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ENCYCLICAS O CARTAS CIRCULARES
DEL P. FRAYANTONIO COMAJUNCOSA (1794-1801)

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VII. DISPERSIÓN DE LOS TIEMPOS ANTIGUOS

El concepto de dispersión lo empleamos para indicar el proceso de disolución del régimen colonial en América Latina. El debilitamiento de la legitimidad del poder de España reforzó el poder de las élites criollas, que vencieron tanto por las armas cuanto por la nueva configuración del Estado. Las revoluciones de Estados Unidos y de Francia ofrecieron un bagaje intelectual y político que, presentes en la Madre Patria, más pudieron en el continente. Sin embargo, la relación entre Estado y sociedad civil quedó débil. El voto electivo no fue universal y quedó restringido a los estamentos señoriales. Difícilmente, en tal mentalidad, podía subsistir una armonía entre territorios centrales y territorios de periferia, donde subsistía el régimen reduccional. Posiblemente la raíz de la contienda entre Viedma y los franciscanos de Tarija esté en la negación de ese futuro de nación para los guaraníes. La Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra de don Francisco de Viedma estaba llena de referencias a favor de un Estado centralista (si bien desde lo reducido de la Intendencia de Cochabamba y Gobernación de Santa Cruz de la Sierra), con composición uniforme de su sustento político. Su discurso lo reconocemos en las ambigüedades de los comienzos del Estado republicano. Por su mal pensar contra los sacerdotes, José María Mariluz Urquijo lo indica hombre de “fantasía andaluza” ; la falta de reconocimiento de las realizaciones de los mismos y las indicaciones de organización para subsanar sus defectos, han sido tan perjudiciales para la Iglesia cuanto su fama de adicto a la prácticas religiosas era reconocida. El P. Antonio Comajuncosa escribirá al Virrey, el 10 febrero de 1802: “Él bien podrá hacer ejercicios espirituales, aparentar celo de la Religión, manifestar deseos de adelantar a los indios y verter en sus escritos todo el espíritu de un San Pablo, pero mientras persevere en manchar nuestro honor, en el invertir el orden de sus recursos y en mantener con falsas calumnias los informes y representaciones que tiene hechas contra los Misioneros de este Colegio, siempre creeremos ser cierto el odio que nos tiene y esperaremos muy poco en su salvación” .

Decisiones contrastantes entre Norte y Sur reduccional

¿El desaliento psicológico podría causar la falta de austeridad de vida y de fortaleza espiritual, la que fue definida “tibieza”? La última Encíclica (número veinte y tres del 31 de julio de 1801) del P. Antonio Comajuncosa trataba directamente de esa situación, centrándola directamente en las connotaciones (a lo menos formales) de la vida religiosa. Él mismo las relacionó con la Encíclica Tercera (9 de marzo de 1796), donde habló de la relación entre el ser misionero y el ser conversor. Su lógica se movía en que la primera era sustento de la segunda; y ésta, resultado más inmediato de aquélla. Citando un escrito de San Bernardo, fundamentaba el espacio de la “tibieza” en el hecho de que la vida del fraile estaba más cerca de actitudes de vida mundana y más alejada de los propósitos de los votos religiosos, que había asumido. En conclusión decía: “…sabemos que a éstos tales se les miraba como Religiosos en el nombre, sin serlo en la realidad” ; “...y así no cuidando de hacer lo que conocidamente es bueno, se les hace lícito cuanto les parece no ser ciertamente malo; y para ello aman, y buscan las doctrinas más laxas, o se forman ellos mismos las opiniones, que mejor les acomodan, y se sirven de ellas sin remordimiento de conciencia, lisonjeándose frecuentemente no ser culpa lo que realmente es pecado.”

