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ENCYCLICAS O CARTAS CIRCULARES
DEL P. FRAYANTONIO COMAJUNCOSA (1794-1801)

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/ 53v / ENCYCLICA TERCIADECIMA

En que se da noticia á todos los PP adres Conversores, de la nominación, institución, y subdelegación hechas en el R everendo P adre Fr ay Pedro León de Santiago, para q u e sea Vice - Prefecto, y Presidente de las Misiones del cargo del Colegio de Tarija, las gobierne, y dirija, en el tiempo que estuviere ausente de ellas el Comisario Prefecto de Misiones como subdelegado suio, y del V enerable Discrit ori o.

Fr ay Antonio Comajuncosa &c.

Por quanto es preciso ausentarnos de estas Misiones al cumplimiento de la obligación q u e tenemos de evacuar los varios asuntos, que actualm en te ocurren; y es muy factible no poder regresar á ellas tan en breve como deseamos: y conociendo la suma necesidad q u e hay de que quede en las mismas algún Religioso de probidad, y experiencia, q u e por el tiempo de n ues tra ausencia las dirija, gobierne, y atienda con la misma atención, autoridad, y facultades, q u e tenemos para presidirlas, y velar sobre ellas, y sus PP adres Conversores, á fin de que en ningún asunto, ni ocurrencia se eche á menos n ues tra personal presencia: Por tanto, valiéndonos de la facultad, que nos compete, y de la q u e nos concede la primera Bula Inocenciana de n ues tro régimen, especialm en te, en su numero 5º que empieza, Insuper tibi permittimus ; nombramos, é instituimos al R everendo P adre Predicador Ap ostóli co, y Ex-Discreto de n ues tro Colegio Fr ay Pedro León de Santiago por nuestro Vice - Prefecto de Misiones, en cuya virtud podrá usar, y comunicar las veinte y siete facultades, que el Sumo Pontífice tiene concedidas á los Comisarios Prefectos de Misiones: y al mismo tiempo, y por el de n ues tra ausencia, le hemos subdelegado toda nuestra autoridad, superioridad, y facultades, / 54r / para que haga por sí todo lo que hiciéramos, si estuviésemos presentes, y á consecuencia de esto todos los años podrá Visitar las Misiones de n ues tro cargo, y vigilar en sus adelantamientos, mudando los religiosos de unos Pueblos á otros siempre q u e lo considere conveniente al bien, y utilidad de las mismas Misiones; y tiene igual autoridad respeto de los Religiosos, que sirven las tales Misiones, para poderlos corregir, conminar, ó recoger á los claustros; quando olvidados de su profesión no cumpliesen con su Ministerio, ó con su mal exemplo pervirtiesen á los Indios; bien que esta separación, y remisión no la hará sin acuerdo del R everendo P adre Guardián de n ues tro Colegio, salvo en algún caso grave, y urgente, que exigiese esta providencia: todas las quales cosas le subdelegamos conforme á las Constituciones Apostólicas de Inocencio Undécimo.

Y porque sobre esta gran facultad, superioridad, y autoridad, que por lo tocante á n ues tro Oficio está libre de toda duda, podría excitarse alguna dificultad en orden á n ues tro Vice-Prefecto, y Subdelegado para todo lo arriba dicho, deseosos de evitar todo genero de disputas, q u e ciertam en te causarían graves atrasos á los fines q u e en dicha nominación, institución, y subdelegación nos hemos propuesto; hemos suplicado al R everendo P adre Guardián, y V enerabl e Discretorio de n ues tro Colegio se dignasen aprobar, y confirmar dicha n ues tra nominación, institución, y subdelegación otorgando en quanto es de su parte, al mencionado P adre Fr ay Pedro León de Santiago toda su autoridad, y facultades necesarias, ó útiles á los fines arriba expresados; lo q u e se sirvieron hacer con tanta liberalidad, y abundancia, que para la mayor seguridad, y firmeza le han remitido sus / 54v / Letras Patentes fechas en 8 de Febrero del presente año de '99, que hemos visto, y él conserva en su poder; en las quales lo instituyen, y nombran Presidente de todas las Misiones pertenecientes á dicho Colegio, para q u e en todas, y en cada una de ellas, y sus Individuos pueda exercer, y exerza las mismas facultades de aquel Discretorio, si se hallase presente visitándolas, si fuese necesario, examinar la conducta de sus Conversores, amonestarlos, y corregirlos, si los hallase defectuosos y mandan por Santa Obediencia en Virtud del Espíritu Santo á todos, y á cada uno de los PP adres Misioneros, existentes actualm en te en los Pueblos de Misiones, y q u e en lo sucesivo existieren, reconozcan, y obedezcan al mencionado P adre Santiago por su legitimo, é inmediato Prelado, en todo el tiempo de nuestra ausencia concediéndole igualm en te facultad, por lo q u e á ellos toca, para q u e en dicha n ues tra ausencia pueda presentarse ante qualquier tribunal Eclesiástico, ó Secular, quanto convenga al buen gobierno de las Misiones, y Misioneros; y encargándole que aplique todos los medios, q u e la prudencia le dictare; á fin de que se propague, por medio de los PP adres Conversores, n ues tra Santa Fe Cathólica, se cumplan las piadosas intenciones de n ues tro Cathólico Monarca, y q u e entre ellos se conserve la paz, unión, y buen exemplo tan necesario para el establecimiento de n ues tra Santa Religión; como todo consta expresam en te en las referidas Letras Patentes, de que doy Noticia á VV uestras RR everencias para q u e constándoles que en dicho R everendo P adre Santiago residen todas las facultades, superioridad, y autoridad, q u e son propias de nuestro Oficio, y del V enerable Discretorio, las que igualm en te corroboramos, y confirmamos, en quanto á nos toca, le presten toda su- / 55r / jeción, y obediencia en todo el tiempo de n ues tra Ausencia, y lo reconozcan por su Vice-Prefecto, Presidente, y Subdelegado nuestro, y de dicho V enerabl e Discretorio.

A más de esto, haviéndonos N uestro SS umo P ontífice Pío VI concedido la facultad de subdelegar á otro religioso Misionero la de administrar el Sacramento de la Confirmación, con las condiciones, que expresa en su Breve, Sedula Romani Pontificis providentia , de 13 de Marzo de 1792, hemos tenido por bien subdelegar esta facultad, como efectivam en te la subdelegamos al mencionado P adre Vice-Prefecto, con lo qual, y todo lo arriba expresado tendrán en él quanto tendrían, si nos hallásemos personalmente presentes.

