, y dilatación del Nombre de Jesu Christo, se contendrán dentro de los limites de una prudencia, no solamente política para evitar muchos males, sino Cristiana, y religiosa p ar a esperar, y conseguir eternos bienes.

Yo bien sé las eficaces diligencias q u e este S eñ or Presidente ha hecho para q u e se consiga el socorro q u e piden, y q u e ciertam en te necesitan: pero las razones, que él, y otros Señores me han dado sobre no otorgar más que cien pesos, me han hecho creer q u e no hay más recurso, q u e al Trono Real, lo que no excusaré de hacer, quando bien informado de la justa necesidad, q u e ciertam en te padecen, tenga prácticos materia- / 8r / les, que representados con la debida verdad, y viveza sean capazes de conmover el corazón de un tan piadoso Monarca, que conocidam en te se vé siempre inclinado á remediar tales necesidades. Entretanto suplico a VV uestras RR everencias que hagan de la necesidad virtud, y no quieran indiscretam en te perder el fruto de sus grandes trabajos, frustrando con su impaciencia el mérito q u e se adquiere en la santa, y apostólica ocupación, en q u e se hallan. Tengan verdadera caridad, no solo para sufrir con paciencia las aflicciones en que se ven constreñidos, sino también para socorrerse los unos á los otros, aunq u e sea de los bienes propios de la Misión, en lo q u e no deben tener el menor escrúpulo; porque ninguno es más acreedor á la limosna, q u e un Ministro de Dios en esas soledades, el más próximo, y el más necesitado. Manténgase pues, cada uno en su propia Reducción; y para quando yo vaya á visitarles; tengan las prevenciones necesarias, no de comidas esplendidas, ni de viviendas muy cómodas, ni de otras conveniencias y regalos (pues mal podría compadecerme de sus trabajos, é indigencias, si yo no las experimentase en esos mismos lugares), sino prevenciones de los Libros, Catecismos, y demás cosas correspondientes al Ministerio que exercitan.

No puedo alargarme más en esta Carta preliminar; porq u e la incomodidad del lugar, en q u e escrivo, y las angustias del tiempo en q u e me hallo, no me dexan explayar el corazón en aquellas tiernas, y paternales expresiones que me dicta el sincero amor que les profeso. Lean en mi corazón los más vivos sentimientos de Padre; y haviéndose leído esta mi Carta en una Reducción, pasará á otra, sin faltar ninguna, y en prueba de haverla leydo, todos los PP adres Converso- / 8v / res se firmaran por su orden en el dorso de esta foxa, expresando el Lugar, día, mes, y año; en q u e se leyó, y así la remitirán á mi para que me conste.

Dada en la Ciudad de la Plata en 16 de Diciembre de 1794.

Fray Antonio Comajuncosa
Comisario Prefecto de Misiones


/ 9r / ENCYCLICA SEGUNDA

En que se da una Idea de lo que se debiera practicar, para conseguir una sólida Conversión de los Infieles, para fomentar, y fortalecer á los Neófitos, y para llevar á la última perfección á los Christianos, que están ya radicados en la Fe recibida.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observ anci a de N uestro P adre S an Francisco, Predicador Ap ostóli co y Comis ari o Pref ect o de las Misiones pertenecientes al colegio de Propag and a Fide de N uestra S eño ra de los Áng ele s de la Villa de Tarija. A todos los RR everendos PP adres Conver sore s existentes en las Reduc cione s de mi cargo, salud, y paz en N uestro S eñ or Jesu Christo.

Si N ues tro S u mo P ontífice Pío Sexto en su Breve de 13 de marzo de 1792, para conceder la gracia pedida por N ues tro R everendísi mo P adre Comisario General de Indias Fr ay Manuel María Trujillo, y suplicada por N ues tro Cathólico Monarca, de que se eligiese un Comisario Prefecto de Misiones en cada uno de los Colegios sitos en los reynos del Perú, y Santa Fe, no tuvo otro motivo que considerar la gran distancia q u e media entre dichos Colegios, ó Seminarios, por cuya causa no era suficiente para gobernarlos, y dirigirlos todos con el devido cuydado un solo Prefecto de Misiones; y que en el día se hallan estas en tan deplorable estado, q u e era absolutam en te necesario un Prefecto en cada uno de los enunciados Colegios (1) ¿quién no conocerá la grave obligación, q u e por razón de mi Oficio me incumbe de aplicar los medios más conducentes para perfeccionar, y adelantar las Reducciones de mi cargo? Por este motivo quería yo / 9v / emprender mi Visita general luego de pasada la Pascua de Resurrección, como lo prometí en la carta antecedente, pero viendo la imposibilidad q u e hay de cumplir estos mis vehem en tes deseos, por no haver obtenido todavía la licencia q u e ya mucho tiempo ha solicité, y pedí á los s Señores Arzobispos de la Plata, y Obispos del Tucumán, para administrar el Sacram en to de la Confirmación; me veo precisado á entretener mis vivas ansias con el corto desahogo de esta mi Carta, en la qual quiero darles una breve idea de lo q u e se debiera practicar: 1° Para conseguir una sólida conversión de los q u e ya se tienen por Catecúmenos ó q u e viven todavía en las sombras de la Infidelidad: 2° Para fomentar, y fortalecer á los que como Infantes están todavía débiles en la fe, q u e recibieron en el Bautismo: 3° Y para conservar, y llevar á la última perfección á los q u e ya se consideren suficientem en te radicados, y fuertes en ella. Vamos por partes.

1. verba memorati Brevis Pontif.

Parte I

Para conseguir una sólida conversión de los Catecúmenos, é Infieles á la verdadera Fe, y Religión, es necesario hablarles, supuesto q u e la Fe debe entrar por el oydo al corazón, para que vivificado el corazón con la verdadera Fe, invoque su boca el Nombre de Jesu Christo con una confesión sincera; afectuosa, y capaz de obrar en sus Almas la salud (2) . Pero se les debe hablar con un lenguaje inteligible, con un método adaptable, y con un orden proporcionando á la capacidad de los Oyentes (3), según previenen los Sagrados Cánones.

1. En efecto, quando Jesu Christo mando á sus Apóstoles que fuesen por todo el mundo á predicar, y enseñar á todas las Gentes, no quiso que se moviesen de Jerusalén, hasta q u e vinie- / 10r / se sobre ellos el Espíritu Santo (4), y este les comunicase el don de lenguas para entender, y ser entendidos de todas las Naciones (5) . Vino efectivam en te el Espíritu Santo sobre ellos; y luego empezaron á predicar á una nueva infinita multitud de gentes de varias regiones, q u e se juntaron á oyrles; pero viendo estas que á cada una les hablaban en su propio idioma, asombrados de la maravilla les pidieron con las mayores ansias q u e les enseñasen lo q u e havian de hacer para salvarse (6) ; y se convirtieron aquel día casi tres mil Personas. Creciendo diariam en te el número de los creyentes. Tan poderosa es la Divina Palabra, quando se habla en el idioma propio de los Oyentes. Pero palabra inútil, y sin fuerza si se habla en un idioma q u e no se entiende. Por que si el clarín en la Campaña da una voz incierta, confusa, é ininteligible ¿qué Soldado se prepara p ar a la batalla? Ninguno (7) . Pues lo mismo sucederá, si hablamos á los Indios en un lenguaje incógnito para ellos. Les hablaremos, y predicaremos en la lengua nuestra: pero como ellos no la entienden, todo será predicar, y hablar al ayre; pues sin su inteligencia, no serán nuestras palabras más que un sonido de vozes, q u e para ellos no tendrá significación: por lo q u e si nosotros no entendemos, ni hablamos el idioma de los Indios, ellos serán bárbaros para nosotros, y nosotros bárbaros para ellos (8) , según la expresión del Apóstol. Luego es necesario hablarles en un idioma inteligible.

2. No es menos necesario el método, con q u e deben llamarse á la Religión. Es preciso q u e el P adre Conversor se adapte al genio de los que oyen su palabra. Su primer tiro debe ser ganarles la voluntad; y para conseguirlo debe en los principios abstenerse mucho de todo lo q u e pueda causarles alguna moles- / 10v / tia, sinsabor, ó enfado, y en todos sus tratos, y comunicaciones deberá manifestarse afable, cortés, y comedido con todos, paciente, sufrido, y alegre en todo lanze; procurando, como otro S an Pablo agradar á todos, y en todas las cosas, sin buscar la propia comodidad, sino lo q u e es útil para salvar á muchos, aunq u e sea menester hacerse esclavo de todos para ganarlos á todos (9) . Es este método tan necesario, q u e obligó á S. Agustín á proferir aquella sentencia, q u e se estampó en los Sagrados Cánones: = No podemos ganar á los Infieles p ar a Jesu Christo, si reusamos sus conversaciones, y sus conbites (10) = y en apoyo en apoyo de esta verdad trahe el exemplo de n ues tro Divino Maestro, que conversava, comía, bebía con los pecadores, y publicanos para ganarles la voluntad, y obrar en ellos la salud (11). Pero para q u e un Conversor logre todo esto, es preciso q u e sus conversaciones con los Indios sean inocentes, sus comunicaciones edificantes, sus comidas, y bebidas con mucha templanza, y todas sus acciones también medidas, q u e manifestándose un perfecto imitador del Salvador del Mundo, pueda decirles con el Apóstol de las Gentes: sed mis imitadores, así como yo lo soy de Jesu Christo. (12)

Condición precisa, amados PP adres míos: porq u e según dice S an Isidoro; la predicación de un Ministro de Dios debe conformarse con las obras; de suerte, q u e lo que enseña con la palabra, lo persuada con el exemplo(13) : como q u e poniéndose á sí mismo por modelo de vivir christianam en te en todo; provoque á obrar bien, no solo con la doctrina, sino también con la práctica de todas las buenas obras. In omnibus te ipsum præbe exemplum bonorum operum (14). Así exortó el Apóstol S an Pablo á su Discípulo Tito luego q u e le encargó predicase á los de la Ciudad de Creta, / 11r / ó Isla de Candia: y lo mismo exorto yo á VV uestras RR everencias para que con este método de edificación y agrado consigan más fácilmente la conversión de los Infieles; pues con esto se les representara nuestra Cathólica Religión muy agradable.

3. Todo se logrará á satisfacción de nuestros deseos, si se les predica, y enseña con un orden proporcionado á su capacidad. Jesu Christo, enviando á sus Santos Apóstoles á toda la redondez de la tierra, no les dixo sino, Andad por todo el Mundo, predicad, y enseñad todo á las gentes (15) =: pero como les dio potestad para obrar las más portentosas maravillas, estas solas eran muy suficientes para disponer los ánimos de sus oyentes p ar a creer las verdades q u e les anunciavan. A nosotros se nos á negado esta virtud por nuestros desméritos; y faltandonos este testimonio de las eternas verdades q u e queremos comunicar á los Infieles, q u e se nos presentan á la vista; será forzoso recurrir á un orden más perceptible, y natural. Por q u e si, hallandose esos Indios en un caos de tinieblas, ó en un profundo abysmo de ignorancias; les ponemos de repente delante los ojos la brillante, y clara luz del evangelio; es muy factible que se cegarán más, mirando como un espantoso rayo lo que es ciertamente luz de eterna vida: si antes de darles una prueba palpable de que nosotros hablamos verdad en lo q u e decimos, les anunciamos una verdad tan sublime, y unos Mysterios tan escondidos como son los de n ues tra Religión; nos tendrán por unos embaydores, y se reirán de nosotros, y de n ues tras palabras: si la primer paso q u e damos, para persuadirles el Christianismo, les presentamos un Crucifixo llagado de pies á cabeza, se horrorizarán á vista de este espectáculo, y pensaran que los queremos hacer secuazes de un Hombre, q u e fue digno de / 11v / tan riguroso suplicio. Con que es preciso guardar un orden proporcionado á la capacidad de los Indios, para introducir las verdades cathólicas en sus corazones.

Ellos son sumamente ignorantes, y es preciso empezar á alumbrarlos con el conocimiento de sí mismos, dandoles noticia de las partes de q u e somos compuestos, de las funciones del Alma, del exercicio de los sentidos, del uso de las potencias, de los accidentes á q u e estamos expuestos, y de la gran ventaja q u e llevamos á las demas criaturas; porq u e en sentir de S an Bernardo, ninguno puede alcanzar un perfecto conocimiento de Dios, que primero no se conozca á sí mismo (16). Adquirido ya este conocimiento, se les dará inteligencia de este gran Mundo, y de todas sus partes; del cielo y curso de sus astros, y planetas, de la tierra, y quanto ella produce; de agua y pezes q u e tienen su centro en ella; y asi de las demas criaturas visibles, dandoles noticias tan claras, q u e por su natural evidencia se vean obligados á confesarlas como ciertas, y verdaderas.

