Centro Eclesial de
Documentación
 


ENCYCLICAS O CARTAS CIRCULARES
DEL P. FRAYANTONIO COMAJUNCOSA (1794-1801)

página de inicio | Centro Eclesial de Documentación | Artículos | Documentos

índice | capítulo anterior

CARTA CIRCULAR EXORTATORIA

Dirigida á la Provincia de los Charcas para que sus buenos Religiosos se animen á agregarse al Ministerio Apostólico en el Colegio de Propag and a Fide de N uestr a S eñor a de los Áng ele s de Tarija.

Fr ay Antonio Comajuncosa de la Regular Observancia de N uestr o P adre S an Francisco, Predicador Apostólico, Comisario y Prefecto de las Misiones del Colegio de Propaganda Fide de N uestr a S eñor a de los Ángeles de la Villa de Tarija. Á los RR everendos PP adres de la Santa Provincia de San Antonio de los Charcas, salud, y paz verdadera en N uestr o S eño r Jesu-Christo.

Penetrado del más vivo sentimiento por ver que el sagrado Ministerio Apostólico no puede dar curso á las funciones, y tareas propias de su Instituto por falta de operarios zelosos del bien de las Almas, por estar ente- / 85v / ramente cerrados los caminos á los Religiosos que havían de venir de España á causa de las guerras, que los embarazan: y considerando, que en esta Santa Provincia de San Antonio de los Charcas hay muchos Religiosos semejantes en el espíritu, caridad, y zelo á los que en otros tiempos fueron los Apóstoles de estos dilatados Reynos, los quales según lo que me ha enseñado una larga experiencia, se emplean en procurar la verdadera salud de las Almas: tuve á bien consultar con el R everendo P adre Guardián, y V enerabl e Discretorio de mi Colegio de Propaganda Fide de la Villa de Tarija, para pasar esta mi Circular exortatoria por los Conventos de esta Santa Provincia á fin de que los Religiosos que se consideren dotados del zelo de las Almas se animen á abrazar nuestro Apostólico Instituto, y á incorporarse en dicho Colegio Misionario, para ocupar, y exercitar tus talentos en reducir á los Infieles á la verdadera Fe, y Religión, que por la suma liberalidad de nuestro buen Dios profesamos, y en convertir á los Fieles, que por su fragilidad, y miseria tuvieron la desgracia de aban- / 86r / donar la amistar de Dios. Y como aquel mi R everendo P adre Guardián y V enerabl e Discretorio hayan condescendido á mis deseos en su Decreto de 5 de Julio del presente año de 98, y expresádome que pueden ser admitidos al Ministerio hasta diez Religiosos Sacerdotes: suplico al M uy R everendo P adre Ministro Provincial de esta mencionada Provincia se digne mandar pasar por todos los Conventos de su Obediencia, y leer públicamente en acto de Comunidad esta mi Circular exortatoria, en cumplimiento de lo ordenado por los Sumos Pontífices, y Ministros Generales de nuestra Seráfica Orden.