El desfase que se observaba era entre el deseo de lograr la santidad y las formas de vida cotidiana, y éstas contempladas bajo un concepto de perfección humana y espiritual. En los manuales de moral católica, el concepto de perfección ha incluido siempre la perseverancia en conseguir la virtud, que conlleva a aproximarse y formarse en la ejemplaridad de la persona de Jesús de Nazaret; y en nuestro caso, según el camino trazado por San Francisco de Asís. Más particularmente, la “tibieza”, según el Apocalipsis, es la situación de aquel que “no es frío, ni caliente” y por tal motivo, Dios dijo al Obispo de Laodicea: “te vomitaré de mi boca” . El P. Antonio la identificaba con las siguientes actitudes: “menosprecio de las cosas pequeñas (“el silencio, la compostura religiosa, la mortificación de la vista, el recogimiento” ; “el entendimiento de noticias mundanas, y nos hallarnos muy perezosos en el cumplimiento de nuestras obligaciones; la ociosidad porque “no hallando bastante campo en el lugar donde vive, [el conversor] anda frecuentemente de un pueblo a otro para hablar, infamar, y averiguar vidas ajenas; los libros son sus enemigos, la caza su diversión, el sueño su holganza, el paseo su recreación, la Iglesia lo asombra, a las escuelas tiene aversión, y por no dejar de obrar mal se entrega al juego donde pierde quizás lo que no es suyo, en cantidades muy crecidas, en descrédito del Santo hábito, con escándalo de los seglares, cuyo trato y comunicación es su diversión y ocupación continua.” Y “Por esto, aunque oyésemos, que usando del lenguaje del siglo; dijese este caballo es mío, esta mula es mía, esta escopeta es mía, no nos debemos admirar; y aunque como ellos tratase, contratase, vendiese, comprase, y comerciase, apropiándose de las ganancias, y disponiendo de ellas a su arbitrio, tampoco deberíamos hacer admiración; porque es común adagio: dime con quien andas, y te diré quien eres” .

Juzgamos las amonestaciones del P. Antonio Comajuncosa, ante todo, como actitud de una autoridad, que debe siempre incentivar y mantener viva la conciencia de las obligaciones del estado religioso. Optamos también, por una interpretación de las situaciones de vida, que tocaban directamente los aspectos psicológicos de los Padres Conversores. En otra carta al Virrey del 10 de febrero de 1802, el P. Antonio hacía referencia al desaliento de los religiosos en los siguientes términos: “¿Será posible que puedan aguantar más tanta persecución? Este Colegio se va a despoblar de misioneros útiles, por no poder sufrir tanto vejamen. Sé que muchos religiosos no esperan sino la llegada de otros para retirarse a sus Provincias. Me consta que los que residen en las Misiones trabajan con mucho menos fervor que antes por verse tan sumamente atribulados” . Y en la carta a Don Joaquín del Pino afirma: “… mi oficio se hace insoportable…por ver a los Religiosos sumamente inquietos y disgustados, al ver injustamente ultrajada su buena conducta, y denigrado su honor” .

A la decidida postura de los franciscanos de Tarija, se contraponía la incertidumbre de las autoridades del Virrey, de la Audiencia de Charcas, de la Intendencia de Potosí y del Obispo de Santa Cruz de la Sierra. La realización del “Plan nuevo del gobierno”, fue suspendida por la Audiencia en el año de 1792, pero “una orden real del 30 de noviembre de 1797 dispuso que la audiencia de Charcas aplicara de inmediato el plan de no existir algún grave reparo que lo impidiera” . El P. Esteban Primo de Ayala en cartas a la Real Audiencia (marzo de 1803) y a don Francisco de Viedma (26 de abril de 1803) solicitaba el retiro de todos los padres de las catorce reducciones chaqueñas, “protestando en todo caso la inocencia de sus Religiosos, por lo que se les atribuye una positiva, aunque calumniosa influencia en los neófitos, para que no admitan el Plan nuevo de gobierno, y aún aduciendo las irreverentes “acusaciones contra los misioneros de haber fomentado la rebelión” . La carta a Viedma fue más directa . Era respuesta al mandato del Gobernador de remover de sus puestos y cargos al “P. Vice Prefecto y otros, haciéndolos motores de la presente rebelión”. El 5 de enero de 1808 , el Colegio de Propaganda Fide de Tarija decidió la entrega de las solas reducciones del Piray, Cabezas, Florida y Abapó al Obispo de Santa Cruz, aclarando:

•  “Para de este modo pasar a fundar otras misiones de la misma nación en el río Parapetí por pedirlo así con instancia sus naturales”;
•  La entrega se debe hacer “después que el Obispo y el Gobernador de aquellas provincias conozcan que los referidos pueblos están en estado de recibirlos;
•  Y última, que “no se pase a nueva fundación de Misión alguna, hasta que de España vengan religiosos con quienes se pueda entrar a tan grande obra”.