Habiendo conseguido la firme creencia de estas cosas naturales, será fácil darles á conocer el Autor de todas ellas; porque, como dice S an Pablo, las mismas criaturas bien conocidas nos abren franco camino para conocer las cosa invisibles de Dios, como su eternidad, é inmensidad, su Omnipotencia, y infinita sabiduria, su grande Providencia, y hasta su misma virtud, y Divinidad (17) . Y si Dios ama á los que le aman, y aborrece á los que obran la iniquidad ¿ quién no conocerá q u e es premiador de los buenos, y castigador de los malos? Más como no siempre castiga, ni premia en esta vida, siendo como es infinitam en te justo, es forzoso q u e lo haga después de la muerte en aquella eterna inmortalidad. Vean aquí el campo abierto, para / 12r /hablarles de la Gloria, y del Infierno; de la rebelion de los Angeles y su ruina; del pecado del primero de los Hombres Adán, y de su castigo; de la perversidad de otros muchos Pecadores, y de la venganza q u e Dios tomó de ellos; y de aquel formidable Juicio universal, en q u e todos, después de una general resurreccion, hemos de ser juzgados, para recibir cada uno el eterno premio, ó castigo según habrán sido sus obras en esta vida.

Aterrado su corazón en estas tan espantosas noticias, deseles á conocer la gran misericordia, q u e tiene Dios de los que bien arrepentidos de su culpas se buelven á el con ánimo firme de abandonar toda iniquidad, y de servir á el solo (18); y aquella inmensa caridad que tuvo con nosotros, enviando á su Unigénito Hijo al Mundo, para redimirnos á todos, no con oro, ni plata, sino con su preciosisima sangre, muriendo voluntariam en te en una cruz (19). Y vean aquí otra puerta abierta para hablarles de la Encarnacion, y Redencion, de los Sacramentos, y demas Mysterios escondidos, anunciandoles q u e no hay otro nombre baxo del Cielo, en q u e podamos ser salvos, sino el de Jesu Christo (20) , cuyo Bautismo es la puerta de la vida, y la fuente de todos los bienes de gracia, y cuya Ley bien guardada es la escalera segura, por donde se sube á la eterna Gloria.

Este es el orden q u e debemos guardar para introducir la fe en unos entendimientos tan sumam en te ignorantes, y ciegos: y si con todo eso podemos conseguir q u e teman á Dios, que le invoquen de corazón, y q u e por su amor exerciten algunas obras de misericordia, será muy factible q u e Dios obre con ellos unas maravillas semejantes á las q u e obró en la conversión del Centurion Cornelio (21) ; y q u e ellos mismos nos pidan el Bautismo con más ansias de lo que imaginamos. Pero en este caso ya se de- / 12v / beran contar el numero de los verdaderos Catecúmenos, y se les deberá enseñar la doctrina Christiana con más formalidad. No todos usan en esto de un mismo metodo, ni todos logran igual fruto. El método mejor, y más util, dice S. Agustin, es el de las preguntas familiares, después de la explicación (22) ; porque por estas preguntas se viene en conocimiento, si se comprhendió bien lo q u e se oyó, ó si hay necesidad de explicarlo segunda vez para q u e se entienda mejor: y si alguno fuese demasiadam en te rudo en comprender lo q u e se le explica, se le debe ayudar con compasion, y enseñar brevem en te aquellas cosas q u e son más necesarias, y más principales, como dice, y concluye el mismo Santo. Y estamos lo suficientem en te instruidos en los Mysterios de la Fe, y obligaciones Christianas; ya no resta más q u e administrarles el Bautismo, y agregarlos á la Congregación de los Fieles como verdaderos Christianos, Discípulos, de Jesu Christo, é Hijos de la Iglesia S an ta.

2. Rom. 10,10.17.
3. C. 12. 8 q. 1 et Trid. ses. 5 c. 2.
4. Marc. 16,15 et Math. 28,19.
5. Act. Ap. 1,4.
6. Ibid. Cap. 2 per tot.
7. 1 Cor. 14,8 Ibid . v. 9.
8. Ibidem. v. 11.
9. 1 Cor.10,33 vide 1 Cor. 9 á,19 ad 22.
10. S. Aug. relat. in C. 17. 23. q. 4.
11. Luc. 5,29.
12. 1 Cor. 4.,16.
13. S. Isid. lib. 2 Offic. ad. S. Fulg. C. 5, et lib. 3 Sent. cap. 36
14. Tit. 2,7.
15. Matt. 28,19.
16. S. Bern. de intern. dom. ap. Alap. in Rom. 1,20
17. Rom. 1,20
18. vide Conc. Trid. Ses. 6 cap. 6.
19. 1 Petri 1,18 et 19.
20. Act. Ap. 4,12.
21. Act. Ap. 10 per tot.
22. S. Aug. lib. de Catechiz. rudib . c. 10.

PARTE II

Quanto cuidado será preciso para fomentar, y fortalecer á estos tiernos infantes, á quienes la Santa Madre Iglesia acaba de sacarlos á luz? Desventurados aquellos Niños, cuyas Madres son enfermizas, ociosas, y descuidadas! (23) Porq u e si son enfermizas, y malhumoradas ¿qué leche les han de dar, sino una leche mala, y corrompida? Si son ociosas, y haraganes ¿ q u é educación, y crianza les darán, sino una crianza, y educación cerril, y llena de mil errores? Si son descuydadas, y poco advertidas ¿comó los librarán de tantos peligros, á q u e está expuesta la niñez? Desventurados Hijos! Pero no lo serán menos los Neófitos, si los PP adres Conversores, á quienes están encargados, padecen iguales achaques: porq u e si ellos son flacos, y enfermizos / 13r / en la fe, y virtud Christiana; si son omisos, y perezosos en enseñarles, é indicarles al bien; y si se descuydan en precaver los peligros que les pueden dañar; ningún adelantamiento tenemos q u e esperar de estos Neófitos; porq u e es sentencia del Espíritu Santo, que qual es el q u e govierna una ciudad, tales son los q u e habitan en ella (24). Es pues indispensable, para fomentar, y fortalecer á los Neófitos de nuestro cargo, que seamos muy sanos en la Doctrina y costumbres; muy aplicados en su educación y enseñanza; y muy advertidos, y cuydadosos en precaver todos los peligros de una seducción, ó incauta por su ignorancia, ó maliciosa por la perversidad de los q u e son capazes de pervertirlos.

1. Yo tengo á VV uestras RR everencias en el más buen concepto, q u e se ha merecido su religiosidad, aplicación, y buen exemplo. No era menor el que tenía S an Pablo de su Discípulo Timotheo, á quien considera ya muy bien educado con las palabras de la fe, y buena doctrina, q u e havía aprendido: y sin embargo de esto, le amonestaba, q u e no leyese cosas vanas, ni oyese patrañas, y cuentos de viejas; sino que se ocupase en la lectura de las Escrituras Santas; en el estudio de las más sana doctrina, y en la continua exortación de sus feligreses (25) . Le exortava, que se emplease en los ejercicios de piedad y que fuese el exemplo de los fieles en las palabras, en el trato, en la caridad, en la fe, en la castidad y en todas las virtudes. Y finalmente le asegurava, q u e con la práctica de todo lo referido, él se salvaría, y haría salvos á todos sus oyentes. Lo mismo sucederá á VV uestras RR everencias si practican estas saludables exortaciones. Las fabulas inútiles, los Libros profanos, y las Doctrinas laxas no tienen regularm en te otro efecto, q u e corromper el corazón, y distraherlo de la perfección propia de n ues tro Ministerio, y de aquella educación christiana, y pura, en q u e deben ser instrui- / 13v / dos los nuevos Christianos. Según son las doctrinas q u e aprendemos, suelen ser las obras q u e ejercitamos. Y si nuestras instrucciones no son más que de fábulas, cuentos ridículos, y opiniones laxas ¿q u é leche daremos á los tiernos infantes del christianismo, para fomentarlos, y fortalecerlos en la fe, y Ley q u e recibieron? Ciertamente sería una leche insulsa, y desvirtuada, ya q u e no fuese corrompida, y mezclada de mil errores. Será pues necesario, q u e para fomentar y fortalecer bien á n ues tros Neófitos, nos dediquemos al estudio de libros devotos, y de la más sana, y provechosa doctrina; practicando la piedad, y virtud, q u e intentamos persuadirles. Nuestro Seráfico Patriarca quiso que todos sus Frayles fuesen Predicadores; pero unos Predicadores, q u e más predicasen con las obras q u e con las palabras (26): y esto es cabalm en te lo que persuadí en la primera Parte.

2. Es pues cosa cierta, q u e para fomentar, y fortalecer á los Neófitos, es preciso darles con palabras, y exemplos la doctrina más pura, más sana, y más conforme á la perfección Christiana. Toda negligencia, y ociosidad es en este punto de muchísimo perjuicio. Jesu-Christo mandó q u e luego de haver bautizado á las gentes, q u e viniesen á abrazar n ues tra Religión, les instruyésemos en la guarda de todas las cosas q u e nos mandó á nosotros (27) : de suerte q u e antes del Bautismo les debemos enseñar las obligaciones christianas, para q u e no las ignoren; pero después les debemos instruir para q u e las guarden: antes se les instruie para su enseñanza, y después se les enseña p ar a su educación. De aquí nace la obligación q u e tenemos de enseñarles los rudimentos de la doctrina Cristiana, y de explicarles todo lo q u e ellos contienen. Ellos por sí solos dan una luz muy escasa p ar a conocer, y entender todo lo q u e Jesu-Christo nos tiene / 14r / mandado: es pues necesaria la explicación, para que los Neófitos sepan todo lo q u e han de creer, esperar, y obrar, y todo lo q u e han de huir, omitar, y dexar de hazer.

Es cierto que no todas las Fiestas, ni todos los ayunos, que manda la Santa Madre Iglesia, obligan á estos Indios; pero también lo es, que están obligados á guardar todos los que no tienen exceptuados, ó dispensados. Es verdad, q u e están exemptos de pagar Diezmos, y Primicias los q u e están baxo n ues tra dirección; pero esto es para mientras estén en el neofitismo (que en sentir común no se extiende más q u e á los diez años) y es preciso darles á entender, q u e esta es una pura gracia, que les hace n ues tro Cathólico Monarca por ahora (28) , y que en algún tiempo les será forzoso sujetarse á estas leyes; por cuyo motivo sería bueno inclinarles á q u e pagasen ahora alguna cosa (la que debería distribuirse entre los más necesitados) para q u e después no se les haga tan penoso. En estos tres preceptos se ha concedido á los Indios mucha dispensación; pero no en los otros dos restantes q u e manda la S an ta Madre Iglesia: porq u e ellos están obligados á confesarse, y comulgar a lo menos una vez en el año, como declaró la Sagrada Congregación de Propag and a Fide, y lo confirmó la Santidad de Inocencio X (29); y nosotros tenemos obligación á publicárselo, como dijo la misma Sagr ad a Congregación. De que se infiere, q u e si un Infiel se bautizase el Sábado Santo, estaría obligado á comulgar aquella misma Pascua (30); pues ya siendo fiel Christiano y capaz de razón, le obliga el precepto como á los demás.

A más de todo esto es de n ues tro Apostólico Ministerio enseñarles el respeto con q u e deben estar en el templo de Dios, la frecuencia con q u e deben hacer los actos de Fe, Esperanza, y Ca- / 14v / ridad, el cuydado que deben tener en dirigir todas sus obras á su Criador, la devoción, con q u e deben asistir á todas las funciones de la Iglesia, la mutua caridad con que unos á otros deben corregirse, y socorrerse en sus necesidades, la prontitud con q u e deben perdonar las injurias y agravios por amor de aquel S eñ or q u e les perdonó todos sus pecados; y en una palabra nosotros, que nos hallamos más firmes, y más robustos en la fe, y vida Christiana, debemos ayudar, sostener, y sobrellevar las flaquezas, debilidades, caimientos, y pocos fervores de estos tiernos infantes, sin perdonar trabajo, ni fatiga, y sin buscar más conveniencia, q u e la de estos pobrecitos, como se le decía el Apóstol á los fieles de Roma. (31)

3. Pero bien ¿y qué sacaremos de toda esta educación, y enseñanza, si no andamos muy advertidos en precaver todos los peligros, q u e puedan seducirlos, y hacerles apostar de la Religión que profesaron? ¿Podemos negar q u e la mucha, é íntima comunicación de estos recién convertidos con los Infieles, y enemigos del Nombre de Christo, les será perniciosa? ¿Podemos negar q u e el trato frecuente con los malos Christianos será bastante para corromperles, seducirles, y hacerles dejar una Religión, q u e abriga en su seno Hombres tan facinerosos? Por esta razón se les prohibía á los Israelitas la comunicación con los Gentiles; pues la experiencia les enseñaba, q u e lo mismo era mezclarse con ellos, q u e imitar sus pésimas costumbres, observar sus supersticiones, sacrificar á sus Ídolos, y dexar al Dios verdadero. (32) Por la misma razón el Apóstol S an Juan exorta á todos los Fieles, que á los q u e no siguen la doctrina verdadera no los admitan en casa, ni les den la más breve salutación; porq u e lo mismo es / 15r / saludarlos, que comunicar con sus obras malignas(33) .