Esta mi sola insinuación parece ha de ser muy suficiente para aquellos Religiosos, que animados de la verdadera caridad sienten con el más vivo dolor la perdición en tantas almas como mueren ó destituidas de aquella Fe, sin la qual es imposible agradar á Dios, ó privadas de aquella gracia, sin la qual la fe que conservaron fue estéril, y muerta para la vida eterna. Para estos, que son los que pide el Ministerio Apostólico, serán por demás todas mis exortaciones, porque el / 86v / mismo Espíritu que los anima les dictará, que habiendo el Hijo de Dios dado su propia vida para librarnos de la esclavitud del Diablo, y conducirnos á la verdadera felicidad, todos los que vivimos de su espíritu, y particularmente los que hemos recibido el carácter de ayudadores, y cooperadores de Dios en el Ministerio de la salud, baxo el tosco sayal de aquel Patriarca Seráfico, cuyos designios en la fundación de su Instituto verdaderamente Apostólico fueron la conversión de todo el mundo al conocim ien to, y servicio de nuestro Criador; debemos privarnos de todas las comodidades propias, sugetarnos á los continuos afanes de una vida laboriosa, y si necesario fuere entregar la propia vida por la salud de nuestros semejantes. Ellos mismos se sentirán fuerte, y suavemente impelidos á seguir los pasos, y fervor de aquellos nuestros Santos Hermanos, que no temieron ni la hambre, ni la sed, ni el frío, ni el calor, ni la desnudez, ni las largas vigilias, ni los horrores de las cárceles, ni los tormentos de las misma muerte, por / 87r / aumentar con su predicación el Reyno de Christo, ciertos de que quanto más trabajarán en la conquista de las Almas, será tanto más gloriosa la corona de Justicia, que les dará el justo Juez en el día de la retribución de las obras santas hechas á mayor honra, y gloria suya. Y por lo mismo cedo mis tibias exortaciones á las eficaces reflexiones, que ellos mismos sabrán hacer en la presencia de aquel Dios, que hablándoles al corazón, les manifestará la necesidad, que tiene de Operarios, la abundancia de la miez, y el gusto q u e le darán en dedicarse á arrancar la malesa de los vicios que le destruien toda la heredad, y á plantar las flores de las virtudes que se hallan tan escasas aun en los mismos Cathólicos, que hicieron profesión de practicarlas: Con estas reflexiones propias, é inspiraciones Divinas espero se animaran á abrazar el Ministerio Apostólico, no tanto para reportar el premio de sus fatigas, como para engrandecer, y exaltar el Nombre de aquel Señor tan liberal que quiso anonadarse para hacernos grandes en el Reyno de los Cielos.

/ 87v / No puedo negar, RR everendos P adres y Herm ano s míos, q u e es grande, y laboriosa la empresa á que les conbido porque yo no les prometo más comodidades, ni más conveniencias que trabajos, fatigas, cansancios, y quantas molestias trahe consigo el ministerio Apostólico ya en el retiro del Colegio, ya en las soledades del Barbarismo, ya en las Misiones entre Fieles; pues en todas estas sagradas ocupaciones no se ofrece otro consuelo que el que Dios comunica al corazón de sus fieles Operarios al recoger los frutos de sus Apostólicas tareas: pero esto es un consuelo, que suaviza todos los trabajos, endulza las más penosas aflicciones, y hace en extremo gustosas todas las fatigas del Ministerio.

En efecto, si la Muger se olvida de todos los dolores de su penoso parto, y se llena de una indecible alegría al ver en sus brazos al hijo de sus entrañas ¿cómo un Misionero Apostólico no se olvidará de todos los trabajos, y angustias, y no concebirá una extraordinaria alegría al ver en sus brazos ya re- / 88r / nacido para la vida eterna, y bañado de los resplandores de la gracia, á un Niño, ó Adulto, que poco antes estava en las tinieblas de su infidelidad, y en los peligros de eterna perdición? Si el Pastor se alegra, y regocija al hallar la oveja perdida, olvidándose de todas las fatigas, que padeció en buscarla ¿cómo un Misionero no se olvidará de todos sus trabajos; y no se llenará de regozijo al hallar á un Pecador arrepentido, que vivió muchos años apartado de Dios? Si un Labrador tiene por bien empleados los sudores, los cansancios, y el haber suportado todo el peso del día, y del año, del frío, y del calor, y se llena de gozo el recoger una abundante cosecha ¿cómo un Misionero no ha de tener por bien empleados todos los sudores, y fatigas de una larga Misión, y no se ha de llenar de gozo al ver exterminadas las relaxaciones de un Pueblo, abolidos sus escándalos, reformadas sus costumbres, y puestas en los brazos de Jesu-Christo á una gran multitud de Almas que se convirtieron, mediante su predicación?