Y mandamos, que estas n ues tras Letras, firmadas de n ues tra mano, y nombre, selladas con el Sello mayor de n ues tro Oficio, y refrendadas de n ues tro Secretario; se lean en todas las Misiones de n ues tro cargo, y quede en cada una de ellas una copia fiel, para lo qual solo les damos dos días de tiempo, y de haverlo hecho así darán testimonio los PP adres Conversores, remitiendo sin tardanza este Original á n ues tras Manos, por el orden de la margen, para que nos conste, y hagamos constar al V enerable Discretorio, de su execución y obedecimiento.

Dadas en esta Misión de S an Rafael Arcángel de Marzavi en el día quince de Abril de mil setecientos noventa, y nueve a ño s. (195)

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M andado del M uy R everendo P adre Pref ect o

Fr ay Ign aci o Tubau
Secret ari o.

195. Aquí debia seguirse la Encyclica XV Infra .


/ 55v / ENCYCLICA. QUARTADECIMA (196)

Dirigida á todos los PP adres Conversores, á quienes se previene la moderación, q u e deben guardar en el castigo de los Indios, á cuyo efecto se les da noticia de la R ea l Provisión expedida á este intento, cuyo Auto se inserta.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observ anci a de N uestro P adre S an Francisco, Pred icado r Gen era l Ap ostóli co, Comisario y Prefecto de las Misiones del cargo del Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de la Villa de Tarija: á los RR everendos PP adres Conver sore s de las mencionadas Misiones salud, y paz en nuestro Señor Jesu-Christo.

Por quanto hemos recibido una R ea l Provisión de la R ea l Audiencia de la Plata, cuyo Auto proveído en 6 de Agosto inmediato es como sigue: Vistos con lo expuesto por el S or Fiscal: sacándose testimonio de este Expediente, remítase con R ea l Provisión de ruego, y encargo al Comisario Prefecto de Misiones de la Cordillera, para q u e impuesto de su mérito prevenga á los Religiosos Conversores se abstengan de corregir á los Indios con la aspereza, y aparatos que se notan, y procuren tratarlos, é instruirlos con la lenidad propia de su Instituto, y según encargan las Leyes. Y el S or Fiscal Protector con otro testimonio de sola esta Providencia conteste al R everen do Obispo de Santa Cruz. Quatro Rúbricas. Y siendo la aspereza, y aparatos, que en dicho Expediente se notan, los azotes públicos, y excesivos, el tuzar, pelar, ó cortar los cabellos ya á tixera, ya á navaja, el pasearlos por el Pue- / 56r / blo cubierta la cabeza con crin de caballo, u otra ridícula invención, y afrenta, y á son de caxa, y desterrarlos del Lugar con acompañamientos de la Justicia: Por tanto, y en cumplimiento de lo que S u A utoridad nos manda, expedimos esta nuestra Circular firmada de n ues tra mano, y nombre, sellada con el Sello mayor de n ues tro Oficio, y refrendada de n ues tro Secretario; por la qual encargamos, ordenamos, y mandamos á todos, y á cada uno de VV uestras RR everencias , que actualmente existen, y á los q u e en lo sucesivo existieren en alguna de dichas Misiones, se abstengan de corregir á los Indios de su cargo con los mencionados castigos, ni otros de semejante gravedad; y procuren instruirlos, y tratarlos como ordena, y manda S u A utoridad , sin la menor discrepancia, hasta tanto q u e el mismo Regio Tribunal, ó el Ex celentísim o S eñ or Virrey del Distrito, á quienes por n ues tra parte y de todo el Discretorio de este Colegio se ha hecho la correspondiente presentación, y suplica con relación á la misma materia, se digne proveer lo q u e juzgare más conveniente para la más justa, y acertada corrección de estos Nat urale s.

Y sin embargo de que no somos, ni intentamos ser interpretes de esta Superior decisión, nos consideramos obligados á manifestar á VV uestras RR everencias lo que en este particular sentimos, para obviar los perniciosos extremos de q u e podrían seguirse notables atrasos en la educación, y crianza de dichos Indios; pues así como la aspereza, y aparatos que van expresados se hallan justam en te declarados por excesivos, é impropios de nuestro Instituto, la total condescendencia, é impunidad de los repetidos delitos q u e se cometen, declinarían á una impía piedad muy agena del Oficio, y obligaciones de Padres q u e debemos exercitar con ellos. / 56v / Quitense (e) n (h) orabuena los castigos extremosos, y desnúdense VV uestras RR everencias de aquel rigor, y severidad, que es propia de los Juezes, y Ministros de Justicia: absténganse de las clamorosas voces, y de otras violentas demostraciones repugnantes á la modestia, y circunspección debidas al Estado Religioso q u e profesamos: y procuren no exasperar los ánimos demasiadamente versátiles de los q u e tienen baxo su educación, ni provocarles á una ira excesiva(197) ; antes bien, si alguno tuviera la desgracia de caher en algún delito, vosotros, que sois espirituales, instruid á ese infeliz en el espíritu de lenidad, y mansedumbre, poniendo cada uno la consideración en su propia flaqueza, y temiendo ser igualm en te tentado, y vencido, como dice el Apóstol de las Gentes(198).

Pero no quieran ser en sus correcciones tan blandos, y suaves, como el Sacerdote Heli, cuya lenidad, y mansedumbre lexos de corregir á sus hijos, dieron estos motivo á su desprecio(199); y por faltarle aquel rigor que requerían sus públicos, y enormísimos excesos, no quiso Dios calificar sus amonestaciones con el nombre de corrección, sino de una culpable omisión, q u e su brazo poderoso castigó con los más severos rigores de su Justicia. Es pues necesario, que VV uestras RR everencias usen sus correcciones de una misericordia, q u e justa, y severamente consuele, y de una temperada crueldad(200), que piam en te castigue deben como buenos, y compasivos Samaritanos curar á esos medio vivos, y monstruosamente llagados Indios; aplicándoles en un mismo tiempo el vino de la acrimonia, que los libre de la corrupción, y el aceite de la suavidad, / 57r / que con dulce atractivo los conduzca á la mejor salud(201): y como Sacerdotes del Altísimo conservan en sus pechos aquellas sagradas Tablas de la Ley, q u e en otro tiempo se conservavan en el Arca del tabernáculo(202), y á su verdadera inteligencia acompaña el zelo de su rigurosa observancia, acuérdense que con aquella Ley santa no solam en te estava la vara para el castigo, sino también el manná p ar a el sustento; es pues muy debido q u e el rigor de la pena se modere siempre con la suavidad de algún grato beneficio, en una palabra, deben mezclar la lenidad con la severidad, y hacer de una y otra un saludable temperamento (como enseña S an Gregorio)(203); para que ni se exasperen los culpados con la demasiada aspereza, ni se relaxen más con la sobrada benignidad.