Lo mismo, y por la misma razón, aconsejaba el Apóstol San Pablo á los Fieles de Corinto (34) : y en efecto ¿ qué unión puede haver entre la justicia, y la iniquidad? ¿O qué sociedad entre la luz, y las tinieblas? ¿Qué amistad puede caber entre los q u e siguen á Christo, y los Gentiles q u e siguen á Beliat? ¿Qué tiene que ver el Christiano con el que no lo es? Por esto el concilio Toledano quando decretó, q u e los hijos, ó hijas de los Judíos, habiendo recibido el bautismo, fuesen separados de la compañía de sus Padres, para q u e no se envolviesen con sus errores, y mandó fuesen entregados á los Monasterios, ó á varones Cristianos, ó á Mugeres q u e temiesen á Dios (35), para q u e con su conversación, trato y educación fuesen más bien instruidos, y aprovechasen mejor en la fe, y buenas costumbres. Pues si la compañía, y comunicación de los malos corrompen muchas vezes aun á los buenos (36) ¿con quánta más razón corromperán á aquellos Neófitos, que están inclinados á los vicios? Por esto mandó aquel Concilio, q u e entre los Hebreos convertidos, y los q u e se quedavan en sus ritos antiguos no huviese comunicación alguna, para q u e no fuese caso q u e con ella se pervirtiesen (37) .

Por lo que, amados PP adres y Herm ano s míos, es muy preciso q u e velemos mucho sobre este punto, y en quanto podamos procuremos exortar á los Neófitos de n ues tro cargo, que no se junten con los q u e quieren permanecer en su infidelidad; ponderándoles á este fin lo falso de sus supersticiones; lo caduco de sus placeres, la brutalidad de sus acciones, las fatales consecuencias de su fantástica libertad, el estado horrible de sus infelices Almas, y el fin lastimoso que tendrán en el lugar de eternos tormentos. No debe ser menor el cuydado, q u e debemos poner en q u e eviten la comunicación con aquellos Christianos amigos, cuyos vicios los ha- / 15v / cen más veteranos en la iniquidad, q u e en el christianismo. Tales son aquellos, cuyos escándalos sirven de horror hasta á los mismos Bárbaros. Para hacerles cobrar aversión á su trato, y prevenirles el remedio q u e podría necesitar su admiración; deberán advertirles, q u e ya el Apóstol S an Pablo profetizó, que havía de haver estos malos Cristianos, y nos avisó q u e nos guardásemos, y apartásemos de ellos (38): q u e la Santa Iglesia, y todos sus Prelados, y Superiores los miran con abominación, y los persiguen para castigarlos: y q u e al fin si no se enmiendan Dios los castigará más severam en te q u e á los Gentiles. Con estas reflexiones, y el práctico cuidado en exterminar de las Misiones, á semejantes sujetos de iniquidad podrán talvez evitar su pernicioso contagio. Pues esto, y mucho más debemos hacer para fomentar, y fortalecer á los pobres Neófitos, q u e como Infantes tiernos están todavía débiles en la fe.

23. Simil.
24. Eccli. 10,2
25. Timoth. 4 á v.6 ad finem.
26. S. P. N. Francisc. in 1 Reg. Cap 17.
27. Matt. 22,20.
28. Bonac. de irregularit. Disp. 7, q. 2, Punt. 1, n. 5.
29. Sac. Congr. apud Á Breno, tom. 2, lib. 1, cap. 3, q. 33, n. 6.7.8. et 9.
30. Torrecilla Sum. mor . tr. 1, Disp. 3, c. 2, n. 37.
31. Rom. 15,1.
32. Exod. 34,12
33. 2 Joann.10 et 11.
34. 2 Cor. 6,14 et 15.
35. Con. Tolet. 4. cap. 59, relat. in c. judeor . 11 28q. 1.
36. Ibid. seq. c. 12 Sæpe
37. Ibidem .
38. 2 Timoth. 3, á 1 ad 5.

PARTE III

Si estas Plantas tiernas se riegan, y cuidan como es debido, se puede creer muy bien q u e cada día se arraygarán más en la fe, y crecerán en virtud, y buenas costumbres. A estos es preciso conservarlos, y ayudarlos á aumentar sus buenos adelantamientos; conduciéndolos á la última perfección. Yo debo suponer q u e en las Reducciones hay ya Christianos q u e echaron estas raíces, y q u e como adultos en el Christianismo ya pueden comer el pan duro. Estos deben ser honrados con los Oficios públicos, y por su cuenta debe correr el reprehender, y castigar á los delincuentes pero siempre se les debe ir á la mano para q u e no decaigan de su primer fervor. Pero si estos, q u e deben ser el exemplo, y modelo de los demás, fuesen como otros Cretenses, mentirosos, malas bestias, vientres pere- / 16r / zosos, holgasanes (39); destemplados, y duros para corregirse, y enmendarse, deben ser reprehendidos con más eficacia, usando de aquel método, q u e nos enseña el Apóstol, de reargüirles, de rogarles encarecidam en te, y de reprehenderles con toda bondad, y paciencia(40) : pues en muchas ocasiones es más eficaz con los q u e se han de corregir, la benevolencia, q u e la austeridad; más la exortación, q u e la amenaza; y más la caridad, q u e el poder (41). Más si por la gravedad del delito fuese necesario echar mano del castigo, entonzes es quando deben usar el rigor con mansedumbre, de la justicia con misericordia, y de la severidad con blandura; para q u e ni ellos tengan q u e quexarse de la sevicia, ni los demás dexen de precaverse con el temor del castigo. Y si habiéndonos valido de todos los medios q u e dictan la prudencia, el zelo, y la caridad, hubiese algunos q u e se mantuviesen incorregibles; viendo q u e son inútiles los cáusticos del rigor, valgámonos de otros al parecer más suaves, y quizás más provechosos, como son privarles de los oficios honrosos, de que son indignos; mirarles con menos aprecio q u e á los demás; pero ofreciendo juntam en te algún premio al que se enmendase siquiera por algún tiempo.

Los exercicios de piedad, y el uso de los Santos Sacramentos fomentan en gran manera la virtud, la conservan, y aumentan con efectos maravillosos. Por esto á los q u e ya tienen bien zanjada la fe en sus corazones debemos inclinarlos á exercitar algunos actos devotos, y persuadirles q u e algunas vezes al año reciban con la debida disposición los S an tos Sacram ento s de la Penitencia, y Comunión; advirtiéndoles, q u e confesando, y comulgando dos vezes al año, y rogando por la propagación de la Fe, ganarán Indulgencia Plenaria, aplicable para las Ánimas del Purgato- / 16v / rio, por concesión del Papa Clemente XIV. Debemos procurar á que hagan con frecuencia los actos de Fe, Esperanza, y Caridad, para ganar las Indulgencias concedidas por el Papa Benedicto XIV y por el mismo Papa Clemente(42) . Y porq u e este Sumo Pontífice concedió á todos los Prefectos de Misiones la facultad de dar la Bendición con Indulgencia Plenaria á los moribundos q u e se hallasen entre Infieles, y la de comunicarla á los Religiosos q u e habitasen en dichas Misiones(43) ; la concedo á todos los PP adres Misioneros de las Reducciones de mi cargo, encargándoles q u e exorten frecuentem en te á todos los Fieles, que en esas soledades procuren tener bien dispuesta su conciencia, y q u e en caso enfermasen, y conociesen q u e van á morir, tengan una entera conformidad con la voluntad de Dios, y le encomienden su Alma, con cuyas diligencias aunq u e se hallasen sin Sacerdote lograrán la sobredicha Indulgencia, como dice el mismo Santo Padre. Dexo á la discreción, espíritu, y zelo de VV uestras RR everencias lo demás q u e sobre este asunto podría añadir (44). Lo q u e acabo de decir en esta Carta me parece lo suficiente para en alguna manera suplir la falta de mi presencia en esas Misiones, y para dar algún desahogo á los grandes deseos q u e tengo de cooperar al aprovechamiento de esos mis amados Indios , Cetera autem, cum venero, disponam (45).

Y para dar fin á esta mi Carta, prevengo á VV uestras RR everencias q u e en estos días voy á escrivir otra vez al Il ustrísi mo S eñ or Arzobispo, para q u e desentendiéndose de otros puntos q u e le propuse, me conceda la licencia de administrar el Sacram en to de la Confirmación en solas las Reducciones, en caso la facultad Pontificia no se extienda á más; y si me las remite, como lo espero, luego pasaré á las de Salinas, é Itau; y si á principios de Agosto / 17r / no tengo respuesta del Il ustrísi mo S eñ or Obispo del Tucumán, dexaré la de Centa, y pasaré á las Reducciones, entrando por la de Azero, y siguiendo la ruta por Ití, Tayarenda, Saypurú, y las demás por su orden hasta el Piray, que será la última. Pero debo advertirles que mi ida será en clase de Comisario Prefecto de Misiones revestido de todos los derechos, y facultades q u e me competen según las Bulas Inocencianas, y Breves Pontificios y porq u e se ha querido poner duda sobre si en virtud de mi Oficio debo, y puedo visitar, dirigir, y gobernar esas Reducciones sin dependencia alguna de este R everendo P adre Guardián, y V enerabl e Discretorio; para no perder tiempo en disputas, de que se podrían seguir bastantes atrasos, acordó este mismo Discretorio concederme (en caso fuese necesario) todas sus facultades para gobernar, dirigir, y visitar las dichas Misiones hasta que N ues tro R everendísi mo P adre Comisario Gen era l de Indias (a quien propuse las dudas q u e aquí suscitavan) resolviese lo q u e mejor le pareciese. Por lo que VV uestras RR everencias deberán estar prevenidos en todo; e irán disponiendo á todos los q u e son Christianos para recibir el S an to Sacram en to de la Confirmación. Y leída esta Carta con mucha reflexión, la mandaran pasar de una Reducción á otra con toda la brevedad posible, y se quedará en Piray, donde la hallaré con el favor de Dios. Ténganme presente en sus oraciones, para q u e cumpla fielm en te lo que sea de la voluntad de Dios n ues tro S eñ or, á quien ruego les conserve en gracia, paz, y amor verdadero.

Dada en el Colegio de N ues tra S eñ ora de los Áng ele s de Tarija en 4 de Junio de 1795.

Fray Antonio Comajuncosa
Comisario Prefecto de Misiones


39. Tit. 1,12.
40. 2 Timoth. 4,2.
41. Conc. Trid. Sess. 13, c. 1, de Ref.
42. Bened. XIV, 28 Ian. 1756; Clem. XIV, 5 Apr. 1772.
43. Idem Clem. Sub ead. dat.
44. Idem ibid .
45. 1 Cor. 11,34.


/ 17v / ENCYCLICA TERCERA

En que se manifiesta lo que debemos ser en clase de Misioneros; y lo que debemos practicar en calidad de Conversores.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observancia de N uestro P adre S an Francisco, Predicador Apostólico y Comisario Prefecto de Misiones del colegio de Propag and a Fide de N ues tra S eñ ora de los Áng ele s de la Villa de Tarija: Á todos los PP adres Conversores existentes, y que existiesen en las Misiones de nuestro cargo, salud, y paz en N uestro S eñ or Jesu Christo.

Ya, gracias á Dios, concluimos la Visita de las veinte Reducciones, que están á nuestro cargo. Nada tuvimos q u e reprehender, porq u e todos han asegurado, que así sus Compañeros, como los Religiosos vecinos eran de buena conducta, daban buen exemplo, se portaban como buenos Religiosos, y trabaxavan como buenos Misioneros. Más con toda esta bondad hemos visto frustrados nuestros deseos; porque deseando administrar el Sacramento de la Confirmación á las catorce mil, doscientas, y veinte Almas; que pueblan las veinte Reducciones, hemos encontrado; que ni la mitad eran Christianas, y cuanto nos hubiera servido de algún consuelo el haber confirmado á esta mitad, hemos sentido el dolor de ver que se quedaban más de dos mil cuatrocientas sin recibir este Sacramento; lo que denota estar las Misiones muy atrasadas, y no ser sus Ministros tan buenos como se nos ha asegurado. No ignoramos que la / 18r / naturaleza de los Indios es demasiadam en te tarda para las cosas de Religión, y que la indigencia que padecen las más de las Reducciones es una de las causas principales de los atrasos, en que se hallan: pero si nosotros fuésemos lo que debemos ser, y practicásemos lo que debemos practicar ¿se verían acaso las Misiones en el deplorable estado en que las hemos visto? Vean pues aquí lo que nos mueve á publicar esta Carta circular, en cumplimiento de nuestra gravísima obligación. Ella se dirige á hacerles conocer los dos puntos ya insinuados: el primero manifestará lo q u e debemos ser en clase de Misioneros, y el segundo hará ver lo que debemos practicar en calidad de Conversores.

Parte I

Es innegable que los Colegios, ó Seminarios de Propaganda Fide fueron instruidos para que en todo lugar se trabaxe con espíritu, y fervor en la edificación de los Fieles, en la conversión de los Bárbaros, en la salud de todas las Almas, y en la dilatación de la Santa, y universal Iglesia Romana (46) . Siendo, pues nosotros los q u e debemos dar cumplimiento á tan soberanos fines ¿quáles les parece deberemos ser en clase de Misioneros? En la primera Bula Inocenciana se nos encarga estrechamente, q u e en todas las cosas nos manifestemos siempre como unos Misioneros de Dios(47) , como unos seguidores de los Apóstoles del Señor, como unos Profesores distinguidos de las más pura Observancia, como unos verdaderos Imitadores de los Santos de n ues tra Orden, y como unos legítimos Hijos del espíritu, y ardor de N ues tro Seráfico Patriarca. ¡O mis amados Padres! Mucho parece se nos encarga para ser unos verdaderos Misioneros. Si de solo oyr estos Títulos se asombra Nuestro Corazón ¿ q u é será si reflexionamos lo q u e cada uno de / 18v / ellos contiene?