No pongamos en duda, RR everendos PP adres y Herm ano s míos, una / 88v / verdad, que cada día experimentan todos aquellos Misioneros, que movidos de una verdadera caridad emprenden con zelo la conquista de las Almas. Por lo que, aunque los trabajos, y fatigas del Ministerio Apostólico sean efectivamente grandes, á vista de un consuelo tan cierto como singular ninguno de VV uestras RR everencias debe acobardarse de abrazar este nuestro Instituto, antes debe animarse á padecer por Christo en unas Conquistas tan gloriosas, que les harán merecedores de una inmortal Corona.

Pero yo debo confesar, que no todos son para este Ministerio, que ciertamente pide fuerzas, salud, robustez, ciencia, bondad, y zelo con una buena, y sana reputación de su honor: y por lo mismo debo prevenir, como prevengo, que los que quieran incorporarse á nuestro Apostólico Instituto deberán ser sanos y robustos en el cuerpo, de un corazón pacifico, y morigerado, libres de infamia pública; suficientemente literatos, é instruidos en la sagrada theología, y que no pasen de la edad de quarenta años, / 89r / á no ser que su dignidad, y carácter los distinguiese para honrar al Ministerio, y servir con sus consejos, é instrucciones á la utilidad del Colegio, y sus Misioneros, ya que no pudiesen exercitarse en la predicación, ó no tuviesen fuerzas, y alientos para servir de Conversores en las Reducciones de Neófitos, é Infieles. Baxo esta inteligencia los que solicitarán mis Letras Patentes para la mencionada incorporación, deberán expresar con claridad la edad, estudios, y empleos que tuvieren, dirigiendo su carta por Santa Cruz de la Sierra á la Misión de la Santísima Trinidad de Abapó, que es la de mi residencia: bien entendido que si alguno se considerase poco fervoroso para ir inmediatamente entre Infieles, y quisiese primero recogerse en el Colegio á lo menos por un año, se le concederá sin reparo alguno; pues mi animo es condesceder á todo lo que sea para el acrescentamiento de su espíritu, y utilidad de las Almas. Y para el efecto de todo lo dicho hago circular esta mi Carta exortatoria firmada de mi / 89v / mano, y nombre, sellada con el sello mayor de mi Oficio, y refrendada de mi Secretario, esperando que el M uy R everendo P adre Ministro Provincial cooperará á mis deseos, acompañándola con otras más vivas exortaciones para excitar los ánimos de sus Súbditos á abrazar el Apostólico Ministerio, á que los combido.

Dada en esta Misión de San Francisco de Azero en treinta de Agosto de mil setecientos noventa y ocho a ño s.

Fr ay Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o Pref ect o de Mis ione s

Lugar del sello

P or M andado del R everendo P adre Comis ari o Pref ect o

Fr ay Juan Ant oni o de la Quadra
Pro-Secret ari o.


/ 90r / CARTA

Escrita á los PP adres que se mencionan recién llegados de España, y remitidos á las Misiones.

Muy amados PP adres Fr ay Pablo Joven, Fr ay Narciso Llamedo, Fr ay Manuel Ruiz Calzada, Fr ay Domingo Andrés, y Fr ay Diego González Márquez.

Con la mayor alegría de mi corazón celebro la buena llegada de VV uestras RR everencias á esta Cordillera, donde algunos de los PP adres Conversores que se hallan solos en sus Misiones, lograrán el consuelo que desean de tener quien les acompañe, y ayude á suportar las fatigas; y trabajos del Apostólico Ministerio. ¡Ojalá hubiesen venido algunos Religiosos más, para que ninguno de los que se hallan en estos tan laboriosos afanes se hallase sin Compañero! Pero confío que / 90v / quanto antes se pueda lograrán todos lo que tanto desean.