El 13 de octubre de 1813, nuevamente el discretorio del Colegio de Propaganda Fide de Tarija renovaba la entrega de la reducciones de Piray, Cabezas, Florida y Abapó al Obispo de Santa Cruz, aduciendo tan sólo razones de falta de personal y de las tantas otras responsabilidades misionales. El 28 de junio de 1809, moría en Cochabamba don Francisco de Viedma. La entrega de las cuatro reducciones fue firmada también, por el P. Antonio Comajuncosa, que se alejaba de su vida terrenal el 2 de octubre de 1814.

La diferencia entre las reducciones de Tarija y las del norte era que éstas gozaban de una grande opinión favorable y los franciscanos eran consultados en las decisiones más determinantes. Así fue que en el año de 1801, el Gobernador de Potosí, Francisco de Paula Sanz, pedía su opinión sobre si las reducciones de Itau y Caraparí debían permanecer bajo el gobierno de la Villa de Tarija o ser integradas a Orán. La respuesta, fue atestiguada por el P. Antonio Comajuncosa en su escrito del Manifiesto… , : las situaciones geográficas y la distribución de los pueblos no permitían una conexión con Orán.

Otra propuesta, contraria a la de don Francisco Viedma, era la de Juan del Pino Manrique. Su visión incluía la consolidación del territorio del Sur de Charcas, favoreciendo una relación de gobierno unitario entre Tarija, Chichas, Lípez y Cinti. Su organización debía iniciarse sobre la base de un refuerzo militar en Tarija (elemento persuasivo para mantener la paz con los pueblos fronterizos y contra las incursiones portuguesas) y sobre la creación de un obispado, para pasar después también a la institucionalidad de “Intendencia”.

Y la propuesta de obispado se basaba en la confianza de la presencia franciscana en Tarija por su actividad reduccional y por sus andanzas en las comunidades de la campiña para las predicaciones entre fieles. La imagen positiva de la presencia del Colegio de Propaganda Fide se la puede entrever en el pedido de varias autoridades a fin de que se permitiera traer de España unos 70 frailes. El 6 de abril de 1803, desde el arzobispado de La Plata; el 12 de abril de 1803 desde la Audiencia de Charcas; el 29 de abril de 1803 desde la gobernación de Salta; el 1 de mayo de 1803 desde el obispado de Santa Cruz de la Sierra; el 17 de julio de 1803 desde el obispado de Tucumán. A estos pedidos se conectan también las prohibiciones de permitir que los frailes de Tarija vuelvan a España o se integren en otras provincias americanas. Esa indicación fue enviada al Virrey, por el Intendente de Potosí, que la confirmó en 1805. En septiembre de 1811, la junta de Tarija, permite el regreso de un conversor a Tarija; y el 18 de mayo de 1813, el General Belgrano mandó que el P. Manuel Mosquera volviera al convento de Tarija. El aprecio hacia los frailes se dio tanto por los realistas, como por los libertadores.

1813-1825: “Tiempo de padecer”

Un caso emblemático se anotaba el 14 de septiembre de 1810, entre los documentos del archivo del convento de San Francisco. Se trataba de una denuncia de los indios de Cuyambuyo que recurrieron al Protector de los naturales de la Audiencia de Salta, don Mariano Boero, que acusó a los franciscanos, revertiendo el universo antropológico reduccional en términos de leyes, por lo cual resultaba que los franciscanos robaban los hijos a los padres (escuela), las mujeres a los maridos (prohibición de la poligamia), y pedían impuestos parroquiales (generalizando la situación de parroquias, que no venía al caso). La redacción de las acusaciones correspondía al mismo protector y no era difícil encontrar en ellas evocaciones de la teoría de Juan Jacobo Rousseau. Asimismo, se deberán sopesar las acusaciones de Tadeo Haenke y más la denigración hecha por Cañete y Domínguez sobre que Fray Francisco del Pilar y los otros religiosos no se expresaban correctamente en guaraní. Y eran los años de la escritura del diccionario Castellano-chiriguane y chiriguane-castellano y del catecismo guaraní del P. León de Santiago (1791-1796). Por la expansión de ese iluminismo y naturalismo “político” vale recordar la expresión del P. Antonio Comajuncosa, cuando se refería al grupo de “seglares que tengan [tenían] espíritu de Viedma”; en contrapartida, con suma ironía, comentaba en la carta al P. Guardián y discretorio del Colegio de Propaganda Fide de Tarija: “…ya ven Vuestras Reverencias que [Viedma] en la primera cláusula nos hace del partido y secta de los Marates, Robespierres y demás conspiradores de la libertad e independencia, que en los últimos años ha causado tantas guerras en toda Europa” .