Ministros de Dios . Cuando oymos esta palabra Ministros de Dios , ciertam en te entendemos unos Hombres segregados de los demás del Pueblo, y colocados en el estado más elevado, superiores á toda pura criatura, é inferiores á solo Dios, por la Dignidad Sacerdotal, de que están revestidos. ¡O cuan gran dignidad encierra en si el formidable, y admirable Sacerdocio (48)! Contad honores, riquezas, y dignidades (dice el Mártyr S an Ignacio), amontonad títulos, cetros y coronas, y sabed q u e el Sacerdocio las corona á todas, porq u e es la cumbre, y ápice de todas las Dignidades(49). Por esto exclamava S an Bernardo ¡O Sacerdotes, cuanta es la dignidad, á que Dios nos elevo!, ¡quanta es la prerrogativa del Orden, que obtenéis! (50) Ciertam en te Dios á exaltado sobre los Reyes, y Emperadores; y para decirlo de una vez os elevo sobre los Ángeles, y Arcángeles, y sobre los Tronos, y Dominaciones. Porque vuestra Dignidad, esa profunda, excelsa, y grande Dignidad del Sacerdocio, es una Dignidad inmensa, é infinita(51) , dice S an Efrén; no solo es Angélica, sino más propiam en te divina(52) como dice S an Dyonisio: por lo q u e se puede decir con verdad, q u e vosotros soys dioses constituidos tales por el Dios verdadero. Así lo dixo el Emperador Constantino: Vos dii estis á Deo vero constituti (53).

Pues si es tan grande la Dignidad del Sacerdocio ¿quánta será su carga? Mayor q u e la Dignidad misma (54) , dice S an Lorenzo Justiniano: porq u e por lo mismo q u e los Sacerdotes son sobretodos, es necesario q u e estén elevados sobre la cumbre de todas las virtudes; de otra suerte su elevación les será causa de más terrible juicio. No lo dudemos, Padres míos, q u e por el Orden Sacerdotal, q u e tenemos, estamos obligados á ser Santos, y más Santos q u e / 19r / todos los del Pueblo. Por esto el Apóstol S an Pablo quiere que estemos sin crimen alguno, y nos exorta q u e en todas las cosas nos manifestemos unos exemplares vivos de todas las buenas obras (55) : quiere que seamos, no soberbios, no iracundos, no bebedores, no peleadores, no codiciosos de sórdida ganancia, no pleitistas, ni pendencieros, sino benignos, sobrios, justos, santos, continentes, modestos, y tan graves, prudentes, píos, é irreprensibles(56) , q u e como dice S an Agustín, qualquiera q u e nos vea se asombre, se admire, y diga: Estos Hombres, según es la vida, y conversación q u e demuestran, son Hombres de Dios.(57) Así nos han de reputar los Hombres como Ministros de Jesu Christo, y Dispenseros de los Mysterios de Dios (58) : y nosotros nos hemos de manifestar tales en la mucha paciencia, en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias, en los ultrages, en las cárceles, en los trabajos, en las vigilias, en los ayunos, en la castidad, y en todas las cosas (59) : In omnibus se Dei Ministros perenniter ostendant (60).

Pero los Misioneros no solam en te se deben manifestar al Mundo como unos Ministros de Dios, sino también como unos Seguidores de los Discípulos del Señor (61); pues somos sus succesores en el ministerio. ¡Estupendo milagro de la Bondad de Dios con nosotros! El nos eligió, y escogió de entre tantos, y tan buenos Religiosos, y nos puso en este Ministerio Apostólico (62) , para q u e fuésemos á predicar el Evangelio á donde quisiesen nuestros Prelados, y allí procurásemos sacar fruto de las Gentes, que son la heredad de Jesu Christo, y trabaxásemos sin cesar en mantener el fruto q u e huviésemos sacado. Nos embió como Ovejas entre lobos, para q u e convirtiésemos á los lobos en ovejas (63) , obligando con nuestra prudencia de serpiente, y sim- / 19v / plicidad de paloma á los hombres más feroces á q u e abrazasen la humildad, y sencillez Christiana, y á los que viven como brutos á que se conviertan en hijos de Dios. Nos destinó á cuydar de los q u e estavan débiles en la Fe, para sostenerlos(64) ; á excitar á los q u e vivían en la sombra de la muerte eterna, para darles la vida de la gracia; á limpiar á los pecadores, que como leprosos manaban podre de vicios; y á arrancar con nuestro poder, y autoridad á los Demonios, q u e poseían los corazones más obstinados. Para todo esto, y mucho más nos eligió el Señor, quando haciéndonos Misioneros nos colocó en el numero de sus Discípulos: y por esto todos nosotros estamos obligados á ganar almas p ar a Dios(65) , á arrancar con industria, y cuidado las plantas adulterinas, y á sembrar virtudes en el campo de aquel gran Padre de familias, á extirpar de raíz los vicios, á encaminar el linaxe humano por las sendas del conocimiento, y de la salvación, y á exercitar el oficio de los Santos Apóstoles, q u e ya no viven en este Mundo.

¡Gran Ministerio! Pero ¿quién será digno de ser llamado verdadero Discípulo de Jesu Christo? ¿Lo serán aquellos, q u e viven una vida secular sin distinguirse de los demás del Pueblo, en la virtud, sabiduría, y buen exemplo? No: porque Jesu Christo quiere q u e sus Discípulos sean Luz del Mundo(66) pero una luz tan resplandeciente, tan viva, y tan universal como la luz del sol, el qual resplandece más q u e todos los astros, comunica su luz á todas las estrellas, é ilumina todo el Mundo: por lo q u e si su virtud no resplandece más q u e la de los seglares, si su doctrina no comunica luz de inteligencia á los párvulos, y si su exemplo no ilumina á todos los q u e los / 20r / ven, para q u e alaben al Padre celestial, no son dignos de ser sus Discípulos. ¿Lo serán aquellos, que ni predican con frecuencia, ni hablan con discreción, ni cuidan de conservar en gracia á los q u e Dios libró de la corrupción de la culpa? No: porq u e Jesu Christo quiere q u e sus Discípulos sean Sal de la tierra; pero una sal tan pura, tan proficua, y tan saludable, q u e nada tengan de corrupción en sus costumbres y doctrina(67) , que nada prediquen; ni hablen sus conversaciones q u e no sea para la pública edificación, y q u e nada cuiden más que la conservación de las Almas en la salud de la gracia: y por esto los q u e no predican con frecuencia, ó si predican no corresponden sus obras á sus palabras; los q u e no instruien á los Fieles, ó si los instruien es sin discreción, ó sin utilidad alguna, y los q u e no ponen todo su cuidado en preservar á los q u e tienen á su cargo de la corrupción de la culpa, no son dignos de ser sus Discípulos.

¿Lo serán aquellos, que por respeto humano, ó por amor á los Amigos dexan de cuidar del Pueblo encargado, ó por atender á su propia comodidad arroxan la carga, y se dan á pasar buena vida, ó contentos y muy satisfechos con hacer su propia voluntad, y vivir una vida indiferente, no hacen caso de los mandatos de los Superiores, ni tienen la menor aplicación en aspirar, y adquirir mayor perfección? No: porq u e Jesu Christo quiere, que sus Discípulos se nieguen á sí mismos; que carguen la cruz con perseverancia(68) que renuncien á Padres, Hermanos, Parientes, y Amigos, á todo quanto posean, posponiendo todo al cumplimiento de sus obligación; y que le sigan, é imiten en todos sus caminos(69) y por esto, si no se niegan á sí mismos, negando enteram en te su propia voluntad; si no olvidan á Padres, Parientes, y Amigos, prefiriendo siempre el cumplim ien to de sus deberes, si no lle- / 20v / van siempre con amor, resignación, y constancia la cruz y cargo q u e les tocó en suerte; y si no siguen, é imitan á Jesu Christo en todas las virtudes, particularm en te en la mansedumbre; y humildad, y en hacer la voluntad de los Superiores, así como el hizo siempre la de su Padre celestial, no pueden ser sus Discípulos(70) : Non potest meus esse Discipulus . Á muchos nos empeña, amados PP adres míos, el título de Misioneros, quando nos obliga á ser seguidores, é imitadores de los Discípulos del Señor.

Pero todo esto no es suficiente todavía para llenar todos los vacíos del Ministerio que obtenemos. Los Misioneros Apostólicos de los Colegios de Propag and a Fide deben ser unos Profesores distinguidos de la más pura observancia(71) : de suerte, q u e en cuanto fuese posible, con el auxilio de Dios, debemos enderezar nuestros pasos á la primitiva Observancia de la Orden; debemos observar estrecham en te la Regla según las declaraciones contenidas, é innovadas por N uestro SS umo P ontífice Inocencio XI en su Motu propio, q u e empieza, Solicitudo Pastoralis , y debemos ser unos perfectos imitadores de los Santos de nuestra Orden Seráfica.

Pero ¿qué querra decir, que debemos enderezar n ues tros pasos á la primitiva Observancia de n ues tra Orden? Ciertam en te quiere decir, q u e nuestra Pobreza ha de ser tan alta, y tan estrecha, q u e no solamente no hemos de tener cosa alguna, por pequeña que sea, como propia, sino q u e aun el uso de las cosas necesarias ha de ser pobrísimo(72) : que n ues tra Castidad ha de ser tan pura, y tan manifiesta á todos, q u e siempre debe estar como azuzena entre espinas de mortificación, y como estrella libre de las comunicaciones sospechosas(73): que nuestra Obediencia ha de ser tan pronta, y tan general, que siempre debemos obedecer á los Prelados en todo lo que nos mandaren, como no sea claramente contra el / 21r / Alma, y la Regla(74) , acordándonos que por Dios negamos las propias voluntades: que n ues tra Observancia regular por último, ha de ser tal, que no solam en te hemos de atender á los Preceptos formales de la Regla q u e profesamos, á q u e estamos obligados baxo pecado mortal; sino también á los concejos contenidos en la misma Regla; como q u e hechos remedadores de n ues tro Santo Patriarca, escogimos más estrecham en te seguir las pisadas de Jesu Christo (75) y á las Constituciones q u e hicieron los PP adres de la Orden, y aprobó la Santa Sede, ya para todos en general, ya particularm en te para los Misioneros, como q u e estamos obligados á observarlas en fuerza de n ues tro Instituto(76) por cuyo motivo debemos esforzarnos á vivir en qualqiera parte del Mundo con la misma rigidez, q u e en lo interior de nuestros Colegios. Esto quiere decir, que hemos de enderezar nuestros pasos á la primitiva Observancia de n ues tra Orden.

Y ¿qué querrá decir, que debemos observar estrecham en te la Regla según las Declaraciones contenidas, é innovadas por N uestro SS umo P ontífice Inocencio XI en su Motu propio, Solicitudo Pastoralis ? Ciertam en te quiere decir, que debemos guardar la Regla confirmada por Honorio Papa III (77)con la firme persuasión de que ningún precepto contenido en ella está ni anticuado por el no uso, ni prescrito por costumbre contraria, ni dispensado por alguno de los sumos Pontífices; sino q u e todos están en su fuerza y vigor, y todos obligan en conciencia. Quiere decir, q u e se guarden fielmente los preceptos q u e los Sumos Pontífices Nicolás III y Clemente V declararon contenerse en la Regla, con la advertencia q u e nadie puede escusarse del ayuno sin necesidad aprobada por el Prelado(78) que nadie pueda andar á cavallo sin necesidad, ó enfermedad á juicio de los Superiores; que nadie puede usar más vestidos q u e los que prescribe la Regla(79) y el manto, / 21v / por ser otro qualquier genero de Vestidos, como camisas, sudarios, tuniquillos, y semexantes, contra la Regla misma, á no ser que escuse la necesidad aprobada por el Prelado: y finalm en te que nadie pueda tener ni el dominio, ni el uso del dinero, ó pecunia(80) ; y q u e por lo mismo qualquiera contrectación de pecunia ó dinero, q u e no sea puram en te natural, ó q u e sea de alguna manera política, de qualquier Dueño q u e sea el dinero, esta totalm en te prohibida á los Frayles Menores de la Observancia. Quiere por último decir, que de tal manera estamos constreñidos á guardar toda la Observancia regular de n ues tro Instituto, que ningún Religioso puede ser electo en Prelado, ó Superior, que no guarde la vida común, y regular, y los Preceptos de n ues tra S an ta Regla, sin q u e la necesidad, ni la enfermedad pueda servirles de escusa (81) . Esto quiere decir guardar la Regla con el mencionado rigor.