A consecuencia de todo lo dicho, y supuesto que han de corregir á los Indios, no como Juezes severos, sino como Padres benignos, siempre q u e hubieren de castigar algún delito usarán de la posible moderación(204), procurando que el primer móvil de esta corrección sea la caridad, y no el furor, y el fin principal la enmienda, y salvación del delincuente, y no su destrucción, y la venganza(205): y á las Mugeres se les castigara siempre en la Escuela de las Niñas con aquella modestia, moderación, y recato que pide su sexo: pues siendo necesario á la buena crianza de los de poco entendimiento usar frecuentem en te del azote (como amonesta la Divina Escritura)(206) para comprimir las desordenadas pasiones de los que se sugetan á ellas; dese al menos á conocer que el paternal amor es el q u e dirige, y regula el castigo.

/ 57v / Practicándolo VV uestras RR everencias de este modo, se evitaran nuevas querellas, y disgustos, y esperamos mayores adelantamientos en la christiana educación de los que están á nuestro cargo. Y para que estas nuestras Letras, y lo contenido en ellas lleguen á noticia de todos, y no se olvide la obligación que nos incumbe de obedecer las disposiciones, y mandatos de los Superiores Tribunales, pasaran, se leerán, y quedaran copiados en cada una de las sobredichas Misiones, por el orden de la margen, de cuio cumplimiento darán fe sus PP adres Conversores.

Dadas en este nuestro Colegio de Tarija en diez de Septiembre de mil setecientos noventa y nueve a ño s.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M anda do del M uy R everendo P adre Comi sari o Pref ect o

Fr ay José Blanco
Pro-Secretario.

Nota , que en la puntuación del Auto correspondían las palabras [y en especial á Fray Benvenuto Vidal] las que, aunq u e se tuvo por conveniente omitirlas en esta Circular, se expresaron en el Auto entero, q u e con la debida exhortación se remitió á d ic ho Padre con esta fecha.

196. Esta debia ser la XV.
197. Ephes. 6,4.
198. Galat. 6,1.
199. 1. Reg. cap. 2 et 3.
200. S. Greg. relat. in c. 9, Dist. 45.
201. S. Luc.10, á v. 30 ad 34.
202. Hebr. 9,4.
203. S.Gregor. ubi supr .
204. vide Clem.VIII. apud Morelli Ord. 200, pag. 342.
205. S. Gregor. relat. in c. 11. 12. q.2.
206. Prov. 23,13; Eccli. 30,1 et alibi.



/ 58r / ENCYCLICA QUINTADECIMA , (207)

Dirigida á los PP adres Conversores de las diez y ocho Misiones de la Cordillera al concluir su Visita, en que se reforman algunos abusos.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observ anci a de N uestro P adre S an Francisco, Pred icado r Ap ostóli co, Comis ari o y Prefecto de las Misiones del cargo del Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de la Villa de Tarija: Á los PP adres Conversores de las Misiones de toda esta Cordillera salud, y paz en N uestr o S eñ or Jesu-Christo.

Por quanto hemos concluido la Visita de estas diez y ocho Misiones de n ues tro cargo, y nos es preciso cerrarla con las correcciones, y correspondientes amonestaciones, antes de pasar á las tres restantes, cuya distancia podría retardar demasiado el cumplimiento de esta n ues tra Obligación: por tanto remitimos á VV uestras RR everencias esta n ues tra Circular, en la qual, después de haver manifestado el interior gozo, que hemos tenido de ver los copiosos frutos, q u e sus incesantes trabajos ha producido, daremos los avisos; y providencias, que necesitan algunos defectos, que en el curso de n ues tra Visita hemos observado.

Es por demás hacer mención que unas obras, que están patentes á todos lo que transitan por estos desiertos. Bástanos decir, que al ver conservadas, y aumentadas las Haciendas, é industria; refeccionadas, y aseadas las casas de su habitación, levantadas de nuevo, ó perfeccionadas las Capillas, proveydas las Sacristías de nuevos Ornamentos, y vasos sagrados, congregados, y bien instruidos en el rezo, y canto los Niños, y Niñas de Escuela, dirigidos, y conservados los / 58v / Pueblos en paz y buena armonía; y deseosos los Infieles vecinos de agregarse á las Reducciones, de todo lo que esperan de mayores progresos en la fe, y enseñanza así christiana, como política, y con todo lo que forma el objeto de nuestras fatigas; hemos concebido tanto gozo, y alegría, q u e no tenemos reparo de decir á VV uestras RR everencias lo que dixo el Apóstol S an Pablo á los Fieles de Corinto: Mucha es, hermanos míos, la confianza que nos dais; y mucha la gloria, q u e con vuestras obras nos prometéis; por cuyo motivo nos hallamos enteramente llenos de consolación, y es sobreabundante el gozo, que tenemos en todas las tribulaciones. Por todo ello damos á VV uestras RR everencias las gracias, y esperamos dárselas más copiosas, quando hayan corregido enteramente los pocos defectos que en algunos hemos observado.

Es cierto que el objeto principal de n ues tro Ministerio es el bien, aprovechamiento, y salvación de las Almas, que están á n ues tro cargo. Por cuyo motivo, si un P adre Conversor, pusiese toda su aplicación en las cosas temporales, y mirase con indiferencia la enseñanza de los Indios, y cuidar de las Escuelas, que son el campo florido, de que esperamos los mejores; y más sazonados frutos, faltaría ciertam en te á su principal obligación, y pondría una negra mancha en el mérito de sus grandes, y loables trabajos. Por lo que exortamos á V uestras RR everencias tengan un sumo cuydado de conservar, y adelantar las Escuelas, y de instruir á chicos, y grandes en las verdades eternas, y obligaciones cristianas; enseñándoles frecuentem en te con palabras, y exemplos, con lo qual serán grandes en el Reyno de los Cielos, según la promesa de nuestro Salvador. Pero no queremos decir con esto, que hayan de tener encerrados á los Niños, ó / 59r / Niñas en las Escuelas, ni de día, ni de noche, ni que todo el día hayan de estar aplicados en sus tareas; pues sobre ser esto cosa extravagante, irregular, y violenta, las malas consecuencias que podría tener esta práctica nos obligan á prohibirlo; sino q u e solamente exortamos á que el sumo cuydado que han de poner ha de ser de congregarlos á todos á horas competentes, de enseñarles á rezar en ambos idiomas, de instruirles en el canto, y ayudar Misa, y de ocuparlos en cosas útiles á si, y á la Misión.