Además de los cambios latinoamericanos se daba la situación de España, invadida por el Imperador Napoleón. Así que, el 14 de septiembre de 1810, el convento de Tarija decidió ayudar en los gastos al Colectador del Colegio, P. Fray Fernando Cano, itinerante en la península, y asimismo “en caso necesario, costease como pudiere, la conducción de algunos religiosos, que de dicha península vinieren al mencionado Colegio, colectados” . Todo quedó, sin embargo, improbable irrealizable porque, en 14 de enero de 1814, un intercambio de cartas con el Colegio de Propaganda Fide de Moquegua, hablaba de un esfuerzo de mutua ayuda en el mismo sentido.

Mientras los franciscanos de Tarija buscaban soluciones para el cuidado de las reducciones, más obscuros nubarrones se hicieron presentes. El relato de ello nos lo ha dado el P. Alejandro Corrado, que en 1877 visitaba todo el territorio del norte chaqueño, teniendo también la oportunidad de hablar con testigos oculares de los hechos de destrucción. La expresión “tiempo de padecer” fue del P. Benito Izquierdo del 2 de octubre de 1819, escrita al Comisario General de Indias en Madrid. El todo empezó precisamente con la reducción de Cuyambuyo, abandonada en 1811. A su vez, la de Centa sufrió los embates de los propietarios de tierras, residentes en la ciudad de Orán, que la despojaron hasta de las oficinas. Con la entrada del ejercito victorioso de las provincias del Río de La Plata (21 de febrero de 1813) en Salta, “se trasformaba la cosa pública, se interceptaban los caminos, se cortaban las comunicaciones” . En 1814 terminaron las catorce reducciones del Norte: “...el gobernador de la patria de esta ciudad [Santa Cruz de la Sierra] don Ignacio Warnes, no tanto en venganza, sino para condescender con las instancias de algunos, que bajo la capa de ardiente patriotismo, encubrían el hambre que los devoraba de los bienes de las Misiones (como nos ha asegurado quien podía saberlo), envió unas partidas a la indicadas misiones para prender a los catorce Padres, que las servían y a su Prefecto. De este modo, a mediados del referido mes [febrero], los numerosos neófitos de aquellas misiones quedaban huérfanos de sus Padres, los cuales eran llevados presos a Santa Cruz, y detenidos en Chanés y en otros puntos de aquella campaña” . Las notas 3 y 4 esclarecieron el texto del P. Alejandro Corrado con más precisión. Las retranscribimos: Nota 3: Algunos que presenciaron la captura de los misioneros, nos han asegurado, que ella conmovió profundamente a todos los indígenas. Al salir presos de sus misiones, los padres eran acompañados por el lúgubre clamoreo de las campanas, por los alaridos de las cuñas y por las lágrimas de todo el pueblo que los seguía a larga distancia”. Nota 4: El incendio de la mayor parte de las iglesias y casas sucedió cuando el general realista Aguilera, persiguiendo al valiente patriota coronel Mercado entró a Cordillera. Principal autor de esta destrucción fue Pedro Guariyu, neófito o mejor, apóstata de la misión de Mazavi, enemigo acérrimo de los misioneros, a cuya captura había voluntariamente cooperado, asociándose a los satélites de Warnes. Muchos años después, este infeliz, enviado por los cruceños a parlamentar con los chiriguanos de Cuevo, que trataban de insurreccionarse; éstos lo mataron a flechazos en Timboirenda; y reservado como trofeo el pellejo del casco, quemaron su cadáver” .