Y ¿qué querra decir, que debemos ser unos perfectos Imitadores de los Santos de n ues tra Orden Seráfica? Léanse las Lecciones del segundo Nocturno de la Fiesta de todos los Santos de la Orden, y S an Juan Chrisóstomo nos dirá, q u e precisam en te debemos imitar sus santas costumbres si queremos alabarle, ó que hemos de dexar de alabarles, si reusamos(82) imitarles: nos exortará á sacar las fuerzas, á pelear con fortaleza, y á combatir atrocem en te en la presente batalla; y nos pondrá á la consideración del pacto q u e prometimos, la condición del estado q u e abrazamos, y la milicia en q u e nos alistamos. Léanse con atención las vidas de los Santos de n ues tra Orden, ó en las Crónicas, ó a lo menos en el Breviario; y oyremos una voz, con q u e cada uno de ellos nos hablara como otro S an Pablo, diciendo: Sed mis imitadores, así como yo lo fui de Jesu Christo(83) . Y con esto nos acordaran aquella senten- / 22r / cia del mismo Apóstol, que solam en te son predestinados para la Gloria los q u e se hicieren conformes á la Imagen del Hijo de Dios(84) y cómo se logrará esta conformidad sino procurando imitar sus celestiales virtudes? Léase con más reflexión la Oración, que tan frecuentem en te rezamos en las Sufragias de los Santos (85) , y no estrañaremos q u e sea de n ues tra obligación imitarles, al paso q u e le pedimos á Dios nos conceda el q u e los exemplos de los Santos de n ues tra Orden nos exciten á mexor vida, é ya q u e hacemos memoria de ellos nos animemos á imitar sus obras. Así se lo rogamos en un acto tan serio, como es el Oficio Divino. Y acaso queremos mentir á Dios? Si no queremos mentirle, necesariam en te debemos desear alcanzar lo mismo que le pedimos, y nunca estos deseos serán eficaces, si no procuramos de nuestra parte hacer quanto podamos para conseguir la virtud, q u e ellos consiguieron. Este debe ser n ues tro empeño: y felices nosotros si llegamos á conseguir esta gracia porq u e siendo unos perfectos Imitadores de los Santos de n ues tra Orden, ciertam en te seríamos unos Hijos legítimos del ardor, y zelo de n ues tro Seráfico Patriarca, capaces de encender en amor de Dios á quantos oyesen nuestros Sermones, y llenando con todo esto el glorioso Nombre de Misioneros Apostólicos, nos hallaríamos en las más bellas disposiciones para practicar lo q u e debemos en Calidad de Conversores.

46. Bull. 2ª. Innocentiana. n°. 3, alias. 39.
47. Bull. 1 Inoc. n. 28, alias. 31.
48. S. Ephren. de Sacerd .
49. S. Ignat. ad. Smyrnenses.
50. S. Bern. ser. ad Pastores in Synodo .
51. S. Ephren de Sacerd.
52. S. Dionys. Areop. de Cæl. Hier. c. 3
53. Dictum Constant. relat. in c. Sacerd . 11 q. 1
54. S. Laurent. Just. De Instit. et regim. Prælat . c.11.
55. Tit. 1,7 et 2,7.
56. Tit. 1,7 et 1 Timot. 3,2 et 3.
57. S. Aug. De vit. Christian . c. 9.
58. 1 Cor. 4,1.
59. 2 Cor. 6,4.5.6.
60. Bull. I. Innoc. n. 28.
61. S. Thom. 2 2 q. 184. ar. 6 ad. 1.
62. Joan. 16,16.
63. Matt. 10,16.
64. Matt. 10,8.
65. Bull. 2 Innoc. n. 15, alias 50.
66. Matt. 5,14.
67. Matt. 5,13.
68. Matt. 16,24. et Luc. 14,26 et 27 et 33.
69. vide Tirin. hic.
70. Joan. 8,29.
71. Bull. 2 Innoc. n. 5, alias 41.
72. Bull. I. Innoc. n. 28, alias 31.
73. ex Cant. 2,2; Reg. c. 11.
74. Reg. c. 10.
75. Nicol. III. in exposit. ar. 1 in fin
76. Bull. 2 Innoc. n. 75, alias 111.
77. Ex ipso Motu pr. solicitudo . dat. 20 Nov 1679.
78. bidem
79. bidem.
80. bidem.
81. bidem , et Innocen. XII. alias . 2 Jul. 1695.
82. ide Brev Ord. sub. die 29 Nov.
83. 1 Cor. 11,1.
84. Rom. 8,29.In Orat. Concede, quæsumus inter Commemorationes communes in Ord.
85. In Orat. Concede, quæsumus inter Commemorationes communes in Ord.

Parte II

Un Conversor, que reside entre Infieles, y Neófitos, no solam en te debe ser lo q u e acabamos de decir, sino que debe practicar aquellas Reglas, q u e los Superiores conocieron oportunas para conservarse un buen Misionero, y para diri- / 22v / gir y adelantar la Reducción, é Indios de su cargo. Estas pues son Reglas, q u e hemos recopilado, y q u e vamos á dar ahora.

1.- Para que un Conversor se conserve un buen Misionero, necesariam en te debe tener oración, sin la qual el espíritu se aniquila, el fervor se apaga, el corazón se dispara, y todas las funciones del ministerio vienen á quedar estériles, y sin fruto permanente. Por tanto se ordena, que todos los PP adres Conversores tengan todos los días media hora de oración mental después del Rosario, á que deberán asistir ambos Religiosos(86) ; y otra media hora por la mañana, en la qual podrán prepararse p ar a celebrar dignam en te el S an to Sacrificio de la Misa, la q u e no dexarán de celebrar todos los días, sin q u e haya muy grave causa. Pero todos los Viernes se meditaran los Pasos de la Pasión de N ues tro Divino Redentor en la Vía Sacra, q u e se hará después del Rosario. Y exortamos q u e recen el Oficio juntos, y con la posible devoción á sus horas competentes; y para su régimen usaran del Calendario, ó Tabla de rezo, que sigue el Colegio de Tarija(87).

No es menos necesaria la mortificación q u e la oración, para conservar el espíritu, y virtud de Misioneros; pues como dice S an Ambrosio, los q u e no castigan su cuerpo, y quieren predicar á otros, ellos mismos son tenidos por réprobos(88). Por tanto, insistiendo en lo q u e mandan n ues tras Constituciones Generales(89) , todos los Lunes, Miércoles, y Viernes del año harán la Disciplina, salvo si en estos días fuese Fiesta de primera, ó segunda clase, ó de guardar; porq u e en estos días, y en los dobles mayores de Christo, y María Ss antísima , y en las Octavas de la Pascua de Navidad, Resurrección, Pentecostés, Epiphanía, y en las de Corpus, de la Asunción y de la Purísima Concepción de N ues tra S eñ ora, de N uestro P adre S an Francisco, y de Todos Santos cesará la Disciplina. Y cuando esta se hiciere, / 23r / durará por espacio del Salmo Miserere(90) con las antífonas, versos, y oraciones acostumbradas en el Colegio.

Es la ociosidad la sentina de todas las tentaciones, pensamientos malos, é inútiles, es enemiga del Alma, y Madre de todos los vicios(91) ; por lo q u e justamente se puede sospechar, q u e el Frayle ocioso no tiene segura la conciencia(92): Por tanto; para q u e no apaguen el espíritu de la oración, y devoción, ordenamos que los PP adres Conversores ocupen todo el tiempo q u e les sobrare de sus diarios exercicios, y forzosas ocupaciones, en el estudio de Libros Morales, doctrinales, ú otros q u e sean útiles á su Ministerio, en trabaxar algunas cosas útiles, y provechosas para la Reducción; y en instruir, y educar á los Indios de su cargo: y por lo mismo evitaran aquellas conversaciones frívolas, inútiles, y de solo pasatiempo, de las quales, como ociosas, habrán de dar cuenta á Dios en el día del Juicio.(93) Podrán sin embargo emplear en alguna honesta recreación en los tiempos que acostumbran las comunidades bien ordenadas.

Y porque en fuerza de la Regla estamos obligados á no tener sospechosas compañías, ni consejos de Mugeres(94); y las Bulas Inocencianas encargan que en todas partes se eviten los coloquios con ellas, aunque sean muy breves, permitiendo únicam en te oyr sus confesiones sin mezcla de otro coloquio alguno(95): y considerando q u e en las Reducciones muchas vezes es necesario tratar con ellas; encargamos se haga con la modestia, gravedad, y brevedad posible, valiéndose de todas las cautelas que dicta la prudencia para evitar hasta la más pequeña sospecha. Pero mandamos que de ningún modo, ni con pretexto alguno tengan alguna Muger que les sirva en casa(96); ni se permita que entre sola en la habitación, ó aposento / 23v / de alguno de los PP adres Conversores, ni en las Oficinas interiores de la casa; más si llegase el caso de haver de hablar algún asunto q u e pide sigilo, lo podrán hacer en el corredor de afuera de la casa, ó en el Recibidor con tal q u e sea muy de día, y las puertas bien abiertas. Y quando las Mugeres tragesen en comunidad las cosas acostumbradas, podrán entrar todas juntas acompañadas de los Fiscales, con tal que sea día claro, y no se les permita demorarse más de lo q u e fuere necesario(97).

Es también conveniente, que los PP adres Conversores estén, en quanto sea posible, el trato, comunicación con los del siglo: pues S an Buenaventura entre los más eficaces remedios contra todos los vicios coloca en quarto lugar evitar esta comunicación de los Seglares(98). En efecto la experiencia nos ha enseñado (dice S an Lorenzo Justiniano)(99)que la frecuente conversación con los del siglo ha dado ocasión más grande de delinquir; y con tanta mayor vehemencia inclina al mal, con cuanto mayor ardor se acepte. Por lo que procuraran los PP adres Conversores evitar estas comunicaciones pues en quanto fueren más vigilantes en la soledad monástica junto con el desprecio del comercio humano, en tanto se hallaran más expeditos para reprehender las diversiones, y extravíos de los Fieles(100). Más esto no quita, q u e con los Indios de su cargo se manifiesten familiares, y traten frecuentem en te con ellos para instruirles, y atraherlos á los q u e fuere p ar a su bien temporal, y espiritual.

Y como las vagaciones son siempre causa de distracción, y no pocas vezes de escándalo, por cuyo motivo, mandaron los Sumos Pontífices, q u e ningún Religioso saliese de su Convento sin necesidad, y licencia del Superior (101) ; y siendo estas distracciones, y peli- / 24r / gros más comunes, y frecuentes en las Reducciones q u e en los Colegios: por tanto se ordena, que ningún P adre Conversor salga jamás de su Reducción á otra sin tener para ello causa razonable, justa, y verdadera y en tal caso deberá llevar consigo algún Hombre q u e le acompañe(102) . Pero si estuviese solo en la Reducción, y le precisase ir á otra, ó para reconciliarse, ó p ar a buscar consuelo en alguna verdadera opresión de animo, ó por otra causa razonable, jamás pernoctara en ella, sino q u e en el mismo día deberá bolver á su Reducción.

Y como para salir á los Pueblos inmediatos de Santa Cruz, Valle-grande, Laguna, y otros es necesaria mayor causa, y necesidad; se manda que ningún P adre Conversor salga de su Reducción para dichos Pueblos sin haber manifestado primero la causa al Superior, y obtenida su licencia en escrito, sin la qual ninguno se atreva á salir de su Reducción(103) . Y para q u e esto se guarde con la debida puntualidad, mostrara la dicha licencia al P adre Conversor más antiguo de aquella Reducción, ó Reducciones por donde pasare, el qual no permitirá pase adelante sí no lo cumpliere así; y si no pudiere detenerlo, dará cuenta al Superior(104).

Y porque el abuso de ir á cavallo se frecuenta muchas vezes con escándalo de los buenos Religiosos; exortamos á todos los PP adres Conversores tengan presente lo que manda n ues tra Santa Regla, y lo que declaran sobre este punto n ues tras Constituciones Generales(105): pues es cierto, que á ningún Religioso de San Francisco es licito á andar á cavallo, sino fuese en caso de enfermedad, ó manifiesta necesidad, la qual á de ser juzgada, y determinada por el Superior(106). Y en el juicio, y determinación de la tal necesidad se debe atender (según la común exposi- / 24v / ción de la Regla) á que no solo sea la necesidad corporal del mismo Religioso, sino también del negocio, q u e se ha de tratar, de tal suerte, q u e no sea solam en te voluntario, sino tan necesario, y preciso, q u e importe al provecho del Convento, ó Reducción, ó la caridad de los Próximos; porq u e de otra manera no les es licito á los Frayles el ir á caballo(107).

Pero como las Reducciones están distantes, y no es posible en todos los casos particulares manifestar al Superior la causa, ó motivo q u e puede ocurrir para ir á cavallo; por esto, y para evitar escrúpulos, valiéndose de la facultad q u e nos concedió N uestro SS umo P ontífice Pío VI para mientras durare n ues tro Oficio, concedimos á todos los PP adres Conversores la licencia de ir á cavallo siempre q u e reconociesen esta necesidad, gravando en esta parte sus conciencias(108). La misma licencia, y con el mismo gravamen les concedimos para andar calzados, quando se juzgare prudentem en te q u e hay causa justa, razonable, y verdadera: pero una, y otra licencia se debe entender concedida para quando estuviésemos tan distantes, q u e no se pudiese pedir fácilm en te; porq u e de otra suerte será preciso nos la pidan, expresando el motivo, q u e tuvieren p ar a ir á caballo, ó andar calzados.