A más de esto, siendo de nuestra obligación el q u e las Capillas estén bien aseadas, y limpias, y que en las cosas Divinas se guarden las Leyes, que prescriben las sagradas Rúbricas del Misal, y Ritual Romano; es preciso advertir, que en el Altar donde se celebra el Santo, y tremendo Sacrificio, debe haver tres manteles, ó uno largo y otro doblado, que tengan aquella bendición que les corresponde, como manda la Rúbrica: de lo que se infiere q u e ni el forro del Ara, ni el paño de la Palia, ni un pedazo de papel, ni un retazo de vayeta azul, ni el segundo corporal pueden suplir por mantel, porque ni son en la realidad manteles, ni toallas, ni tienen bendición alguna, ó tienen la q u e no les corresponde. Más porq u e alguna Misión podría ser tan pobre que no tuviese los suficientes manteles de lino, supuesto que la Rúbrica no expresa q u e lo hayan de ser, permitimos que el segundo, y tercer mantel puedan ser de tucuyo, ó algodón, hasta, que puedan haverse de lino, como más decentes; pero deberán ser limpios, aseados, y benditos.

Del mismo modo, mandando las Rúbricas, que el Sacerdote antes de preparar el Cáliz, y después de haver re- / 59v / gistrado el Misal, como también después de haverse administrado el Sacramento del Bautismo, y según los Rubriquistas también después de haver celebrado, y administrado la Sagrada Comunión, se lave las manos; es consiguiente, que en la Sacristía haya de haver para ello una tinaja, y plato, ó vasija limpia, y un Paño de manos destinado para este solo servicio, y que no es suficiente el haverse antes lavado en Casa; pues no pocas vezes sucede, que en el intervalo, que media, se tocan, y manejan otras cosas profanas, y en una palabra siempre es faltar á la Rúbrica; por cuyo motivo queremos, q u e en todas las Sacristías haya dicha tinaja de agua, Plato, y Paño de manos. Y á más de esto encargamos, q u e la Pila para el agua bendita sea, no rota, sucia, y parecida á uno de aquellos vasos q u e sirven para la inmundicia, sino entera, limpia, aseada, y como corresponde á un Vaso q u e contiene aquella agua Santa, q u e sirve para la santificación, y protección de nuestras Almas.

Si se tuviese bien presente todo lo q u e ordenamos, prevenimos, y exortamos en n ues tra Circular de 9 de Marzo de 1796 nos excusaríamos el trabajo de amonestar á los PP adres Conver sore s Mayores q u e tratasen como á Hermanos, y no como á Criados á los Menores, socorriéndolos en todo lo necesario, ayudándolos en todo lo posible, y conservando con ellos tal paz, y armonía q u e se sugetasen algunas vezes á sus dictámenes, y no les impidiesen obrar aquellas cosas q u e ciertam en te serían en utilidad, y adelantam ien to de la Misión, y sus individuos, como también de prevenir á los Menores, que no es de su inspección gobernar, y disponer á su arbitrio las cosas, que pertenecer al régimen del Pueblo, Estancias, y sus pertenen- / 60r / cias, que la pretensión de igualdad, é independencia en estas, y semejantes materias sería fomento de irremediables desordenes; y que quando conociesen que sus avisos son insuficientes para atajar lo q u e los Mayores cometiesen, diesen parte al Superior de las Misiones. También nos excusarían de hacerles memoria, q u e ningún Religioso puede lícitam en te vender á otro las cosas de su uso sin licencia de su Superior, ni andar enteram en te calzado sin expresarle la causa, ó motivos que hay para ello, pues siendo estos preceptos graves, y pidiendo su dispensa una causa grave, es preciso q u e el dispensante tenga conocimiento de ella, a lo menos quando fácilm en te se le puede declarar, siendo lo contrario expresam en te contra la Regla, y n ues tra intención en las facultades, q u e les tenemos concedidas. Igualmente nos excusarían el trabajo de darles otra vez las instrucciones para poner en buen orden, y debido método las Partidas de los Libros de Baut ismo s, Matrim onio s, Entierros, y de Cuentas con todos sus Ramos, como con no poco gusto nuestro lo hemos visto practicado por los más de los PP adres Conver sore s que hacen grande aprecio de obedecer las ordenes de sus Superiores. Pero como repetir aquí lo que ya en dicha Circular esta bien especificado, sería cosa ociosa, nos contentamos con pedirles, y suplicarles por las entrañas de Jesu-Christo, que la lean con mucha reflexión los tiempos q u e allí se previene, y cumplan exactam en te todo su contenido, para no agravar sus conciencias, y la n ues tra, que ciertamente nos remuerde algunas vezes, particularmente quando por n ues tra pusilanimidad no nos atrevemos á reprehender las transgresiones q u e estamos viendo, y no nos es licito disimular. Quiera el Señor recibir para n ues tro descargo estos saludables avisos q u e doy á VV uestras RR everencias por escrito, ha- / 60v / viéndolos podido dar de palabra, tal vez con mayor fruto del que ahora esperamos. Pero siendo muy pocos los q u e se hallan comprehendidos en ellos, confiamos en el Señor, que con el exemplo de los demás se corregirán y mejoraran en todos sus deberes.

Finalm en te encargamos á VV uestras RR everencias que por el mes de Septiembre remitan infaliblem en te á n ues tro Vice - Prefecto los Estados abreviados de sus respectivas Misiones en la forma últimam en te prevenida, declarando en una cuartilla, ó media cuartilla de papel, y en once líneas el numero de Christ iano s de 9 años arriba; el de Christianos de 9 años abaxo: el de Gentiles mayores de 9 años: el de Gentiles menores de 9 años: el de Matrimonios según la Iglesia: el del total de Almas: el de Ganado Vacuno: el del Caballar junto con Yeguas: el de Mular: el del ovejuno: y el del cabrio, con el título de la Reducción y firma del P adre Conversor Mayor.