Lo mismo pasó en las reducciones de la Frontera de Chuquisaca y en las de Tarija (Itau y Salinas) con iguales vejámenes y exilios. La reflexión del P. Corrado es: “En sólo dos años,¡qué triste cambio había sucedido en este (Colegio de Propaganda Fide) de Tarija! De sus misioneros, veinte y dos estaban presos; ocho emigrados; cuatro obligados a servir de capellanes en el ejército. En el convento, apenas quedaban tres sacerdotes; dos de ellos ultra septuagenarios; el tercero ciego” .

El drama más profundo lo vivieron las poblaciones guaraníes. Los datos del P. Antonio Comajuncosa de 1810 han definido el apogeo reduccional:

Catálogo de las misiones del Colegio de Tarija: sus titulares y estado que tiene cada una en el presente año de 1810 .

MISIONES, Y SUS TITULARES

Padres Conversores

CRISTIANOS

GENTILES

Matrimonios por la Iglesia

Total de Almas

Adultos

Párvulos

Adultos

Párvulos

1. Salinas. N. Sra. Del Rosario.

2

302

157

47

-

92

506

2. Acero. N. P. S. Francisco.

2

362

110

4

5

128

481

3. Pirai. Asunción de N. Sra.

2

1,010

660

-

-

300

1,670

4. Cabezas. N Sra. del Cármen.

2

1,146

653

2

-

382

1,801

5. Abapó. La Santísima Trinidad.

2

1,441

605

6

-

409

2,052

6. Centa. N. Sra. de las Angustias.

2

58

12

124

27

-

221

7. Florida. N. Sra. del Pilar.

2

418

152

-

-

127

570

8. Tacurú. Patrocinio de S. José.

1

249

430

30

6

95

715

9. Igmirí. N. Sra. de Guadalupe.

1

250

370

368

93

86

1,081

10. Zaypurú. S. Antonio de Papua.

2

340

605

373

-

85

1,318

11. Mazavi. S. Rafael arcángel.

2

944

576

194

7

304

1,721

12. Iti. N. Sra. de la Candelaria.

1

497

386

405

91

59

1,379

13. Tayarenda. S. Pedro de Alcántara.

1

211

183

212

-

62

606

14. Igüirapucuti. S. Francisco Solano.

1

449

300

430

-

80

1,179

15. Tacuaremboti. S. Buenaventura.

2

460

400

600

100

60

1,560

16. Itau. S. Miguel arcángel

2

58

119

252

67

16

496

17. Pirití. S. Jerónimo.

2

394

343

331

14

123

1,082

18. Obaig. S. Diego de Alcalá.

1

90

490

486

160

36

1,226

19. Parapití. La Concepción de N. Sra.

2

214

392

1,713

892

33

3,211

20. Tapuitá. N. P. Santo Domingo.

1

155

188

306

18

52

667

21. Tapera. S. Pablo apóstol.

1

100

54

56

-

25

210

22. Tariquea. S. Pedro Regalado.

2

49

43

92

-

6

184

Suma total de este estado general

36

9,179

7,228

6,031

1,480

2,562

23,936

 

Y siempre el P. Corrado nos ha dado en las estadísticas lo que había sido la regionalización chaqueña del Norte, de 1813 comparándola con la de 1883. La destrucción no fue tan sólo de inmuebles, sino de composiciones sociales y antropológicas, que no fueron restablecidas en su originalidad tampoco en el futuro de la vida republicana.

Cuadro comparativo de la población de las misiones de Cordillera [Ib. 292]

EN 1813 HABÍA

En la Misión de:

Pirai .................. almas 266
Florida .................. “... 570
Cabezas ................ “ .1831
Abapó ...................“. 2106
Mazavi .................. “. 1651
Igmiri .................... “. 1302
Tacurú .................. “... 720
Zaypurú ................ “. 1051
Tapuitá ................. “... 746
Tacuaremboti ....... .“. 1577
Igüirapucuti ........... “... 898
Pirití ...................... “ .1039
Obaig .................... “. 1055

Total de almas .........14.812

EN 1883 HABÍA

En la Misión de:

Pirai ....................... almas 6
Florida ...................... “... 80
Cabezas .................... “. 190
Abapó ....................... “. 125
Mazavi ........................“. 829
Igmiri ......................... “.. 266
Tacurú ....................... “.. 271
Zaypurú ......................“.. 183
Tapuitá .......................“.... 63
Tacuaremboti ..............“.. 235
Igüirapucuti ................ “ ..188
Pirití ........................... “ ..763
Obaig ......................... “ .100