Así mismo sin haver obtenido licencia del Superior, ningún Religioso usará más q u e los vestidos q u e expresa la Regla, y también el Manto(109): más porq u e el V enerabl e Discretorio de n ues tro Colegio fuese de parecer, q u e los PP adres Conversores para montar á cavallo, quando la necesidad lo pidiese, podrían lícitam en te usar de Poncho, medias, botines y calzones ajustados, q u e fuesen de sayal, ó de otra ropa pobre conforme al estado(110): encargamos á dichos PP adres q u e no se excedan á más sin manifestar la necesidad q u e hubiese al Superior, y obtener su licencia: por / 25r / lo que debemos estar advertidos, que no les es licito usar camisa, sudarios, túnicas, ni otros vestidos interiores, y exteriores á más de los expresados, sin que preceda licencia del Superior, á quien toca graduar, si para ello hay, ó no verdadera necesidad(111). Y si esta fuese tan grave q u e no sufriese espera, y el Superior estuviese ausente; aunque podrá usar lícitam en te de dichos vestidos, luego deberá dar parte á dicho Superior, manifestándole la causa, y pidiéndole la licencia que es precisa.

Y porque según el Decreto del Santo Concilio de Trento están privados de voz activa, y pasiva por dos años los Religiosos que fueren convencidos de tener alguna cosa como propia, ó si el uso de las cosas, y su ropa no fuere conveniente al estado de la pobreza(112): mandamos q u e en tiempo de la Visita todos los PP adres Conversores manifiesten al Superior todas las cosa de su uso; y tendrán entendido q u e no pueden, ni podrán tener Cavallos, Mulas, ú otras cosas propias(113); y por lo mismo si se hubiesen de trasladar al Colegio, ó á otra Reducción, no podrán llevarse dichos Animales, ni otra cosa de la Misión sin licencia de expresa del Superior.

Guárdense así mismo de dar por sí, ó por otros, directa, ó indirectam en te alguna cosa de precio, y estima, como esta determinado por Constitución Apostólica, con pena de infamia perpetua, privación de voz activa, pasiva, dignidades, cargos, honras, y oficios, y de quedar inhábiles para estas, y otras honras(114). Y qualquiera que recibieren algunos dones, ó presentes de los así prohibidos, aunque sean Religiosos, ipso facto , sin otra declaración, ni amonestación, están obligados á restituirlos, de tal suerte, q u e no haciéndolo así, no pueden ser absueltos in foro conscientiæ , como está determinado por la misma Constitución Ap ostóli ca(115).

/ 25v / Y porque no se pierda la observancia debida acerca del uso de la pecunia, se determina, y ordena, q u e los Religiosos no puedan recurrir á pecunia sin verdadera necesidad presente, ó eminente, y determinada, como consta de la Regla misma, y declaraciones de los Sumos Pontífices(116). Más haviendo tal necesidad, el que la tuviere estará obligado á manifestar al Prelado la calidad de la necesidad, y cantidad de la pecunia, y solo con su licencia podrá recurrir á ella(117) y no podrá ponerla en otra parte q u e en casa del Syndico, ni sacarla de allí para gastarla sin la referida licencia (118); y el q u e hiciere lo contrario debe ser castigado como propietario. Así hablan los Estatutos Generales(119).

Ya diximos arriba, que según la Declaración del Papa Inocencio XI esta prohibido á los Frayles Menores de la Observancia qualquiera contrectación de pecunia, ó dineros, que no sea puram en te natural, ó que sea de algún modo política, de qualquier Dueño q u e sean los dineros, ó la pecunia(120) Y porque valiéndonos de la facultad, que nos concedió N uestro SS umo P ontífice Pío VI(121), concedimos licencia á todos los PP adres Conversores para poder recibir, y manexar dinero, siempre que falte algún Syndico fiel, y abonado, y exigiéndolo, ó precisando á ello la necesidad, ó la utilidad de la Misión, q u e está á su cargo; deberán tener presente q u e les prevenimos que en el uso de esta facultad guarden toda cautela para evitar qualquier escándalo; y que les encargamos q u e para entregar, ó recibir el dinero se valgan de alguna Persona Secular, siempre q u e pudieren hacerlo sin riesgo. Pero no se podrá colegir de a.C., que les damos licencia para recurrir á pecunia, retenerla, manexarla, y gastarla para el socorro de sus necesidades particulares; pues el Papa solam en te nos concede dicha facultad exigiéndolo, ó precisando á ello la necesidad, ó la / 26r / utilidad de las Misiones(122): por tanto deberán arreglarse en este particular á lo q u e disponen nuestras Constituciones Generales, y á lo q u e ordenaron nuestros Prelados.

Quando nuestros Prelados entendieron, que la Plata q u e daba el Rey n ues tro S eñ or á los Religiosos, q u e sirven en las Doctrinas, ó Conversiones, era en calidad de estipendio, ó renta, prohibieron el que se recibiese por ser cosa indecente á nuestra Regla(123): pero después q u e el S eñ or Felipe II, bien enterado de q u e tener los Religiosos de S. Francisco renta era contra su Regla, é Instituto; y queriendo mirar por la seguridad de sus conciencias, declaró, que solam en te se les daba aquella plata por vía de limosna, y no como renta, ó estipendio(124); y tuvo por bien, q u e lo que sobrare á los Religiosos de lo q u e así se les diere lo pudiesen gastar los Prelados en el sustento de los Estudios, y servicio del culto Divino, y otras cosas necesarias á los Conventos (o á las mismas conversiones): y conociendo que no era posible mantenerse los dichos Religiosos de otras limosnas, condescendieron á que se recibiese la limosna q u e da el Rey n ues tro S eñ or, y determinaron, que si hubiese algún sobrante se aplicase á las necesidades más urgentes de las Reducciones, á juicio de los PP adres Conversores, como por Auto de la R ea l Junta está ya determinado(125).

A consecuencia de esto, conformándonos con lo q u e otras vezes se ha mandado, ordenamos q u e todos los PP adres Conversores remitan todos los años al P adre Procurador las listas, ó minutas de lo q u e hubiesen menester, la que deberá estar firmada de los dos Padres, que huviese en la Reducción(126); y el P adre Procurador deberá enviar dichas minutas al Superior de las Misiones, para ver si están con arreglo de n ues tro estado, y Regla q u e profesamos, y á lo q u e está dispuesto(127). Pero le prevenimos q u e no tome otras cosas que las q u e pidieren los Padres en sus minutas, y q u e se arregle á lo q u e alcanzare / 26v / la limosna de cada uno, y nunca se supla á un Pueblo con la limosna de otro, sin que preceda el consentimiento de la otra parte(128).

Y para más claridad mandamos, q u e llegado el tiempo de formar las minutas, se juntarán ambos Padres, y primero apuntaran lo que huviesen menester para su manutención luego lo q u e á cada uno en particular se ofreciese, y después lo q u e se necesitase para el bien, y socorro de la Misión. Y si sobrase alguna plata, ó se pondrá en casa del Syndico de Misiones, ó se mandara á traer á la Misión á q u e perteneciere; y el Religioso que corriese con el gobierno de la Misión tendrá obligación de proveer al Compañero de lo necesario: pero siempre procuraran con el auxilio de sus sínodos, con las limosnas q u e se ofrecieren, y con los efectos q u e produxesen las Estancias, ó Haciendas vestir á los Niños, y Niñas de las Escuelas, á Huérfanos, y pobres, y á los de familia y Haciendas(129). Estas son Reglas que deberán practicar para conservarse buenos Misioneros en las Conversiones.

2. Para dirigir, y adelantar la Reducción, é Yndios de su cargo es necesario que entre los PP adres Conversores haya summa paz, y unión, y que uno ayude al otro en quanto se ofreciere. Y porq u e cada uno esta revestido de sus pasiones, y pudiera suceder que dexándose llevar de ellas ofendiese á su Compañero; mandamos q u e en estos, y semejantes casos se observe en su corrección el orden que manda Jesu-Christo en el Santo Evangelio(130); de suerte q u e si no se corrigiese con la caritativa amonestación del Compañero, ni con la q u e le dieron otros Religiosos, se deberá avisar al Superior, para que este lo corrixa, de las providencias convenientes.

Por quanto el Rey, y sus Ministros, por los justos moti- / 27r / vos que les han acompañado á beneficio de los recién convertidos, nos han obligado á correr con la administración temporal de las Misiones; por tanto deberán los PP adres Conversores atender no sólo a la dirección espiritual de sus Catecúmenos, y Neófitos, sino que también debe correr de su cuenta la administración de lo temporal de su respectivo Pueblo del modo conveniente á un Religioso Menor(131).

Y para evitar confusión se ordena, que haviendo dos Religiosos en un Pueblo, deberá correr la dirección, ó administración temporal por el más antigo(132); á no ser que atendidas las circunstancias ocurrentes el Superior de las Misiones tuviese por conveniente poner de principal, y administrador, ó director en algún Pueblo al q u e fuere menos antigo de hábito, y profesión(133). Pero en las Instrucciones, Platicas, administración de Sacramentos, visitas de enfermos, y demás cosas espirituales alternaran, por Semanas, ó andarán igual los dos(134); ayudándose mutuam en te con buena armonía, así en lo espiritual, como en lo temporal siempre q u e fuere menester.

Quando los PP adres Conversores llegaren á una Reducción, procuren ante todas cosas observar los modales de los Indios, atraherlos á su amistad con mucho amor, y caricia, visitarlos con agrado(135); y hacerse familiares con los Principales del Pueblo: y siendo la Reducción muy nueva, y los Indios todavía Bárbaros, tengan frecuentes conversaciones con ellos, háganles conocer la existencia de un solo Dios por medios naturales, persuádanles q u e quieran entender los Misterios, y Artículos de n ues tra Santa Fe Católica, y enséñensela con mucha prudencia, y discreción, usando de los medios más suaves q u e parecieren, para aficionarlos á q u e quieran ser enseñados, y no comienzen á reprehenderles sus vicios, / 27v / ni supersticiones, ni les quiten las Mugeres, aunque tengan muchas, porq u e no se escandalizen, ni les cause extrañeza la Doctrina Christiana(136): enséñensela primero, y después q u e estén instruidos, persuádanles q u e de su propia voluntad dexen lo que es contrario á n ues tra Santa Fe Católica, y Doctrina Evangélica, procurando vivir con tal exemplo, que sea el mexor, y más eficaz Maestro(137).

Pongan muy gran cuidado, y diligencia en procurar q u e los Yndios sean bien tratados, mirados, y favorecidos como próximos, y no consientan q u e se les hagan fuerzas, robos, injurias, ni malos tratamientos(138); y si lo contrario se hiciere por qualquier Persona, sin excepción de calidad, ó condición, avisaran al Superior de las Misiones, para que tome los medios que convengan para conseguir el remedio.

Cuiden que los Yndios se dediquen al trabaxo, para q u e tengan que comer, y con que vestir(139); no los permitan estar ociosos, pues tanto importa á su vida, salud, y conservación: hagan que siembren una chacra competente de maíz, y de lo q u e diere la tierra para el socorro de la Misión: y quando ellos pidan maíz para sembrar, achacuña, ú otro instrumento p ar a trabaxar, ó algunas otras menudencias, se las dará en caridad, ó se les prestaran dichos instrumentos, conforme fueren las conveniencias de la Misión(140); sufriendo sus groserías, sin obligarles á q u e compensen estos servicios con algodón, cera, ni otra cos

cosa alguna: Bien que para proveer de cera á las Iglesias podrán mandar á su tiempo oportuno alguna porción de Indios á melear.

Tengan un gran cuidado en conservar las Estancias de Ganado, pagando lo q u e fuese justo á Capataces, y Baqueros; y ma- / 28r / tando quanto fuese necesario para el abasto de la casa, para dar las raciones á los q u e trabaxan, y para socorrer á los enfermos.

En todos los Pueblos haya uno, ó dos Fiscales de edad competente, los quales convocaran á los Indios á la Doctrina, y Misa(141); y uno, ó dos Alcaldes con dos, ó quatro Regidores, que cuiden de hacer trabaxar á los Indios, y de castigar á los delincuentes: como q u e podrán castigar con un día de prisión, seis, ú ocho azotes al Indio que faltare á la Misa el día de Fiesta, ó se embriagare, ó hiciere otra falta semejante, y si fuere embriaguez de muchos, se ha de castigar con más rigor. Pero nunca los PP adres Conversores castigarán por sí mismos á nadie, por muy delincuente que fuese, por ser muy ageno de la Dignidad Sacerdotal(142); antes deberán usar de benignidad; y especialm en te con los Bárbaros se han de portar con mucha moderación.

No permitan, que en los Pueblos de los Indos vivan Españoles, Negros, Mulatos, y Mestizos, á no ser que les conste muy bien que son de buena vida, y que podrán servir de utilidad á la Reducción(143): ni consentirán q u e los Forasteros se hospeden en los Ranchos de los Indios; ni que los Mercaderes vendan aguardiente, ni truequen otros géneros no estando presente alguno de los Padres(144): por lo q u e tendrán alguna Ramada, ó Cuartel donde precisamente se hospedarán todos.