Ya VV uestras RR everencias llegaron acá, y espero que en virtud de las Patentes que con esta les remito, cada uno partirá quanto antes al destino que se le ha señalado, donde pondrá en práctica siempre que convenga las facultades que juntamente le remito. Pero ya no puedo dexar de advertirles, que el empleo, á que son llamados, y destinados, no les promete regalo, comodidad, mi descanso alguno: él es empleo todo Apostólico, y por lo mismo no les promete sino fatigas incesantes, trabajos continuos, padecimientos, vigilancias, temores, peligros, angustias, y quantas calamidades comprehendieron á los Apóstoles de Jesu-Christo. Pero si VV uestras RR everencias lo llevan todo con aquel espíritu que corresponde á este Sagrado Ministerio, que abrazaron para ayudar al Altísimo en la conquista de las Almas; si dirigen todas sus intenciones, y deseos á la mayor gloria de Dios, propagación de la Fe, / 91r / y salvación de los Indios que tendrán baxo su instrucción, y enseñanza; puedo asegurarles que se hallarán protegidos del Dios del Cielo, el qual siempre atento á sus clamores les comunicará en todos sus penosos exercicios aquella unción, y suavidad de su gracia, con la qual se hallarán confortados para poderlo sufrir, y llevar todo con gusto, con mérito, y con esperanza cierta de que perseverando firmes hasta el fin, serán participantes de aquel eterno premio, ó salario, que Dios prometió dar á sus fieles Operatorios.

Para esto es necesaria la paciencia, la tolerancia, el disimulo, y una prudencia, qual necesitan unos Indios, que podemos decir no son gentes, aunque son hombres, por no haver vivido como racionales, sino como brutos. Ellos tienen la razón embotada, ó adormecida con los continuos excesos de sus desenfrenadas pasiones, ó con la antigua, y radicada habituación en su connatural barbarie; y por consiguiente más paciencia, más tolerancias, y / 91v / más prudencia se requiere en instruir, educar, y sujetar á estos Bárbaros, o abarbarados Neófitos a las sublimes leyes del Cristianismo, que los niños de pocos años. Háganse pues amables, suaves, tratables, y benignos en los principios, hasta ganarles la voluntad; y con esto abrirán camino para reprehenderlos después con severidad, y para compelerlos á entrar por la puerta angosta del Cristianismo, que introduce á los mortales al celestial Paraíso.

A más de esto, les persuado la buena armonía con sus Compañeros: ellos son hombres, y pueden discordar en los genios, en los dictámenes, y en el modo de proceder en el gobierno, y dirección de los Indios: pero si el uno sabe sobrellevar las flaquezas de su Hermano, cumplirá fácilmente la ley de Iesú Christo: y si consideran VV uestras RR everencias que sus compañeros tienen más práctica, y más experiencia de estas apostólicas tareas, que los que jamás vieron, ni trata- / 92r / ron con estas gentes, ni se ocuparon en semejantes ejercicios, sin dificultad se dexarán dirigir de ellos, y cederán prontamente en cualquiera altercación ó desavenencia. Sin embargo, si en algunas dudas tratadas con paz, y buena armonía, no pudieren convenir en cosa de importancia, tienen amplia libertad para comunicármelas; pues tendré mucho gusto en responderles lo que me pareciere más conforme á la razón.

Yo me allo siguiendo la Visita de todas las Misiones de mi cargo, y aunque no me fuese posible dar á todos un abrazo, tengo la confianza de dárselo en otra ocasión, que será quando concluida aquella, me regrese a esta Cordillera con el favor de Dios. Por lo que suplico a VV uestras RR everencias me tengan presente en sus santas oraciones, y Sacrificios, prometiéndoles hacer yo lo mismo, para que todos hagamos la voluntad de Dios, y llenemos todos los vacíos de nuestro Apostólico Ministerio.

/ 92v / Nuestro Señor guarde á VV uestras RR everencias en su gracia, les conforte, y bendiga para el debido acierto en todas sus Apostólicas tareas. Misión de la Santísima Trinidad de Abapó, y Abril de 1797.