Total de almas ..............3.299

La situación conventual de San Francisco de Tarija se mantuvo en su espíritu de Colegio de Propaganda Fide, inclusive en las pruebas más desalentadoras. Por las leyes del Mariscal José de Sucre, Presidente de Bolivia, de 1826, el convento debía ser secularizado; sólo el afecto del pueblo tarijeño alejó lo irrecuperable. El encargado para su humillación había sido el general don Francisco Burdett O' Connor, que resultó ser su salvador. El escribió:

“Estando yo en Tarija, me llegó una orden muy reservada de cerrar los conventos de San Francisco, Santo Domingo y San Agustín, y de apoderarme en un solo día de todos los archivos, con objeto de imponerse el gobierno de los censos fundados a favor de dichos conventos, para destinarlos al ramo de beneficencia y de vender en pública subasta las fincas que estuviesen en el caso de ser enajenados. Cumplí con la orden, respecto de los conventos de Santo Domingo y de San Agustín; pero aventuré una observación, relativa al de San Francisco, en el cual había tres religiosos, a quienes toda la población y la campiña miraban hasta con veneración y mi observación tuvo el efecto de que hasta ahora subsiste el convento de San Francisco, en mucho mayor estado que antes; y hoy día, si no me equivoco, tiene cerca de treinta religiosos de una conducta ejemplar, y que son muy meritorios y altamente útiles al país”. (El General O'Connor terminó su escrito en el año de 1871 .

Mariluz Urquijo J.M., El virreinato del Río de la Plata en la época del Marqués de Avilés, 1799-1801 , Buenos Aires, 1988, pág. 447.
“Carta al Excelentísimo Señor Joaquín del Pino…” en Presencia franciscana y formación intercultural en el Sudeste de Bolivia…, op. cit. pág. 865.
Comajuncosa A., “ Encyclicas o Cartas circulares… ”, T.A.F., pág. 150.
Op. cit., pág. 15.
Ib., pág. 156.
Ib., pág. 159.
Comajuncosa A., “Carta al Excelentísimo Señor Don Joaquín del Pino, Mariscal de los Reales ejércitos de Su Majestad y Capitán general de las Provincias de La Plata, y Presidente de la Real Audiencia Pretorial de Buenos Aires. Sobre la remoción de los Padres y atropellamientos del Señor Viedma” en Presencia Franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia .., op. cit., pág. 866.
“Al muy ilustre Señor don Joaquín del Pino, Presidente de la Real Cancillería de la Plata” en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia …, op. cit., pág. 861.
Mariluz Urquijo J.M., El Virreinato del Río de la Plata en la época del Marqués de Avilés (1799-1801 , Buenos Aires, págs. 444-445.
“Borrador del oficio a la Real Audiencia y de otro al Gobernador Viedma, solicitando el retiro de los misioneros que ejercen su ministerio en catorce pueblos sujetos a la jurisdicción de éste”, T.A.F. M.150, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia…, op. cit., pág. 961.
Ib., pág. 962.
Providencia del discretorio ordenando que fuesen entregadas al Ordinario la misiones de Piray, Florida, Cabezas y Abapó”, T.A.F. M-79.
Op. cit., pág. 261.
Haenke T., Su obra en los Andes y la selva boliviana , Cochabamba, 1974.
Cañete y Domínguez P., Guía histórica, geográfica, física, política, civil y legal del gobierno e intendencia de la provincia de Potosí , La Paz, 1952.
“Carta al Padre Guardián y Venerable Discretorio de Tarija”, T.A.F.M-152.22, pág. 935 y Calzavarini L., “Introducción” en Presencia Franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia …, op. cit., págs. 79-88.
“Se pide ayuda para traer Padres colectados en España”, T.A.F. H-9, en Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia… , op. cit., 987.
Corrado A., El colegio franciscano de Tarija y sus misiones , Ed. P. Maldini G., Tomo I y II, Tarija, 1990, 285.
Ib., pág. 289.
Ib., pág. 290.
Ib., pág. 294.
Ib., pág. 275.
Burdett O'Connor F., Recuerdos , Tarija, 1895, págs. 176-177.

 

 

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