Considerando quanto importa, q u e los Indios reducidos no se vayan á vivir fuera de los lugares de Reducción(145); ordenamos, y mandamos, q u e los PP adres Conversores no den estas licencias si no fuere en algún caso raro; antes si alguno se huviese ido á vivir en otra Reducción, procurarán á q u e buelva á la suia propia.

Encargamos á los PP adres Conversores, que procuren hacer / 28v / casar á los Solteros que estuviezen aptos para ello, para q u e cesen ofensas de Dios N ues tro S eñ or, y vivan christiana, y políticamente(146) : pero no les harán fuerza, sino q u e siempre los dexarán en su libertad: y procurarán impedir á los Infieles reciban más de una Muger(147).

Y porque está declarado, que los Indios hijos de Indias casadas se tengan, y reputen por del Marido, y no se pueda admitir probanza en contrario, y como hijos de tal Indio hayan de seguir el Pueblo del Padre, aunq u e se diga q u e son hijos de Español(148); y los hijos de Indias solteras sigan el de la Madre; los PP adres Conversores tendrán cuydado de hacerlo cumplir así.

Dexando otras muchas cosas, pertenecientes á la dirección temporal, y política, á la discreción de los PP adres Conversores, á quienes tocare; y arreglando las que deberán practicarse en la dirección espiritual, prevenimos en primer lugar, q u e las Capillas tengan llave, con q u e cerrarse, dos Pilas de agua bendita al entrar, y otra Vasija limpia, y aseada para administrar el Santo Bautismo(149); dos, ó más Cantores, y uno, ó dos Sacristanes, q u e cuiden de la limpieza, y adorno de los Altares(150).

Al amanecer, medio día, y depuse del Rosario se tocarán las Ave Marías; y á las ocho, ó nueve (según los tiempos) se tocarán las Animas. Al salir el Sol se tocará á ir á la Iglesia, donde se rezara la Doctrina, y concluida enteram en te saldrá la Misa del Pueblo (la q u e nunca ha de faltar); y al entrarse el sol se llamará otra vez á la Iglesia, donde se rezará la Doctrina, y el Santísimo Rosario(151); de suerte q u e concluido este enteram en te, y no antes, se toquen las Ave Marías, y luego cantado el Bendito , se saldrán á sus casas. Pero donde estuviese introducido cantar algunas alabanzas, Salve, ú otras cosas de- / 29r / votas, se continuará; y queremos q u e en todas se cante la Salve el Sábado.

Jamás se dexen solos los Indios en el rezo(152) ; pues aunq u e este podrá correr por los Muchachos de Escuela, alternando por días, ó semanas entre ellos; siempre se hallará allí presente uno de los PP adres Conversores, para q u e su respeto infunda el los Indios aquella moderación, y modestia, q u e se debe guardar en el Templo; y le haga rezar á todos con la debida atención. Pero en los Domingos, y Fiestas que comprenden á los Indios deberá rezar toda la Doctrina, y Catecismo uno de los PP adres Conversores en el Púlpito, ó en el Presbiterio(153); y concluido el rezo les explicara succesivam en te algún Mandamiento, Mysterio, ó Articulo de n ues tra Santa Fe con estilo llano, y proporcionado á la capacidad de los Oyentes; valiéndose de exemplos, y símiles claros, y reprehendiéndoles los vicios con espíritu, y zelo, con prudencia, y amor.

Y porque quando el Predicador no se dá á entender, por hablar en un Idioma q u e los Oyentes no entienden, habla al ayre, y es un bárbaro para los q u e oyen su voz, según la expresión del Apóstol S an Pablo(154): y S an Pío V, conformándose con el Concilio de Trento, q u e manda se predique al Pueblo conforme á la capacidad de los oyentes(155), concedido á los Religiosos facultad de predicar á los Indios, con tal q u e entendiesen su Idioma(156): por esto encargamos á los PP adres Conversores, que pongan toda su aplicación en aprender la lengua natural de los Indios, la hablen, y exerciten, para así puedan aprovechar en la Doctrina, y enseñanza de los naturales(157). Y quando estuvieren suficientem en te instruidos, les predicarán en su Idioma lo más claro q u e puedan, para q u e esta misma claridad en su propia lengua ayude á su cor- / 29v / tísima capacidad para entender los Misterios de la Fe(158).

Pero siendo muy conveniente, que los Indios sepan, y entiendan la lengua castellana, ya porq u e en ella pueden explicarse con más propiedad los Mysterios de n ues tra Santa Fe Católica, ya porq u e más fácilmente hallarán quien se los explique en este Idioma que en el suio propio(159); encargamos á los PP adres Conversores pongan el mayor empeño en q u e en las Escuelas se la enseñen, y hagan q u e los Maestros no les permitan hablar en su lengua, sino en caso necesario: y los mismos Padres tengan cuidado de hablar en Castellano con los Muchachos de casa, y demás del Pueblo, para q u e se les haga familiar.

Y ordenamos, que se les enseñe el Catecismo, y Doctrina en ambos Idiomas, para q u e con el uno entiendan mexor el otro; de suerte q u e haviéndolo primeram en te aprendido los que son de Escuela, se enseñará á todo el Pueblo en la Iglesia; y un día podrá ser en su Idioma, y otro en Castellano, ó en un mismo día por la mañana en una lengua, y en otra por la tarde, como mexor les pareciese. Y porq u e hemos sabido q u e en estos Catecismos, é Interrogatorios hay alguna variedad; todas las Reducciones se conformarán con el que después remitiremos.

Todos los años indispensablemente al empezar la quaresma deberán examinar á todos de Doctrina Christiana(160); procurando á q u e los que no la supieren pongan más cuidado, y empeño en aprenderla. Y porq u e el general Concilio Lateranense manda q u e todos, y cada uno de los Christianos, q u e huviesen llegado á los años de la discreción, confiesen todos sus pecados a lo menos una vez al año, y reciban la Sagrada Comunión en las Pascua(161); y el Concilio Tridentino tiene pues- / 30r / ta anathema contra los que dixeren, que no todos están obligados á cumplir estos dos Preceptos(162): siendo cierto que los Indios Neófitos están obligados á cumplirlos; deberán los PP adres Conversores exortarles frecuentemente á su cumplimiento, como lo encarga el mismo Concilio Lateranense(163): y por lo mismo les explicaran las circunstancias necesarias para recibir ambos Sacramentos; y siempre q u e conociesen, q u e están suficientem en te dispuestos, los administrarán á quantos lo pidiesen.

Guárdese la loable costumbre de Visitar todas las mañanas á los enfermos, y déseles cada día la carne, y demás cosas necesarias para su manutención, y curación(164); procuren estar muy vigilantes, quanto se agrava la enfermedad, para darles los Sacramentos, y auxiliarlos en su última hora, que es quando más necesitan de auxilio.

Todos los Domingos se bendecirá el agua, y antes de la Misa del Pueblo se hará la aspersión del Agua bendita, conforme lo previene el Misal(165). En las Fiestas más principales se cantara la Misa del Pueblo con solemnidad; en la del Titular se cantarán Vísperas, y se hará Procesión por el Pueblo, ó a lo menos por la Plaza. Y porq u e N uestro SS umo P ontífice Pío VI costituió al Arcángel S an Miguel Patrón principal de todas las Misiones(166) ; mandamos á todos los PP adres Conversores, q u e en el día 29 de Septiembre se celebre la Fiesta de S an Miguel con toda solemnidad, cantando su Misa, predicando de su poder, y valimiento, y haciendo una solemne Presesión por el Pueblo, ó por la Plaza.

En la Fiesta del Titular han acostumbrado asistir algunos Religiosos de los más vecinos, lo que permitimos con tal q u e sus Reducciones no queden solas, que no vayan á la Fies- / 30v / ta hasta el día antecedente para asistir, y cantar las Vísperas, ni se demoren más que aquel día, y que precisam en te todos han de celebrar Misa, y asistir, y cantar en la Mayor, y Procesión: pero si alguno estuviese solo en su Reducción, y en ella huviese algún enfermo de cuidado, de ninguna manera la dexará; y si huviese esta, ú otra semexante precisión, podrá asistir á la Fiesta con las condiciones expresadas.

Siempre q u e administren solemnem en te el Bautismo, al salir de la Iglesia se repicarán las campanas en señal de alegría: y los Padres exortarán á las Mugeres, q u e estando ya capazes, lleven sus Niños recién bautizados á ofrecerlos á Dios en el Templo, y observarán lo q u e sobre esto prescribe el Ritual Romano(167). Pero quando se huviesen de bautizar algunos Adultos, se hará su Bautismo en el Sábado Santo, ó Vigilia de Pentecostés, y entonces se hará la bendición de Pila Bautismal, y se les administrara el Bautismo con toda solemnidad, en presencia de todo el Pueblo.

En quanto á la administración del Sacramento del Matrimonio ordenamos q u e se proceda con la mayor cautela, observando lo q u e se debe observar; porq u e para casar á un Indio recién convertido, deberán averiguar bien si estaba antes casado a su uso en la Infidelidad, y como fue su casamiento(168); y si fue valido, y quisiese casarse con otra, será preciso q u e la primera no quiera convertirse á la Fe, por lo q u e deberá ser requerida. Si el q u e quisiese contraer matrimonio con alguna India fuese forastero, y no muy conocido, queremos q u e no se efectúe sin darnos aviso, y sin obtener nuestra Licencia. Y en todo caso deben publicarse las Proclamas en los Pueblos de ambos contrayentes, si fuesen de Pueblos distintos(169); y nunca pasen á casarlos sin tener testimonio autentico de que así se cumplió.

/ 31r / Y porque los Indios tienen entera libertad para casarse con quien quisieren; no podrán los PP adres Conversores impedírselo(170); pero si fuesen de distintas Reducciones, hagan presente á la India, q u e precisam en te ha de ir á vivir en el Pueblo de su Marido, y por lo mismo deberá pensarlo bien primero(171). Y en quanto sea posible, el mismo día q u e se celebrare algún Matrimonio se les dirá la Misa de Velaciones; y si huviese algún impedimento, como por ser en tiempo prohibido, se podrán las Velaciones el día más inmediato que se pueda; y entonces, y no antes, se hará la solemnidad de las bodas, en las quales procuraran evitar los excesos.

Porq u e de las Escuelas pende todo el bien, y adelantamiento de las Reducciones encargamos á los PP adres Conversores pongan todo su cuidado en conservarlas, y adelantarlas; y cuiden q u e los Niños aprendan á cantar, y á tocar la música, á leer, y rezar con perfección; dando frecuentem en te alguna pasada, y haciendo algunas preguntas sueltas de Doctrina Christiana á unos, y á otros, y probándolos en el canto, música, y lectura, p ar a ver si se adelantan, ó no, dando algún premio al q u e más se aprovechare. Pero si la Reducción estuviese en los principios, ó no tuviese Maestros q u e se dedicasen á enseñar á los Niños, y Niñas; los PP adres Conversores cuidarán de hacerlos concurrir al corredor, donde se ocuparán un rato por la mañana, y otro por la tarde a lo menos á enseñarles la Doctrina Christiana, y á cantar las cosa más precisas.

Quando llamen á asistir á la Iglesia, todos los Niños, y Niñas se juntarán en sus Escuelas, de donde saldrán en dos filas cantando el Todo Fiel Christiano ; y después q u e todos habrán salido de la Iglesia, saldrán ellos para las Escuelas respectivam en te cantando el Padre Nuestro , o Ave María : y can- / 31v / tado el Bendito , ó se quedaran en ellas, si es por la mañana, ó se retirarán á sus casas, si es por la noche. Y siempre q u e salgan de la Escuela irán adelante de la Casa, en q u e viven los Padres, y cantarán el Bendito .

Esperamos, q u e cada uno irá adelantando todo lo q u e pudiese; y los que succedieron procurarán conservarlo, y adelantar siempre alguna cosa; pero sin mayor violencia, ni gravamen, mirando en todo el bien, y aprovechamiento de los Indios.

En los respectivos Autos de Visita dexamos ordenado, lo que conocimos oportuno; y para q u e en todo haya uniformidad hemos tenido á bien repetir aquí lo que se debe tener más presente. Es á saber: que los Libros de Bautismo, de Confirmaciones, de Matrimonios, y Entierros estén muy limpios, y aseados con buen margen, y buena letra, sin poner fecha alguna con numero de guarismo, sino con letra todo, y sin abreviaturas extrañas, sin meter palabra alguna entre renglones, ni hacer borraduras, q u e no se salve, ó ateste al fin, y q u e haviendo bautizado, casado, ó enterrado algún otro Padre distincto de los de la Reducción, se exprese en la Partida, q u e fue por comisión del Padre de aquella Misión.