Y estas n ues tras Letras firmadas de n ues tra mano, y nombre, selladas con el sello mayor de n ues tro Oficio, y refrendadas de n ues tro Secretario, luego de haverse leído, y copiado en el Libro de Patentes circulará de Misión en Misión por el orden de la margen, atestiguando sus respectivos PP adres Convers ore s su recibo, y cumplimiento; y de la última se nos remitirá por el correo á n ues tro Colegio de Tarija.

Dadas en esta Misión de N uestro P adre S an Francisco de Azero en diez y seis de Mayo de mil setecientos noventa y nueve a ño s.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M anda do del M uy R everendo P adre Comis ari o y Prefecto de Misiones

Fr ay Ant oni o Perez
Pro-Secret ari o.

 

207. Esta debía ser la XIV.
208. 2. Corinth. 7,4.
209. Matth. 5,19.
210. Rubr. General . Tit. XX.
211. Rubr. Ritus serv . Tit I, n. 1.
212. Ritual. Rom. De Sacram. Bautis.
213. Encyclica Tercera.


/ 61r / ENCICLICA DIEZISEIS

Dirigida á todos los PP adres Conversores, á quienes se buelve á prevenir la lenidad en el Castigo de los Indios, por otro encargo de la R ea l Audiencia, y se mandan observar siete Puntos.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Reg ula r Observ anci a de N uestr o P adre S an Franc isc o, Pred icado r Ap ostóli co, Comis ari o y Pref ect o de Misiones del Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de la Villa de Tarija: á los RR everendos PP adres Conversores de las Misiones á su cargo salud, y paz en N ues tro S eñ or Jesu-Christo.

Por quanto con la ocasión de la sublevación, y estragos, que sucedieron en el mes de Noviembre del año inmediato en las Misiones desde el Parapiti hasta Tapuita, y de las diligencias hechas por el S eñ or Comandante Juez R ea l Subdelegado D o n Antonio Seoane de los Santos para averiguar el motivo de aquella rebelión, y presentadas al Tribunal de la R ea l Audiencia del Distrito; nos remitió S u A utoridad por medio del Escrivano de Cámara el Testimonio de la Declaración, q u e d ic ho S eñ or Juez Subd elegad o recibió en el Real de Zaypurú, junto con el Auto, que proveyó en quince de Marzo del año q u e rige, el qual es el tenor siguiente: Vistos, con lo expuesto por el S or Oidor, q u e hace de Fiscal y por lo que resulta de la Declaración, y ratificación del Indio Infiel Chiquiray, que corre á foxas trece, sacándose testimonio, se remita por el Escribano de Cámara actuario al Comisario Prefecto de Misiones de la Cordillera, para que en vista de su contenido prevenga con el mayor zelo á los Relig ioso s Conversores procuren portarse, nunca más bien que en las actuales circunstancias, con la lenidad, y prudencia correspondiente á su Instituto, y según ya se les previno por el año próximo / 61v / anterior, con motivo de la quexa q u e dio María Tambora, y sus hijos, Indios de la Reducción de Cabezas, informando á cerca de la conducta, situación, y paradero de estos, con lo demás que tuviese por conveniente en orden á estas ocurrencias : sobre cuya Providencia dimos á S u A utoridad una plena satisfacción, y noticia en orden á la conducta de los q u e entonces se querellaron, presentando igualm en te las necesarias defensas en quanto á los castigos, q u e en aquella ocasión, y ahora se acusaron ante aquel Tribunal (que animado del espíritu suave, y compasivo de N uestr o Cathólico Monarca, mira siempre con conmiseración la condición miserable de los Indios, particularmente de los que residen en las Reducciones), á fin de evadir la calumnia, que se hizo pública, de que los PP adres Misioneros con sus rigorosos castigos fueron la causa de esta sublevación; y prometiendo cumplir para con los Religiosos Conversores lo q u e S u A utoridad nos encarga. Por tanto amonestamos, encargamos, y con toda la fuerza de n ues tra autoridad mandamos á VV uestras RR everencias q u e en qualquiera acontecimiento se porten con los Indios que están á su cargo con aquella lenidad, y prudencia, que corresponde á nuestro Apostólico Instituto, y que ya les encargamos en n ues tra última Circular de diez de Septiembre del año próximo anterior, con una explicación tan clara, y tan ajustada á lo q u e nos enseñan las Divinas Escrituras, y S an tos Padres, que si se huviese observado, como allí prevenimos, ciertamente se hubiera cerrado la puerta á estas nuevas quexas, y nos hubieran libertado de los trabajo, q u e sostuvimos para rebatir las calumnias, q u e esparcidas por todas partes con no poco descrédito nuestro, se han querido fundar, aunq u e sin motivo suficiente, en algunos hechos verdaderos que no podemos aprobar, ni tolerar.

/ 62r / Les parecerá á algunos, que las prevenciones, q u e tenemos hechas en nuestras Circulares, son unos puros avisos de mera ceremonia, ó unos partos ridículos, é inmaduros de n ues tro capricho, á quienes deben preferirse sus propias ideas, como más bien fundadas en la experiencia, que dicen han adquirido el modo, con q u e deben ser tratados los Indios. Con esta temeraria presunción, estarán tal vez persuadidos, que más vale ser temidos, que amados, y presumirán sacar más fruto con el uso del rigorismo, que con la práctica de la caridad Christiana. De aquí nacerá quizas el que anden muchas vezes con las armas sagradas manos, y amenazen con ellas, contra la prohibición de los Sagrados Cánones, quienes intiman excomunión á los Clérigos q u e las llevaren, y contra las Leyes del Cathólico Monarca, que privan á los tales del privilegio del fuero(214) . De aquí el mandarles siempre con imperio, el tratarles mal de palabra, y aun el castigarles con sus propias manos como á viles Esclavos, contra la prohibición del Apóstol S an Pablo, quien nos exorta, y manda q u e corrigamos á los delincuentes, no con el azote, ni con el palo, sino arguyendo, é increpando con toda paciencia(215): y contra las más severas Leyes de n ues tra Seráfica Orden, que ponen entre los casos reservados la injección de manos violentas(216). De aquí por último el practicar un modo de conquistar, instruir, y governar á sus Indios, que ni Jesu-Christo lo enseño, ni los Santos Apóstoles lo practicaron, ni los S an tos Padres, y Concilios lo han aprobado jamás, más antes lo han reprobado, y prohibido positivamente.