Soy de VV uestras RR everencias muy amte. Siervo

Fray Ant oni o Comajuncosa
Comis ari o y Pref ect o de Mis ione s

 

NOTA

Fue esta carta dirigida á la Misión de Azero, donde havían llegado d ic hos Religiosos, y al recibo de ella caminaron para sus destinos, y siguiendo mi Visita los ví á todos, menos al P adre Llamedo, á quien ví después, no en la Florida, á donde fue primero destinado, sino en el Parapiti, á donde fue después de Conversor en lugar del P adre Lastra.


/ 93r / LETRAS PATENTES

Para la instituciones de Vice = Comisario = Prefecto, conformes á las que dicho Comisario = Prefecto de Misiones dio á los que en su tiempo instituió.

Frater Antonius Comajuncosa Ordinis FF ratrum Minorum Regularis Observantiæ S ancti P atris N os tri Francisci, Predicator Apostolicus, Commissarius et Præfectus Missionum Collegii de Propaganda Fide Sanctæ Mariæ Angelorum Villæ de Tarixa: Dilecto nobis in Christo P atre Fr atre N. de N. dicti Collegii Alumno, atque Missionis N. de N. Ministro saluten in Domino sempiternam.

Cum tam magna sint, atque nostras propemodum superantia vires nostri vere Apostolici Officii munia, ut ad ejus adimplendas partes opus sit provi- / 93v / dum nobis asciscere adjutorem, qui Vice-Præfecti Officio fungens, cunctam Missionum Commissarii authoritatem, simul et in ejus absentia superioritatem in omnibus, et per omnia super Missiones ipsi concreditas, atque inibi servientes Missionarios obtineat, necnon facultatibus omnibus, quibus Commisarius Præfectus Missionum gaudet, suo tamen servato moderamine, juxta á Summis Pontificibus elargitas concessiones, et ipse pariter gaudeat: propterea, præhabita super his cum Venerabili Discretorio memorati Collegii consultatione, et assensu, V estram R everentia m, quem ad hæc implenda munera apprime idoneum reputamus, facultate, qua funginur, in nostrum Vice - Præfetum nominamus; proindeque omnibus viginti septem facultatibus á Benedicto XIV quatuor Collegiis, seu Seminariis de Querétaro, Zacatécas, Guatimala, et de Mexico, sub die XV Decembris M.DCC.LVII, concessis, et á SS umo D omino N ostro Pio Papa VI per suum infra citandum Breve cunctis item memorandis Commisariis Præfectis dudum specialiter tributis, potiri, frui, et gaudere po- / 94r / teris; nobis quidem præsentibus, tamquam á nobis V estræ R everenti æ communicatis; absentibus veró, tamquam Vice- Præfecturæ concessis, ita ut in hoc nostræ absentiæ casu, eas etiam aliis Missionariis communicare valeas.

Quo insuper Innocentii Papæ XI Constitutioni, quæ Ecclesiæ Catholicæ , initium tenet, sub die XXVIII Junii M.DC.LXXXVI emanatæ, nostrorumque Missionariorum regimini adaptatæ, iis presertim, quæ sub ipsius numero 5º continentur, innixi, pro nostræ absentiæ tempore, nobisque in Officio perstantibus, authoxitatem ad omnia illa peragenda, quæ immediaté faceremus, si personaliter adessemus, cum superioritate, et facultatibus nobis in præallatis Apostolicis litteris concessis, in omnibus, et per omnia V estræ R everenti æ Subdelegamus, atque communicamus, eas enim vero alteri subdelegare nullatenus poteris. Quapropter supradictas nobis concreditas Missiones quotannis Visitare, super ipsarum incrementum sedulo invigilare, Missionarios quoque, quandocumque opus fuerit, atque ad majorem ipsarum Missio- / 94v / num bonum, utilitatemque expediat, ex unis ad alios Populos prudentes mutare, eosdemque, si suæ professionis immemores sui Ministerii partes non adimplerent, vel iniquo suo exemplo Indos suæ curæ comisos perverterent, corrigere; comminari, atque ad nostri Collegii claustra amandare (in qua tamen amandatione cum R everendo P atre Guardiano ipsius Seminarii concorditer procedere debebis, nisi gravis quidam, et urgens casus hujusmodi providentiam propediter dari postularet) vi præmemoratæ delegationis, ac tamquam Vice Commissarius, nobis absentibus, libere poteris, atque valebis.