Que el Libro de Cuentas, á más de estar con el mismo aseo, y curiosidad, se divida en seis ramos distintos: en el primero se apuntará por años el Ganado Bacuno, Caballar, y Mular, q u e quedó del año antecedente, y el q u e hubiese entrado en aquel año: en el segundo se apuntará en la misma conformidad el ganado Lanar, y otro menor: en el tercero se apuntará también por años la entrada de frutos q u e dieren las chacras, como maíz, cumandas, arroz, algodón, y semexantes; y los efectos producidos de la industria, como cera labrada, azúcar, miel, aguardiente, / 32r / lienzería, y otros que huviere: en el quarto se apuntará todo lo que ganaren los PP adres Conversores; como limosna de Misa, de Responsos, de Entierros de algunos forasteros, y lo q u e les entrare de limosna del Rey, ú otros Bienhechores: en el quinto se apuntarán los conchabos de Capataces, Peones, y otros q u e huviese: y en el sexto se apuntaran las Deudas á favor, y en contra de la Misión con separación. Y después de haverse dexado bastante campo en cada ramo, se pondrá respectivam en te el gasto, consumo, ó salida, ó paga con toda claridad, y fidelidad. Y tendrán mucho cuydado en guardar los Vales, ó Recibos. Pero encargamos, q u e no contraigan deudas muy cargadas para si, ni para la Misión sin licencia, y consentimiento del Superior de las Misiones(172).

Que el Libro de los Inventarios se dividirá en dos ramos principales: en el primero se apuntará las cosas pertenecientes á la Iglesia: y en el segundo las que pertenecieren á la casa, y Hacienda: de suerte que en el principio de cada Inventario respectivam en te se dará razón de las cosas inmobles, y luego á continuación se pondrán por su orden las cosas muebles que existiesen, y las q u e se fueren añadiendo. Y prevenimos, que ningún Edificio notable, ni costoso se haga, ni deshaga sin licencia, y dispensación del Superior de las Misiones(173): ni Religioso alguno se atreva á destruir, la fabrica q u e dexó comenzada su predecesor, sin licencia in scriptis del mismo Superior. Y se manda q u e ningún P adre Conversor corte algún Árbol de la Reducción, ni lo mude de un lugar á otro, ora sea fructífero, ora este por adorno, sin q u e lo sepa el Superior, y preste su consentimiento(174).

Por lo que mandamos q u e el P adre Conversor mayor tenga un / 32v / cuaderno aparte, en el qual apuntará las cosas, q u e vayan faltando de las que estuvieren en los Inventarios, ya sean muebles, ya sean inmobles, y el motivo porq u e dexaren de existir: y quando alguna vez se huviese de ir de su Misión, deberá entregar por los mismos Inventarios todas las cosa q u e hubiere así en la Iglesia, como en la casa al q u e entrare en su lugar(175): y haviendo expresado en el pie las cosas q u e faltaren, y el motivo porq u e dexaren de existir, se firmarán ambos Padres, esto es, él q u e entrega, y él que recibe.

A más de esto está prevenido, q u e en el Padrón de la Gente subsistente del Pueblo, el qual deberá dividirse por Capitanes, y Familias con distinción de Hijos, y agregados, se pongan en la margen de enfrente en cinco columnas las notas, ó señales, que indiquen la edad de cada uno, la calidad de Infiel ó Christiano, la Confirmación q u e recibió, la Doctrina Christiana que sabe, y el cumplimiento de los Preceptos de la Santa Iglesia. Por exemplo: Fulano 40 (esto es que tiene quarenta años). I (que es Infiel ó bárbaro). C (que es Christiano). 00 (que nada sabe de las Doctrinas Christianas). (que sabe lo muy preciso) (que la sabe bien). Chr (que esta confirmado.). (que cumple con los dos Preceptos, de Confesión, y de Comunión). 0 (que confiesa, pero no comulga). Y este Padrón se renovará de tres en tres años, en cuio tiempo se irán notando en la primera margen los q u e muriesen con una M , los que enviudaren con una V , los q u e se casaren con una C , y los q u e se huyeren sin esperanza de q u e vuelvan con una F , y con esto les costará muy poco el renovar cada tres años el Padrón, y darán á la Real Audiencia el Plan con toda fidelidad.

/ 33r / Y porque todos los años debemos dar también este Plan á N ues tro R everendísi mo P adre Comisario General de Indias, encargamos nos remitan todos los años por el mes de Septiembre, ú Octubre el numero de Matrimonios según la Iglesia, Viudos, Solteros, y Solteras Christ iano s de 9 años para arriba, y el de Niños, y Niñas Christ iano s de 9 años para abaxo(176). Y con el mismo orden, y división el número de Bárbaros, ó Gentiles: añadirán los socorros que huviese dado el Rey N ues tro S eñ or; y los adelantamientos espirituales, y temporales que huviese. Y si estuviésemos ausentes, remitirán este Plan al P adre Procurador, y los PP adres de Centa, Salinas, é Itau lo remitirán al Colegio, para que de todas partes vengan todos á nuestras manos.

Vean aquí, amados Padres míos, las cosas q u e deberán practicar en calidad de Conversores; y practicándolas todas, esperamos en el Señor, que serán, y se conservaran buenos Misioneros; dirigirán, y governarán bien las Misiones, é instruirán, y adelantarán á los Indios de su cargo. Por lo que exorto á todos VV uestras RR everencias en las entrañas de Jesu-Christo, las guarden, y practiquen con toda puntualidad; confiando en el Señor, que plantando, y regando, como es debido, el dará el incremento; y si por sus altos juicios no quisiese darlo, y los Indios se quedasen siempre rebeldes á la luz del Evangelio, Dios premiará su trabaxo como si los huviesen convertido á todos: pues no paga el jornal á los q u e trabaxan en su Viña porq u e la Viña dio mucho fruto, sino porq u e trabaxaron mucho en ella, sufriendo el peso del día, y del calor. Por esto el Apóstol S an Pablo no esperó reportar la corona de justicia porq u e convirtió más Almas q u e todos, sino porque trabaxo más que todos: esto alen- / 33v / tava al Apóstol; y lo mismo debe alentar á VV uestras RR everencias para conseguir la Corona de Gloria como premio de sus Apostólicos trabajos, sudores, afanes, fatigas en la propagación de la Santa Fe Cathólica. Y para que jamás se olviden de lo q u e deben ser, y de lo q u e deben practicar, mandamos q u e esta nuestra Carta se lea en todas las Misiones de nuestro cargo; y dexando un tanto de ella escrita de buena letra con todas sus citas en cada Reducción, se remitirá á los demás según el orden q u e señalamos; y últimam en te bolverá a n ues tro poder para que conste de su cumplimiento. Y todos los años en los meses de Enero, Mayo, y Septiembre deberán los PP adres Conversores leerla con atención, y cuidado. Así lo mandamos en el S eñ or.

Dada en la Misión de N ues tra S eñ ora de la Asunción del Piray en 9 de Marzo de 1796 a ño s.

Fr ayAntonio Comajuncosa.
Comisario y Prefecto de Misiones

Por mandado del Reverendo Padre Prefecto

Fray Félix Guaras
Pro-Secretario.

Nota . Aquí empezó a usar de Secretario, porq u e acabó de tener noticia cierta de que lo podía usar; y no puso su Sello porque todavía no estava hecho.

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86. Ex P. Visitat. Gil. sub.17 Jun. 1788; et. ex Stat. Gener. c. 2 De la oracion , n. 2.
87. Ex Decreto Ven. Discret., 28 Decemb.1789.
88. Ambros. epist. 82. ad Vercell .
89. Ex Stat. Gen. c.2. De la Discipl. n.1. et ex RR (everendos) PP adres Visitat. Gil. ubi supr . et Cobos. sub die 8 Julii ann.1791.
90. Ex iisd. Stat. num. 2.
91. S.Bernardus, tr. de vita solit . Cap 8
92. Stat. Gener. c. 4, Del ocio , num. 3, Reg . cap. 5.
93. Matt. 12,36.
94. Reg. c. 11.
95. Bull. 2. Innoc. n. 53 alias 89; vide lib. 3 Decretal. c.1. et 9. tit. 2. et 32 Dist. c. 16. et 17 cum Gloss.
96. Conc. Nicen. cap. 3. Ex R. P. Visit. Cobos, ubi supr.
97. Id. Cobos.
98. S. Bonav. de profectu Relig . lib. 1, c. 26.
99. S. Lau. Just. lib. de Obed . c.17.2.
100. Bull. 2. Innoc. n. 51 alias 87
101. Clem. VIII, 25. Jul. 1599 et Bull. 2. Innoc. n.51, alias 87.
102. Ex R. P. Visit. Cobos citat . et ex Clem.VIII. ibidem .
103. Ex R. P. Cobos citat . et ex Statut. Gener . c. 5. De los discursos . n°. 12 et 20.
104. Ex iisd. Stat. ibid . n. 11
105. Re g. c. 3.
106. Stat.Gener. c. 5. Del ir a cavallo , n. 1 et 2.
107. Hucusque Stat. Gener.
108. Brev. Pii VI. Sedula , 13 Martii 1792.
109. Innoc. XI Solicitudo , 20. Nov. 1679.
110. Decret. Discretor. 28. Dec. 1789.
111. Idem Innocent. Ibidem et R. P. Vissit. Cobos citat.
112. Con. Trid. sess. 25. c. 2 de Regular .
113. R. P. Visit. Cobos citat.
114. Clem. VIII Religiosæ Congregat . 19. Jun. ann. 1594.
115. Ibidem .
116. Stat. Gener. c. 3 De la Pecunia n. 4.
117. Ibid . n. 5.
118. ibidem n. 6 et 8.
119. Ibid . n. 7.
120. Innoc. XI. Solicitudo 20. Nov. 1679.
121. Pius VI. ubi supr.
122. Ibidem.
123. Stat. Gen. Indias. c. 5. n. 5 et Bull. 2. Innoc. n. 69, alias 105.
124.Ley 25 tit. 15. lib. 1. Recop. Indias ad quam se refert Schedula 10 Jul. ann 1773.
125. Ex. R. P. Visit. Gil. et ex Decret. ven. Discr. jam citat.
126. Ex P. P. Visit. Gil citat.
127. Ex R. P. Visit. Cobos citat.
128. Ex eod . P. Cobos.
129. Decr. Discret. supra citat.
130. Matt. 18,15.16 et 17.
131. Ex Decreto Ven. Discretor. de Tarixa, die et anno ut supr.
132. Ex RR. PP. Visitat. Gil. et Cobos cit.
133. Ex eod. P. Cobos.
134. Ex decret. Ven. Discret et ex RR. PP. Visitat. Gil. et Cobos sup.cit.
135. Ley 1 et 2, tit. 4, lib. 4, Recop. Ind .
136. Ibidem .
137. Hucusque Lex
138. Ex leg. 5. ejusdem tit. et Libri.
139. Ex leg. 21, tit. 1, lib. 6, R ecop. Ind.
140. Ex Decret. Ven. Discret. citat.
141. Ex leg. 7. 15. et 16 tit. 3. lib. 6. R. Ind .
142. Ex Conc. Limensi III, ann. 1583. Art. 4. c.8.
143. Ex leg. 21. 22. et 24. tit. 3, lib.6, Rec. Ind.
144. Ex leg. 36. tit. 1. lib. 6.
145. Lex 19, tit. 3, lib. 6, R. I.
146. Ley 7 tit. 5, lib. 6, R. Ind .; Con. Trid. ses. 24, c. 9, de Refor. Matrim.
147. Ley 5, tit. 1, lib. 6, R. Ind.
148. Ley 10, tit. 1, lib.6, R. Ind.
149. Ley. 4, tit. 3, lib. 6, R. Ind.
150. ibid . Ley 6.
151. Ex Decret. ven. Discret. citat.
152. Ex R. P. Visit. Gil, cit.
153. Ex eod. Gil; et Conc. Trid. sess. 24, c. 4, de Reform.
154. 1.Cor. 14,9 et 11.
155. Con. Trid. sess. 5, c. 2, de Reform.
156. S.Pius V, Exponi , 24 Mart. 1567.
157. Ex Stat. Gen. Indiar . c. 5. num. 34.
158. c. 12. 8. q. 1; vide Ben. XIV, Instr. 22, pag. 179.
159. Ex leg. 18, tit. 1, lib. 6, Rec. Indiar.
160. Ex R. P. Visitat. Gil cit.
161. Conc. Later. IV, sub Inn. III, cap. 21.
162. Conc. Trident. sess. 13, can. 9 et sess. 14, De Poenitentia .
163. Con. Lat. ibid .
164. Ex RR. PP. Visit. Gil., et Cobos citatis.
165. Misal. in ord. Ad faciend. aquam benedictam .
166. Pius P. VI. Sedula, 13 Mart. 1792.
167. Ritual. Rom. De benedict. mulier. post partum .
168. vide Bened. XIV, de Sinod.Dioc . lib. 6, c. 4 et lib. 13, cap. 21.
169. Sent. Comm. ap. Ligor. lib. 6, n. 991.
170. Ley 2. tit. 1, lib. 6, R. Ind.
171. Ley 7 ejusd. Tituli, et lib.
172. Ex Stat. Gen. cap. 3, De la Pec unia , numero 12
173. Ex Stat. Gen. cap. 3, De los Edificios , n. 1 et 6.
174. Ex iisd. cap. 4, Del cortar árboles , num. 1.
175. Ex. R. P. Visit. Cobos. citat.
176. Ex mandato Rmi. P. Turxillo, 26 Nov 1788, arguit. ex c. 5, n. 11 de los Estat. gen. para los Frayl. de las Indias .

 

 

 

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