Con efecto el tercer Concilio Limense celebrado el año 1583(217) manda seriamente á los Párrocos, y demás Ministros Eclesiásticos, q u e acordándose q u e no son castigadores, / 62v / sino Pastores, fomenten, y lleven á los Indios, como á Hijos suios, en el seno de la Christiana caridad: y añade q u e si alguno, ó hiriendo, ó maldiciendo, ó de cualquier otro modo dañare, á alguno de los Indios, los Obispos, y Visitadores lo inquieran, y castiguen muy severam en te(218); porque es ciertam en te cosa torpísima, que los Ministros de Dios se conviertan en Soldados armados del Siglo. Este mismo rigor se halla prescrito en los Sagrados Cañones, los quales mandan, q u e el Obispo, ó Presbítero, ó Diacono que castigare, ó hiriere á los fieles delincuentes, ó á los Infieles q u e obrasen mal, queriendo con esto ser temido, fuese privado de su Oficio(219); porq u e jamás el Señor nos enseñó tal cosa; antes al contrario quando se veía herido, maldecido, y atormentado, jamás hirió, ni maldixo, ni amenazó á nadie, sino que lo llevó todo con gran paciencia(220).

De lo que pueden VV uestras RR everencias inferir, quan fuera de razón obran aquellos Religiosos, q u e para hacerse temer andan frecuentem en te con el sable, fusil, ú otras armas en sus manos, que para hacerse respetar levantan continuam en te la voz á sus Indios con imperio, orgullo, y amenazas; y que para desahogar su cólera, y añadir más cebo al malignante fuego de su zelo indiscreto, no contentos de animar al q u e executa algún castigo, talvez cogen ellos mismos el azote para executarlo.

Pero ¿qué pretenderán estos amadores del rigorismo? ¿Querrán tal vez atraher á los Bárbaros á la Fe, y Religión Christiana con gritos, con amenazas, y con azotes? ¿O querrán valerse de este rigor para mejor radicarlos, y conservarlos en la fe, que ya recibieron? De cualquiera manera q u e sea, es bien raro, y extravagante su / 63r / modo de pensar; porque esta predicación, dice S an Gregorio, es una predicación nueva, é inaudita(221): y este miedo, este terror, y este rigorismo, dice S an Isidoro, no solo no atrahe á la Fe, sino que aparta de ella, ni es medio para conservarla, sino para perderla, como q u e la fe con el temor no puede subsistir por mucho tiempo(222); porq u e este miedo, y terror naturalmente engendra odio, irrita el animo, y hace romper todo, para libertarse de su opresión, y violencia. No dexamos de conocer, que á vezes es necesaria la corrección, la severidad, y el castigo: pero como se ha de aplicar todo esto, ya lo diximos en la Circular anterior, y observando fielm en te lo que allí prevenimos, tenemos la confianza de que se logrará lo que deseamos.

Y por lo que ahora toca, ratificándonos en lo que en ella diximos, y teniendo presentes las prohibiciones hechas por las Leyes Canónicas, Reales, y Regulares, ordenamos, y mandamos los puntos siguientes. Primeram en te: que ningún Religioso por ningún motivo, y baxo de ningún pretexto castigue por sí mismo, ó por su propia mano á Indio alguno, ni con azote, ni con otra cosa alguna; y solam en te á los muchachos pequeños de la Escuela, ó de su servicio permitimos que haviendo motivo, les pueda dar por sí mismo tres, ó quatro azotes con caridad. Lo 2º que nunca se permita á la Justicia que ni de noche, ni de día castigue á alguno, sin expresa orden del P adre Conversor principal, el qual de ordenar el castigo, deberá averiguar bien la causa cierta del hecho, y no creer de fácil las acusaciones de los Indios, aunque sean Alcaldes. Lo 3º que nunca se castiguen públicam en te los pecados ocultos, ó que solam en te los supiere la Justicia, y quando / 63v / los delitos fuesen tan públicos, y escandalosos q u e mereciesen algún castigo público, solam en te se podrá executar en el caso que reprehendido, y reconvenido el delincuente por tres distintas vezes, no quisiese enmendarse. Lo 4º que quando alguna vez se executase algún castigo, ningún Religioso se atreva á animar con gritos al executor, antes deberá acudir con palabras suaves, haciendo q u e se le mitigue algo de la pena, q u e tenía ordenada según su delito. Lo 5º que por ningún motivo, ni pretexto manden los PP adres Conversores, prender, ni encarcelar, ni castigar á algún Bárbaro de la Infidelidad; y quando alguno de ellos cometiere algún hurto o hiciere algún daño, ú otro delito en alguna Misión, los PP adres Conversores respectivamente pedirán de Oficio al Comandante del Fuerte, ó á otro Juez territorial, que remedie aquel exceso, y de sus resultas darán parte al Superior de las Misiones. Lo 6º que por ningún delito se corta el cabello á alguna Muger sin el pleno consentimiento de toda la Justicia, ni se castigue públicam en te con azotes á alguna de ellas; pues es conveniente, que estos, y otros castigos se les apliquen en la Escuela de las Muchachas, por medio de la Maestra, ú otra Muger á discrecion del P adre Conversor. Lo 7º Que ningún Religioso por ningún motivo ande con Espada, Sable, Escopeta, ú otra arma en mano entre los Indios, ni para ordenarlos en fila, ni para amedrentarlos, ni para juntarlos, ni por otro pretexto alguno; y aun quando vaya de camino, por los casos q u e podrían ocurrir, jamás cargará el Religioso dichas armas, sino el Criado, ó Secular, q u e lo acompañare: advirtiendo que aun para cazar se les está prohibido el uso de armas de fuego por los Sagr ado s Cánones(223).

/ 64r / Y para que en ningún tiempo se alegue ignorancia, se copiaran en el Libro de Patentes á lo menos estos Puntos, que aquí ordenamos, y mandamos observar, hasta que la R ea l Audiencia, ú otro Superior Tribunal ordene otra cosa. Y estas nuestras Letras firmadas de nuestra mano, y nombre, selladas con el sello mayor de n ues tro Oficio, y refrendadas de n ues tro Secretario, pasarán, y se leerán en todas las Misiones de n ues tro cargo, por orden de la margen, y firmadas en la misma por los respectivos PP adres Conversores bolverán á n ues tra presencia.