Elargita pariter cum sit á SS umo D omino N ostro Pio Papa VI in suo Brevi, Sedula Romani Pontificis providentia , incipiente, Romæ apud Sanctum Petrum dato die XIII Martii M.DCC.XCII cunctis Commissariis Prefectis Missionum Collegiorum in Peruvii Regno erectorum, vel erigendorum, facultas, ut durantibus suis muneribus, seu Officiis hujusmodi, Sacramentum Confirmationis, servata / 95r / Instructione á Congregatione de Propaganda fide die XXI Martii anni M.DCC.LXXXIV edita, necnon servatis conditionibus, et signanter obtinendi in scriptis á Locorum Ordinariis veniam ab eadem Congregatione per suum Decretum diei VIII Julii ejusdem anni præscriptis, administrare possint; necnon alium Fratrem dictorum respective Collegiorum, vel Missionum nunc, vel pro tempore eis concreditarum seu concredendarum alumnum, qui tamen probatæ sit vitæ, et ætatis, ut Confirmationis Sacrementum hujusmodi, juxta Decretum Congregationis dictæ á Clemente XIV sub die X Julii dicti anni M.DCC.LXXIV approbatum ministrare possit, valeat et illorum quilibet subdelegare: de V estræ R everenti æ probitate, atque ætate firmata nihilo ambigentes, bonas cæteroquin qualitates, ad id munus exercendum, bene noscentes, Locorum pariter Ordinariorum in scriptis, pro hujusmodi quoque Subdelegato, ad Neophitos tamen limitatam; obtentam veniam nostra sub manu jam dudum haben- / 95v / tes, ut prædictum Comfirmationis Sacramentum administrare valeas, juxta memorata Sacræ Congregationis Decreta, atque præscripta, V estram R everentia m subdelegamus, cujus munus, juxta præadductum Sacræ Congregationis Decretum á Clemente Papa XIV confirmatum, sit Missionum nobis, nostroque Collegio subjectarum regiones idemtidem circumire, curareque, ne Christi fideles hoc spirituali adjumento destituantur.

Quod ut certo certius constet, has Litteras nostra manu, et nomine, nostrique Officii Sigillo majori munitas, á nostro item Secretario recognitas, atque roboratas expedimus, ut supra memoratis Vice-Præfectura, et delegationibus, cum superioritate, authoritate, et facultatibus in illis contentis, potiri valeas, et uti: precipientes in virtute Sanctæ Obedientiæ cunctis, et singulis in Missionibus nobis concreditis existemtibus, et pro tempore extituris Missiona-riis, ut V estram R everentia m tamquam nostrum in omnibus supradictis Sub- / 96r / delegatum, vicesque gerentem agnoscant, tibique sicut nobis in omnibus pareant, et obediant, prout in Domino, cuncta semota ambagine, speramus.

Datis in hac nostra Missione N . de N . die decima nona Martii anni á Nativitate Domini millessimi septingentesimi nonagesimi.

Fr ater Antonius Comajuncosa
Commis sariu s et Præf ectu s Miss ionu m

Loco Sigilli

De man da to R everendi P atris Comm issar ii

Præfecti Miss ionu m.
Fra ter Ignatius Tubau
Secret arius .

 

capítulo anterior | ir arriba