Dadas en la Misión de la S antísi ma Trinidad de Abapó en nueve de Agosto de mil y ochocientos a ño s.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

 

Lugar del sello

P or M andado de su P aernidad M uy R everenda

Fr ay José Blanco
Secret ari o.

214. c. 1 De vit. et. honest. C leric . in 6 et c. Clerici . eod. Tit. Ley 49 tit. 6, Partida 1.
215. 1 Timoth. 3,3; Tit. 1,7. et 2. Timoth. 4,2; ex Distinct. 45, c. 7.
216. Stat. Gener. c. 6, tit. de los Casos reservados , caso 7.
217. Conc. Lim. 3 Act. 3, c. 3.
218. vide etiam . Selvag. Antiq. Chri st. Instit . Lib. 1, part. 2, cap. 10, parr. 10, n. 44, pag. 283.
219. 7 Dist. 45, c. Episcopu.
220. 1 Petri 2,23.
221. S. Greg. relat. in c. Quid aut 1. Dist. 45.
222. S. Isid. in norma vivendi , cap. 12.
223. Clement. 8. tit.10 de Stat. Monach. c. 1, parr. Porro . Vide Bened. XIV, De Syn. Dioeces , lib. 11, c. 10.á n. 8 ad 9.


/ 64v / ENCYCLICA DIEZ Y SIETE

Dirigida á todos los PP adres Conversores; para que cada uno de ellos aplique mensualm en te otras seis Misas más por el espacio de quatro Meses para el descargo de n ues tro Colegio; y se les exorta la memoria de la Muerte, y q u e encomienden á Dios á los Difuntos.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observancia de N uestr o P adre S an Francisco, Pred icado r Apost óli co, Comis ari o, y Prefecto de Misiones del Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de la Villa de Tarija: á todos los PP adres Conversores de las Misiones de n ues tro cargo salud, y paz en Nuestro Señor Jesu-Christo.

Por quanto hemos recibido carta de N uestr o M uy R everendo P adre Guardián con fecha cinco de Julio próximo pasado, en la que, manifestándonos la insoportable carga de más de tres mil Misas, con que se halla agravado actualm en te aquel Colegio, por las muertes, que ocurrieron de los PP adres Fr ay Pedro León de Santiago, y de Fr ay Ignacio Tubau, de Fr ay Pedro del Castillo, de un Religioso Misionero del Colegio de Santa Rosa de Ocopa, y del P adre Guard iá n del Convento de Mizque, para cuyos sufragios saben VV uestras RR everencias que por los tres primeros deben aplicarse por cada sacerdote dos Novenarios de Misas, por el Ocopa un Novenario, y por el último una Misa por cada uno; nos encarga hagamos circular por todas las Misiones de n ues tro cargo una Carta Orden, en que mandemos á todos los PP adres Conver sore s que por espacio de quatro meses apliquen seis Mi- / 65r / sas más, fuera de las acostumbradas, de modo que en cada Mes apliquen doce; advirtiéndoles juntam en te que desde el mes de Febrero hasta el de d ic ha fecha se han aplicado todos los Meses, en unos cincuenta, en otros ciento, y en alguno ciento cincuenta Misas por los Padres, y Madres de los Religiosos individuos del Colegio, motivo que nos debe obligar á todos á ayudar con gusto el descargo de aquella Comunidad, respecto á que quando se halla aliviada nos hace participantes del sobrante. Por tanto, en cumplimiento de lo que con tanta razón, y justicia nos manda, y ordena dicho n ues tro Prelado, rogamos y encargamos á todos, y á cada uno de VV uestras RR everencias , que desde este presente Mes hagan la mencionada aplicación de las doce Misas mensuales por el dicho espacio de quatro Meses: y supuesto, q u e los de las Misiones nuevam en te restauradas se hallarán por ahora destituidos de lo necesario para cumplirlo con tanta brevedad, esperamos, que hasta por todo el Noviembre tendrán proporción suficiente para hacer la entrega aplicación de todas ellas, que nos darán aviso. Y en fe de que todos están en esta inteligencia, después de haver hecho la debida reminiscencia de lo que sobre este particular diximos en nuestra Circular de 2 de Octubre de 1798, nos darán el acostumbrado certificado en el fin de estas n ues tras Letras firmadas de n ues tra mano, y nombre, selladas con el sello mayor de n ues tro Oficio, y refrendadas de n ues tro Secretario, las que circularán por todas las Misiones de n ues tro cargo, según el orden de la margen, y leídas por sus respectivos PP adres Conversores se remitirán á nuestra presencia.

Con esta ocasión queríamos exortarles á q u e tu- / 65v / viesen muy presente la memoria de los Novísimos, supuesto que la muerte nos priva con tanta frecuencia de la amable compañía de n ues tros Hermanos, y que ya no tarda á llegar para nosostros. Pero ¿quién será capaz de olvidarse de la Muerte? ¡O Muerte, quán amarga, y dolorosa es tu memoria, no sólo los impíos, que viven olvidados de la eternidad, sino para aquellos Relig ioso s que haviendo renunciado todas las cosas del Mundo, y muerto á él por Jesu-Christo, sienten desprenderse de los bienes caducos de la tierra, buscan, y aman las complacencias de la vida, y no quieren reconocer más ley, que la de su propia voluntad! porque considerando, que sus obras no son conformes á la Santidad, y perfección, que profesaron, temen la severidad de aquel rectísimo Juez, que los castigará como á los obradores de la iniquidad, por haverse desviado de sus obligaciones, que son incomparablem en te mayores, y más delicadas, que todas las que comprenden á los que moran en el siglo. Pero ¡O quán suave, y dulze es la memoria, y cercanía de esta Muerte para los que viviendo como peregrinos, y advenedizos en este Mundo, miran con desprecio las cosas de la tierra, y no tratando más q u e de trabajar en el cumplimiento de sus obligaciones, no buscan más que la mayor honra, y gloria de Dios, y el aprovecham ien to de sus propias Almas, y de las ajenas! porque libres del tormento de la muerte esperan descansar de sus fatigas, y recibir el premio de sus trabajos por cuyo motivo desean disolverse quanto antes, para q u e saliendo su Alma de la penosa cárcel de su Cuerpo, vaya á vivir con Christo eternamente.

Del numero de estos nos persuadimos habrán / 65v / sido los quatro Hermanos nuestros que desde el año pasado fallecieron, respecto á que la Tranquilidad, paz, y resignación, con que entregaron sus Almas, nos dan un fiel testimonio de las buenas disposiciones, con que se previnieron. Estamos en la creencia de que triunfaron de sus enemigos, de que llegaron felizmente al término de su carrera, de que como á buenos Operarios Dios les ha dado la corona de justicia con la posesión del eterno gozo. Más ¡ay Herm ano s míos! ¿Y no podrá ser, que sin embargo de tantas Indulgencias, y de tantos sufragios como se les han aplicado, estén todavía en el Purgatorio, pagando tal vez la pena de algunas pequeñas culpas, que quizás nosotros mismos se las ocasionamos? ¿ No puede ser que les haga Dios penar en aquellos indecibles tormentos por algunas faltas, que nos hicieron cometer en esta vida? Por lo mismo q u e puede ser, les suplicamos encarecidam en te, que revestidos de entrañas de caridad los tengan presentes en sus oraciones, y sacrificios, rogando á Dios por ellos con la confianza de que quando nosotros habremos pasado por aquel terrible Juicio de Dios, los que quedarán en este Mundo se acordarán, y rogarán por nosotros. Así lo esperamos de su buena Religiosidad, mientras les damos n ues tra bendición en nombre de nuestro Divino Redentor.

Dadas en esta Misión de la S antísi ma Trinidad de Abapó en diez de Agosto de mil ochocientos a ño s.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M andado de Su P aernidad M uy R everenda

Fr ay José Blanco
Secret ari o.



/ 66r / ENCYCLICA DIEZ Y OCHO

Dirigida á los PP adres Conversores de las Misiones sitas en el Gobierno de Santa Cruz, para q u e reconozcan, reciban, y traten con honor el nuevo Comandante del Fuerte de San Carlos de Zaypurú, y guarden con él la mejor armonía.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observ anci a de N uestro P adre S an Francisco, Pred icado r Ap ostóli co, Comisario y Prefecto de Misiones del Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de Tarija: á los Religiosos Conversores de estas Reducciones salud, y paz en N uestr o S eño r Jesu-Christo.

Por quanto el Ex celentísi mo S eñ or Virrey de estas Provincias se ha servido nombrar de Comandante del Fuerte de Zaypurú, y su distrito al Capitán, y Teniente Coronel de las Milicias de Santa Cruz D o n Bernardino Basán, exonerando de este cargo al Capitán de Exército D o n José Lorenzo Chaves, por su Superior Orden de 28. de Octubre último; y encargándonos el S eño r Govern ad or Intend en te de esta Provincia con fecha 22 de Diz iembr e próximo pasado, que le comuniquemos á VV uestras RR everencias á fin de que lo hayan, y tengan por tal Comandante del expresado Fuerte, honrándolo, y tratándolo con la distinción que corresponde á su empleo, procurando guardar con él la mayor armonía, para cuyo efecto le tiene S u S eñoría recomendada la veneración, y respeto, con que debe comportarse con VV uestras RR everencias con el importante objeto de evitar por este medio toda desavenencia, y disgustos, que no tienen otras resultas q u e el atraso, y aun perdición de los objetos más interesantes, á que todos estamos constituidos: Por tanto rogamos, y encargamos / 67r / a VV uestras RR everencias que en cualquiera Reducción del transito, y en la entrada á la de Saypurú lo reciban con repique de Campanas, y en su hospedaje lo traten con la posible comodidad, y distinción; y en el día de su recibimiento en dicho Fuerte todos los Religiosos de las Misiones inmediatas, que no estuvieren legítimam en te impedidos, se congregaran en Zaypurú, y en nombre suyo, y de todos los demás le harán el obsequio, y reconocimiento debido, instruyendo á sus respectivos Capitanes, Gobernadores, y Alcaldes, que llevaran consigo, á q u e le presten el mismo honor, y á fin de que Dios le de fortaleza, constancia, y toda felicidad en su manejo gobierno, y empresas; cantarán aquel mismo día una Misa en la Capilla de Zaypurú, cuyo P adre Conversor principal le pasará aviso para q u e se digne asistir á ella con sus Militares, y mandará á los Capitanes del Pueblo, q u e formando en orden á sus Soldados, contribuyan con el mismo obsequio al recibimiento de un Gefe, que mediante el favor de Dios ha de restablecer en toda esta Cordillera la paz, seguridad, y quietud, que tanto deseamos.

Y para que entre dicho S eño r Comandante y los Religiosos haya, y se conserve la buena armonía, que es precisa, é indispensable para el logro de los progresos, y fines á que todos debemos aspirar, prevenimos á todos los Religiosos, que en cualquier suceso procedan con d ic ho S eño r Comand ant e con toda la política, modestia y circunspección, que son propias de n ues tro Estado; y siempre que huviere precisión de pedirle algún socorro de su resorte, ó la corrección, y remedio de algún desorden público, se presentaran personalm en te, y con religiosa humildad le propondrán la necesidad que ocurriere, y le suplican verbalm en te dé el auxilio, ó providencia, que su prudente zelo le dictare, para conseguir los bienes, / 67v / ó evitar los males que conviniere; y no pudiéndolo hacer en persona, y de palabra, se lo presentaran, y suplicaran en una carta sencilla, humilde, y atenta, excusando cartas de Oficio; amenazas de responsabilidad, y otras expresiones semejantes; pues en el caso de no acceder dicho Comand an te á sus justas súplicas, deberán hacer recursos al Superior de las Misiones, instruyéndolo de todo, para que éste tome las providencias, que conociere necesarias. Así es nuestra voluntad, que se cumpla todo: y confiamos en la Religiosidad de VV uestras RR everencias que lo pondrán todo en execución; y para todos tengan noticia de esta nuestra exhortación, encargo, y prevención, mandamos que esta nuestra Circular firmada de n ues tra mano, y nombre, sellada con el Sello de n ues tro Oficio, y refrendada de n ues tro Secretario, pase por todas las Misiones, según el orden de la margen, y leída con toda atención y reflexión por sus PP adres Conversores, poniendo al pie de esta su obedecimiento firmado, se quedara un tanto de ella en la de Zaypurú, y bolverá á nuestra presencia.

Dada en la Misión de la SS antísi ma Trinidad de Abapó en trece días del mes de Enero de mil ochocientos, y uno.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M andado de S u P aternidad M uy R everenda

Fr ay José Blanco
Secretario.

 

 

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